16 de Junio de 2026
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La restricción del uso de estos aparatos ha sido valorada por los profesionales de la educación, quienes destacan mejoras en el clima de aprendizaje (70,2%), en la participación (66%) y el comportamiento en los recreos (64,9%), entre otros. El estudio también muestra que el debate escolar cambió su foco, ya que un 64,8% ha detectado que sus estudiantes utilizan con alta frecuencia herramientas de IA generativa para tareas escolares.
Por Carolina Durán
Este primer semestre de 2026 por primera vez en mucho tiempo las salas de clase y los patios de los establecimientos educacionales estuvieron libres de teléfonos celulares. Esto luego de que comenzara a regir en el país la Ley 21.801, que prohíbe y regula el uso de estos y otros dispositivos móviles durante la jornada escolar. ¿Cómo impactó el retiro de celulares en las comunidades escolares?
El estudio “Después del celular: la nueva convivencia digital escolar en tiempos de inteligencia artificial”, desarrollado por la Facultad de Comunicaciones UC y EducomLab, analizó cómo los colegios regulan el uso de celulares, qué efectos perciben tras su restricción, cuáles son las estrategias más valoradas para construir una cultura digital escolar y cómo la inteligencia artificial generativa entró en las prácticas de estudiantes y docentes.
El informe -que recoge la opinión de 282 profesores, directivos y profesionales de colegios de distintas regiones del país- da cuenta de que el 93,8% de los consultados señala que su establecimiento ya restringió el uso de celulares.
La restricción del uso de estos aparatos ha sido valorada positivamente por los profesionales de la educación. Desde su implementación, el 79,1% destaca mejoras en la interacción entre estudiantes, en la concentración (70,5%), en el clima de aprendizaje (70,2%) y en la atención en clases (66,4%).
También se observan avances en participación (66%), comportamiento en los recreos (64,9%) y convivencia entre estudiantes (63,8%).
Cambio de foco en el debate
Tras el retiro de los celulares de la jornada escolar, ahora el desafío es cómo mantener esta regulación en el tiempo, con criterios claros, fiscalización y formación digital, señala el académico de la Facultad de Comunicaciones UC y director de EducomLab, Daniel Halpern.
“Durante años la discusión estuvo centrada en si era posible sacar el celular de la sala. Hoy vemos que muchos colegios ya dieron ese paso. El nuevo desafío es más complejo: sostener la norma, evitar que todo el peso recaiga sobre el profesor y construir una cultura digital compartida entre colegio, familias y estudiantes”, explica.
“Durante años la discusión estuvo centrada en si era posible sacar el celular de la sala. Hoy vemos que muchos colegios ya dieron ese paso. El nuevo desafío es más complejo: sostener la norma, evitar que todo el peso recaiga sobre el profesor y construir una cultura digital compartida entre colegio, familias y estudiantes” – Daniel Halpern, académico UC.
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Además, el académico enfatizó que si bien la restricción del celular durante la jornada escolar mejora las condiciones de aprendizaje, no resuelve por sí sola los desafíos asociados al uso intensivo de tecnología fuera del colegio.
“Cuando tú sacas los teléfonos de los colegios, surge la pregunta de cuánto se está trabajando la ansiedad y la relación que tienen los estudiantes con estos dispositivos. Porque, como dicen muchos profesores y directores, los alumnos llegan a sus casas y lo primero que hacen es conectarse. A veces pareciera que están esperando que el día pase rápido para poder volver a usar el celular. Eso es algo que hay que abordar desde la educación. No se trata solo de prohibir acá o allá, sino de desarrollar herramientas de autorregulación y un uso más consciente de la tecnología. Me parece que esos son elementos fundamentales que hoy necesitan trabajarse en los establecimientos”, comenta.
La irrupción de la IA en la vida escolar
Junto con el debate sobre el uso del celular, el estudio evidencia otro cambio en la experiencia escolar: la incorporación de la inteligencia artificial generativa.
Un 64,8% de los profesionales señala que sus estudiantes utilizan herramientas como ChatGPT, Gemini o Copilot con alta frecuencia para tareas escolares.
Frente a este escenario, los encuestados no ven la IA solo como una amenaza y reconocen su potencial educativo: un 91,2% cree que puede ser una herramienta pedagógica si se enseña correctamente; un 85,8% considera necesario establecer normas claras para su uso, y un 84,5% sostiene que debería ser parte de la educación digital.
Sin embargo, también advierten desafíos: un 77,3% cree que puede afectar habilidades como la escritura y el pensamiento crítico, mientras que un 62,3% señala que dificulta identificar si los trabajos reflejan realmente el aprendizaje del estudiante y el 60,8% advierte que los estudiantes la utilizan para hacer tareas sin entender lo que entregan.
“La inteligencia artificial no puede ser tratada como tratamos al celular. Con el teléfono el problema era la interrupción permanente de la atención y la convivencia. Con la IA el desafío es distinto: enseñar verificación, autoría, criterio, privacidad, sesgos y responsabilidad – Daniel Halpern, académico UC.
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“La inteligencia artificial no puede ser tratada como tratamos al celular. Con el teléfono el problema era la interrupción permanente de la atención y la convivencia. Con la IA el desafío es distinto: enseñar verificación, autoría, criterio, privacidad, sesgos y responsabilidad”, señala Halpern.
En esa línea, comenta que “prohibirla no parece ser el camino principal; el dato más claro es que el 94,7% de los profesionales está de acuerdo con que el principal desafío no es prohibir la IA, sino aprender a usarla bien“.
Chile enfrenta ahora una nueva pregunta: cómo formar estudiantes capaces de convivir con tecnologías avanzadas sin perder concentración, pensamiento crítico, autonomía ni vínculos cara a cara.
Revisa el estudio “Después del celular: la nueva convivencia digital escolar en tiempos de inteligencia artificial” aquí:


