1 de Junio de 2026
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El Centro UC Desierto de Atacama realiza investigación de frontera sobre temas urgentes, como el agua, la energía, la agricultura, la biodiversidad y el habitar en un territorio extremadamente árido. "El desierto de Atacama es un lugar reconocido mundialmente por sus paisajes y condiciones extremas. Tener un centro de investigación que lo estudia y lo pone en valor refuerza la identidad local y proyecta la región hacia el mundo como un laboratorio natural único", destaca su director, Camilo del Río.
Por Diego Quevedo y Nicole Saffie
En los años 70, un grupo de académicos del Instituto de Geografía -liderados por Horacio Larraín y Pilar Cereceda, Premio Nacional de Geografía 2019- comenzó a investigar en un territorio en donde hasta entonces el conocimiento científico era escaso: el Norte Grande. Y así se llamó precisamente la primera revista académica sobre esta zona, donde se publicaron los primeros trabajos sobre agua, agricultura, energía, identidad cultural y otros temas vinculados al desierto de Atacama.
Ese mismo grupo de académicos, junto a sus estudiantes, comenzaron a desarrollar y probar los primeros modelos de atrapanieblas, inventados por el profesor de la Universidad Católica del Norte Carlos Espinosa. Se trata de estructuras que capturan el agua de la camanchaca, en la costa del norte de Chile. Paralelamente, se desarrollaron estudios para analizar la química y calidad de esta agua. Entre 1990 y 1994, se realizó la primera prueba a gran escala de estos sistemas, abasteciendo de agua de niebla a la caleta de Chungungo, en la región de Coquimbo.
En 2006 todo ese trabajo se concentró en el Centro UC Desierto de Atacama (CDA), con la profesora Pilar Cereceda como su primera directora. Su misión desde entonces es realizar investigación interdisciplinaria en temáticas que contribuyan en el desarrollo sustentable y la identidad cultural del desierto de Atacama.

En 2007, la Pontificia Universidad Católica de Chile recibió la concesión de la Estación Atacama UC – Alto Patache, en la región de Tarapacá, otorgada por el Ministerio de Bienes Nacionales por 25 años. Hoy, la estación es una plataforma de investigación donde se desarrolla parte importante del quehacer investigativo y educativo del CDA y forma parte de la Red de Centros y Estaciones Regionales UC (RCER).
Recientemente, la estación en Alto Patache fue el lugar elegido por un equipo científico internacional para la primera prueba en terreno de Tumbleweed Mars, un “rover” prototipo que busca revolucionar la exploración espacial, gracias a su estructura liviana impulsada por energía eólica, y su equipamiento que permite recolectar una gran cantidad y variedad de datos.
En 2013, Juan Luis García, profesor del Instituto de Geografía, asumió la dirección del CDA. Su gestión se destacó por fortalecer y expandir el equipo multidisciplinario de la unidad, para lo cual se integraron nuevos profesores y profesoras de distintas facultades y áreas de trabajo. También se dio un impulso a los proyectos colaborativos internacionales, y se creó un curso de formación general sobre los desafíos presentes y futuros del desierto de Atacama.
En 2022, el también académico del Instituto de Geografía Camilo del Río se convirtió en el nuevo director del CDA. Bajo su liderazgo se ha consolidado un grupo de trabajo de estudiantes de pre y postgrado, se han incrementado los proyectos interdisciplinarios postulados y adjudicados, y se han fortalecido las colaboraciones con universidades y centros de investigación nacionales e internacionales.
“Desde sus orígenes, el centro aborda los problemas basándose en la colaboración, el diálogo y la mirada a largo plazo. En 20 años, el CDA ha posicionado a la UC como un referente en el mundo en cuanto a centro científico para estudiar ambientes áridos”, sostuvo la vicerrectora de Investigación y Postgrado, María Angélica Fellenberg, en la ceremonia realizada para conmemorar los 20 años del centro en el Campus San Joaquín
Conocimiento de frontera en un territorio extremadamente árido
“El Centro del Desierto de Atacama cumple un rol clave, porque conecta la ciencia con la vida cotidiana de la región”, afirmó su director Camilo del Río. “Por un lado, está generando conocimiento de frontera sobre temas urgentes como el agua, la energía, la agricultura, el habitar y la biodiversidad en un territorio extremadamente árido. Por otro lado, el centro también aporta a la identidad de este territorio. El desierto de Atacama es un lugar emblemático, reconocido mundialmente por sus paisajes y condiciones extremas. Tener un centro de investigación que lo estudia y lo pone en valor refuerza la identidad local y proyecta la región hacia el mundo como un laboratorio natural único”, expresó.
Y agregó: “Eso significa que no solo se estudian los problemas, sino que se buscan soluciones prácticas para que las comunidades puedan enfrentar la escasez hídrica, aprovechar mejor los recursos disponibles y cuidar este ecosistema único”.

