19 de Junio de 2026
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En un conversatorio realizado en la Sede Nueva Las Condes de la Facultad de Economía y Administración UC, los participantes analizaron los alcances de Magnifica humanitas y sus implicancias para el debate sobre el futuro del trabajo.
Por Catalina Marconi
¿Qué nos dice la encíclica del Papa León XIV sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo? Esta fue la pregunta que reunió a expertos de distintas áreas para reflexionar sobre economía, doctrina social de la Iglesia y política laboral a la luz de Magnifica humanitas.
La Sede Nueva Las Condes de la Facultad de Economía y Administración UC fue escenario de este conversatorio -“La IA y los trabajadores: una discusión a la luz de la encíclica del Papa León XIV”-, que contó con la participación de Jeanne Lafortune, académica del Instituto de Economía UC y directora del Núcleo Milenio M-NEW, y Juan Jacobo Velasco, oficial senior de Información de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), junto al académico del Instituto de Economía UC Alexandre Janiak, en el rol de moderador.
De Rerum Novarum a Magnifica humanitas
Juan Jacobo Velasco abrió la conversación con un recorrido histórico por las raíces del debate sobre trabajo y dignidad humana, desde la Revolución Industrial hasta la tradición de encíclicas sociales que arranca con la Rerum Novarum de 1891.
Velasco subrayó la convergencia entre el mensaje de la encíclica y la visión de la OIT, en particular en torno a la opción preferencial por los vulnerables: “Claramente hay un llamado de alerta en poner la mirada en estos grupos, sobre todo los jóvenes”, dijo. Identificó además una serie de temas que la encíclica no aborda pero que tienen impacto potencial en el trabajo, entre ellos la negociación colectiva algorítmica, el efecto de la IA en la salud mental de los trabajadores, la transición justa, la propiedad intelectual generada por IA y los derechos de los trabajadores creativos.
Por su parte, Jeanne Lafortune abordó la relación entre la doctrina social de la Iglesia y la economía, y presentó evidencia empírica sobre el impacto real de la IA en el mercado laboral. Para ella, la frase más importante de la encíclica es contundente: “El desafío central no es tecnológico, sino humano”. Y agregó otra idea que considera central: “La encíclica enfatiza en que siempre hay alguien detrás determinando en qué camino va la IA, no es algo sobre lo que no haya control”.
Sin embargo, también mencionó ausencias relevantes en el documento. “Algo que eché de menos en la encíclica es que si vamos a hablar del impacto en la sociedad hay que entender qué sabemos de la IA hasta ahora”. Y añadió otra dimensión novedosa que el texto no considera: “La IA es la primera tecnología que se puede utilizar de manera autónoma por el trabajador”, lo que abre un escenario inédito en las relaciones laborales.
Gobernanza: ¿regular o dejar al mercado?
Ante una pregunta del moderador Alexandre Janiak, Velasco planteó la complejidad del desafío con un ejemplo provocador: “El presidente Milei dijo que su ilusión es que haya empresas totalmente generativas, sin humanos y autónomas. La pregunta es: ¿cómo va a funcionar sin humanos? ¿Cómo puedes regular algo que es totalmente autónomo? ¿Quién le pone los límites? Esto no es menor en un contexto global con conflictos”.
Lafortune, por su parte, fue categórica en desmontar la idea de que la IA opera de forma independiente: “Para mí es central eliminar la idea de que la IA funciona sola. Porque alguien obtiene esas ganancias y alguien va a entrenar a esas empresas. La IA no es un agente autónomo, sino que responde a intereses económicos de humanos“.
Ante una pregunta del público sobre si la IA podría utilizarse para abogar por los trabajadores, la académica valoró la idea pero advirtió sobre sus límites: “Me encanta la idea, pero me preocupa el mundo de la IA justamente por ese lado de independencia que cada lado tiene. Deberíamos tener una conversación tripartita con trabajadores, Estado y empleador sobre cómo hacer esa transición”, concluyó.