15 de Junio de 2026
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En su homilía, el arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la UC subrayó que la respuesta universitaria frente a la IA es formar "jóvenes con la capacidad de razonar, de pensar críticamente; es decir, jóvenes libres". Dijo que esto exige que la pregunta por el sentido atraviese todas las dimensiones de la universidad. "No se trata de tener una capilla y algunos ramos de ética. Se trata de que la pregunta por el sentido sea el aire que aquí se respira", afirmó.
Por Virginia Soto-Aguilar | Fotografías: César Dellepiane y Karina Fuenzalida
“¿Para qué es todo esto? ¿Qué estamos construyendo? ¿Desde dónde lo construimos?“, preguntó el cardenal Fernando Chomali, durante su homilía en la misa de celebración del Día del del Sagrado Corazón, invitando a la comunidad universitaria a detenerse a reflexionar sobre el sentido de la educación, la investigación y el servicio al país.
En su mensaje, el arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la UC vinculó los desafíos contemporáneos de la inteligencia artificial con las preguntas fundamentales sobre la persona humana planteadas en la encíclica Magnifica humanitas. Además, destacó que estas preguntas son las cuestiones que la UC se formula cuando busca servir a Chile.
La pregunta antropológica de Magnifica humanitas
El cardenal destacó que la encíclica ofrece una orientación clara frente al avance de la inteligencia artificial, al recordar que las cuestiones decisivas no son únicamente técnicas. “Magnifica humanitas lo dice con claridad: la revolución digital y la inteligencia artificial no nos plantean primero una pregunta técnica, sino una pregunta antropológica. ¿Qué hace irreemplazable a un ser humano? ¿Qué hay en la persona que ningún algoritmo puede hacer?”, afirmó. En esa misma línea, agregó que “la dignidad humana no se gana, no se pierde, no se optimiza. Es anterior a todo, porque viene de Dios”.
A partir de esta reflexión, sostuvo que la misión de la Universidad Católica consiste en mantener a la persona en el centro de todo proceso educativo. “La excelencia no se mide por los rankings, sino por la calidad humana de quienes formamos”, señaló.



Formar jóvenes libres y responsables
El Gran Canciller también subrayó que la respuesta universitaria frente a la inteligencia artificial debe expresarse en una formación integral. Citando la encíclica, recordó que el desafío no es únicamente preparar profesionales competentes, sino personas capaces de discernir críticamente el impacto de la tecnología en la sociedad.
“Magnifica humanitas es, en el fondo, una encíclica sobre la responsabilidad: la de quienes tienen poder tecnológico frente a quienes no lo tienen”, afirmó. Por ello, añadió que “nuestra tarea no es formar jóvenes eficientes en el uso de la tecnología, sino jóvenes con la capacidad de razonar, de pensar críticamente. Es decir: jóvenes libres”.
Para Chomali, esta visión exige que la pregunta por el sentido atraviese todas las dimensiones de la vida universitaria. “No se trata de tener una capilla y algunos ramos de ética. Se trata de que la pregunta por el sentido sea el aire que aquí se respira”, enfatizó.
Cristopher Olah y la necesidad de voces críticas
Hacia el final de su homilía, el cardenal invitó a la comunidad a leer y reflexionar sobre Magnifica humanitas y destacó especialmente las palabras de Cristopher Olah, cofundador de la empresa de inteligencia artificial Anthropic, pronunciadas durante el lanzamiento de la encíclica.
Chomali valoró la honestidad de Olah al reconocer que incluso las organizaciones dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial operan bajo presiones comerciales, geopolíticas y personales que pueden entrar en tensión con el bien común. “¡Qué conciencia! ¡Qué valentía!”, expresó el cardenal al comentar sus palabras.
Asimismo, destacó la invitación del investigador a promover la participación de personas capaces de mantenerse fuera de esos incentivos, comprometidas con el bien común, atentas a las consecuencias de la tecnología y dispuestas a ejercer una crítica honesta y reflexiva. Para el cardenal, ese llamado al diálogo, al discernimiento y a la responsabilidad compartida constituye una tarea fundamental para la UC y para todos quienes buscan construir un futuro tecnológico al servicio de la persona humana.