El CDA es liderado por el Instituto de Geografía, y está conformado por la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política; la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales; la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos; y la Facultad de Ingeniería. Asimismo, los equipos de trabajo incorporan académicos e investigadores de la Facultad de Ciencias Biológicas y la Escuela de Antropología, si bien está abierto a recibir proyectos de distintas facultades y áreas de estudio.
En la actualidad cuenta con cuatro líneas de investigación: Gobernanza y habitabilidad; Recursos naturales; Variabilidad Climática y Ecosistemas límite. En 20 años, ha desarrollado casi 40 proyectos nacionales e internacionales, 140 publicaciones indexadas y más de 2.400 citas académicas.
Destacan proyectos como el de agricultura en el desierto, sustentado con agua de niebla y energía solar. Liderada por el profesor Francisco Albornoz, la iniciativa ha permitido cosechar lechugas mediante sistemas hidropónicos en la comuna de Chañaral. Otro proyecto de impacto público es el mapa y modelos de agua de niebla a cargo de Camilo del Río, que a través de la entrega de datos e información de libre uso ha aportado sustento científico y apoyo en la toma de decisiones sobre el uso y gestión del agua de niebla.
Ciencia al servicio de las comunidades
“El conocimiento científico no pertenece a una persona: es un bien común que se desarrolla con su propia temporalidad. Celebrar veinte años de trabajo del CDA nos recuerda esto”, afirmó el director del Instituto de Geografía Johannes Rehner durante la ceremonia, que congregó a autoridades universitarias como las vicerrectoras de Investigación y Postgrado, María Angélica Fellenberg, y de Asuntos Internacionales, Maria Montt; el exrector Ignacio Sánchez; las decanas de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, Magdalena Vicuña; de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, Alejandra Engler; y de la Facultad de Ciencias Sociales, Katherine Strasser; y la directora del Instituto de Ciencia Política, Julieta Suárez-Cao. También reunió a profesores, investigadores, estudiantes y exalumnos que han colaborado con el centro.

El profesor Pablo Osses hizo un recorrido por la historia del CDA y destacó la contribución de los académicos pioneros en el estudio del desierto, así como el aporte de los estudiantes. “Además de respuestas científicas, este centro entregó agua a las comunidades. Es ciencia concreta aplicada no sólo a Chile, sino que también a países como Omán, Estados Unidos y Marruecos”, afirmó el académico.
Durante la ceremonia se reconocieron a quienes con su trabajo y dedicación han marcado la historia del CDA. En primer lugar, Juan Luis García, por su labor como director entre 2014 y 2022, también Pablo Osses, por “su labor docente en terreno, su capacidad organizativa para enfrentar los mayores desafíos logísticos y su conocimiento, y memoria, que alcanza hasta el último rincón de Atacama”. Asimismo, se destacó a Alexander Siegmund, académico de la Universidad de Heidelberg, Alemania, en su calidad de “colaborador internacional incansable”, y a Pilar Cereceda, geógrafa con una trayectoria de más de 40 años y que dio vida al CDA. Respecto a la profesora Cereceda se dijo: “Marcó y formó a generaciones con su rigor y visión científica, con su generosidad y humildad. Quien sigue inspirando el trabajo de muchas y muchos, y a quien no nos cansamos de agradecer y felicitar”.

La ceremonia finalizó con una presentación a cargo de Alexander Siegmund, quien se refirió a la posición relevante del CDA en el contexto de centros de investigación a nivel mundial. Además, relevó el aspecto humano y de camaradería entre los integrantes del centro, que no solo hacen ciencia, sino también logran generar potentes vínculos profesionales y personales que cruzan las fronteras y que permiten dar respuesta a los grandes desafíos globales al servicio de las comunidades.