29 de Septiembre de 2026
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En distintas casas de estudio han surgido iniciativas que buscan promover el aprendizaje a lo largo de la vida, junto con responder a una realidad demográfica. Algunas personas vuelven a estudiar después de décadas de trabajo, otras buscan actualizar conocimientos o simplemente acceder a una experiencia universitaria que antes parecía fuera de alcance.
Por J. Lira, S. Díaz, M.Quiroz
La frase “nunca es tarde” cobra especial significado con historias como las de Orlando Lagos, Eliana Vilches y Melanie Jones, quienes decidieron estudiar en la universidad después de los 70 años.
Pueden parecer casos aislados, pero lo cierto es que en distintas casas de estudio han surgido iniciativas que buscan promover el aprendizaje a lo largo de la vida, junto con responder a una realidad demográfica relacionada con el envejecimiento de la población.
Algunas personas vuelven a estudiar después de décadas de trabajo; otras buscan actualizar conocimientos en un contexto laboral cambiante; o simplemente acceder a una experiencia universitaria que antes parecía fuera de alcance.
Novata en College después de los 70
Ese fue el caso de Eliana Vilches, quien con 71 años es novata en College UC, donde cursa primer año de Licenciatura en Artes y Humanidades. Fueron sus nietos quienes la motivaron a postular a la universidad, tras verla cumplir su sueño: terminar la educación básica y media, con un destacado promedio 6,7.

“Yo no esperaba quedar en la universidad (…) Yo era muy callada, me costaba, mis profes me desafiaban”, cuenta sobre su reciente paso por el colegio.
Hoy vive esta nueva experiencia en la educación superior tras doce años de viudez y una vida entera dedicada al cuidado de su hogar. “Para mí todo es un sueño”, afirma. Cuenta que en sus cursos de arte y literatura “yo vuelo, mi imaginación se expande”.
Una de las dimensiones más significativas de su rutina diaria ha sido el encuentro con generaciones más jóvenes, con quienes ha entablado una relación de apoyo mutuo y compañerismo. “La Universidad es fantástica, es otro mundo, para mí es una ciudad pequeña, integrada por muchos jóvenes”, dice.
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De Estados Unidos a la UC: Hacer un intercambio a los 73 años
Melanie Jones, de 73 años, también pasó por la UC pero como alumna de intercambio de la Facultad de Letras, durante el primer semestre de 2026. Actualmente estudia español en la Universidad Estatal de California y, aunque reconoce que sus cercanos no estaban del todo convencidos de que viajara sola a esta edad, ella no dudó. “Chile es el mejor país de Chile”, dice entre risas cuando le preguntan por qué eligió nuestro país.
Al igual que Eliana, destaca que, lejos de sentirse limitada por la diferencia generacional, asegura haber encontrado apoyo y compañerismo. “A veces me siento completamente fuera de lugar y otras veces me siento como una de ellos, especialmente cuando me invitan a trabajar en grupo o me saludan cuando nos encontramos en el campus”, detalla.
Más allá de obtener un título universitario, Melanie considera que estudiar en esta etapa de la vida tiene un valor personal profundo. Madre de dos hijas y abuela de dos nietas, postergó por años este objetivo mientras desarrollaba su carrera laboral y se dedicaba al cuidado de su familia. Hoy siente que está cumpliendo una meta pendiente.
“Quisiera lograr el título que no tuve la oportunidad de completar. Estudiar y aprender otro idioma en la tercera edad ayuda a la mente y amplía la perspectiva sobre la vida y el mundo”, reflexiona.

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Aulas con Trayectoria
La UC también cuenta con el programa Aulas con Trayectoria, iniciativa que permite que personas mayores de 60 años se integren a cursos regulares de pregrado, compartiendo la sala de clases con estudiantes universitarios.
Este año se realizó su primera versión, luego de un exitoso piloto en 2025. Durante el primer semestre el programa contó con 43 matriculados y nueve cursos realizados en el campus San Joaquín, que abarcaron distintas áreas del conocimiento como sociología, salud, antropología, nutrición, patrimonio, historia y estudios latinoamericanos.
Uno de sus estudiantes fue Orlando Lagos, quien a sus 73 años buscó complementar esta nueva etapa de su vida con la experiencia universitaria. Ingeniero forestal de profesión, decidió reinventarse y transformar su hobby de ilustrador en un emprendimiento: creó una cuenta de Instagram de humor gráfico donde comparte sus dibujos y ofrece sus servicios. En este contexto, tomó el curso ¿Qué es la sociología?, con el objetivo de ampliar sus conocimientos y enriquecer su trabajo creativo.
“Esto va a reforzar lo que hago y también mi nuevo emprendimiento. Estudiar al ser humano y las comunidades sociales me ha servido mucho. Incluso, muchos de los temas que trabajo surgieron de las clases. Se me amplió mucho el abanico de posibilidades”, explica.
Orlando iba tres veces a la semana al campus San Joaquín, que describió como un “fundo”. “Le faltan los puros animales, me gusta mucho. Eso me motivó aún más para ir a clases, porque tenía dónde caminar, conversar y conocer gente”.
Confiesa que retomar el hábito de leer textos académicos y familiarizarse con el uso de la tecnología, desde la comunicación por correo electrónico hasta nuevas herramientas digitales, fueron algunos de los desafíos que tuvo que superar.
Pero junto con adaptarse a esta experiencia universitaria, también alcanzó otros logros, como conseguir que su profesora y compañeros lo siguieran en su cuenta de Instagram de ilustraciones, “topo_lagos”, un sobrenombre que recibió en el colegio y que aún conserva.
Este segundo semestre el programa cuenta con 12 cursos y 57 estudiantes matriculados, incluyendo a Orlando, quien decidió volver a inscribirse, esta vez en el curso Culturas modernas latinoamericanas.
“Estos cursos abren la mente y nos hacen tener el pensamiento de que somos útiles. Yo siempre digo: viejo es la ropa, viejos son los zapatos. Nunca es tarde para aprender. Muchas personas se jubilan y se encierran en sus casas. Yo, por lo menos, creo que, gracias a Dios, tengo cuerda para rato”, asegura.

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Una universidad para todos
La iniciativa , liderada por el Programa Adulto Mayor UC y el Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento (CEVE UC), es parte del proyecto Buscando Trayectorias Vitales Diversas, impulsado por la Vicerrectoría Académica en el marco del Plan Estratégico UC 2026-2030, que busca integrar a personas mayores en cursos regulares de pregrado, promoviendo el aprendizaje intergeneracional y la diversidad de experiencias en las salas de clases. Además, cuenta con la colaboración de la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente (CDDoc).
“Poner a personas mayores dentro de las salas de clases junto a los estudiantes enriquece nuestras aulas. No solo las hace más inclusivas, sino que permite que nuestros estudiantes, que en su mayoría tienen entre 18 y 25 años, compartan codo a codo con personas que tienen distintas visiones del mundo, de la vida y también del aprendizaje que están viviendo” – vicerrector Académico, Mario Ponce.
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“Poner a personas mayores dentro de las salas de clases junto a los estudiantes enriquece nuestras aulas. No solo las hace más inclusivas, sino que permite que nuestros estudiantes, que en su mayoría tienen entre 18 y 25 años, compartan codo a codo con personas que tienen distintas visiones del mundo, de la vida y también del aprendizaje que están viviendo. Además, representa un desafío para los profesores, una oportunidad para los compañeros y, por supuesto, una experiencia extraordinaria para los adultos mayores que participan en Aulas con Trayectoria”, comenta el vicerrector Académico, Mario Ponce.
