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Siestas de 20 a 30 minutos en el trabajo pueden ayudar a evitar errores en tareas críticas

28 de Julio de 2026

4 MINUTOS DE LECTURA

Fotos sitio web (46)
photo_cameraLo ideal es que esta siesta dure entre 20 y 30 minutos, y que se produzca en algún momento entre las 13:00 y las 15:00 horas.

Según plantea la terapeuta en sueño Patricia Masalán, en su libro "Sueño: ¿Cómo mantener y mejorar esta necesidad vital?", la siesta corta se asocia a una mayor capacidad de mantener la atención, favorece la recuperación muscular y disminuye la fatiga. Pero pasado el margen de los 30 minutos, el mismo mecanismo se puede convertir en un riesgo.

Por Felipe Arancibia Muñoz

En trabajos donde un descuido puede ser fatal, la ciencia del sueño tiene una recomendación precisa: la siesta ayuda, pero solo si dura entre 20 y 30 minutos. Ni más, ni menos. Pasado ese margen, el mismo mecanismo que debería dar un respiro puede convertirse en un riesgo.

Así lo plantea Patricia Masalán, magíster en Salud Pública, terapeuta en sueño e hipnosis clínica y académica de la Escuela de Enfermería UC, en su libro Sueño: ¿Cómo mantener y mejorar esta necesidad vital?, que está próximo a ser publicado por Ediciones UC. Uno de sus capítulos está dedicado enteramente a la siesta: sus beneficios comprobados, sus riesgos y las condiciones que determinan si suma o resta.

En ocupaciones de alta exigencia, como profesionales de la salud, transporte y construcción, la siesta corta se asocia a una mayor capacidad de mantener la atención en tareas críticas, lo que reduce el margen de error. “Es útil en profesiones de alta demanda, como salud, transporte y construcción, para evitar errores en las tareas”, explica Masalán.

El mismo lapso de tiempo también favorece la recuperación muscular y disminuye la fatiga acumulada en trabajadores con jornadas extensas, según revisiones científicas citadas por la académica y que analizan el efecto de la siesta en la recuperación de personas con privación de sueño.

La recomendación para el contexto laboral es que dure entre 20 y 30 minutos, y se produzca idealmente entre las 13:00 y las 15:00 horas, evitando siestas después de las 16:00 horas o de más de 60 minutos, que interfieren con el sueño nocturno y pueden traer más costos que beneficios.

El truco de tomar café antes de la siesta

Hay una técnica que combina dos elementos que, en apariencia, son opuestos: cafeína y sueño. “Tomar café justo antes de una siesta de 20 a 30 minutos sincroniza el despertar con el inicio del efecto estimulante de la cafeína, lo que reduce lo que se conoce como inercia del sueño, un estado de somnolencia y bajo rendimiento cognitivo inmediatamente después de despertar”, explica Masalán.

“Investigaciones en estudiantes universitarios y conductores muestran que esta técnica mejora la alerta y disminuye la somnolencia residual”, apunta.

Sin embargo, la experta advierte que se debe equilibrar una ingesta diaria inferior a 250 miligramos de cafeína, para no afectar el sueño nocturno. “Por ejemplo, un café soluble contiene 60 mg, un espresso de 70 mg por shot, un té negro 48 mg y bebida cola 33 mg. Por eso es importante sumar lo que tomamos en el día”, apunta.

El riesgo de la “siesta nocturna”

Por otra parte, el mismo fenómeno que hace útil la siesta corta puede volverse un problema en otro contexto: los turnos nocturnos.

Masalán advierte que las siestas largas en turno nocturno aumentan la probabilidad de entrar en sueño profundo, lo que intensifica la inercia del sueño y puede afectar la toma de decisiones, justo en el tipo de trabajo donde decidir rápido y bien es parte del cargo.

Su recomendación para este escenario es específica: siestas cortas y, si es posible, exposición a luz en el espacio laboral para contrarrestar la somnolencia.

La siesta no recupera el sueño que se perdió en la noche

Detrás de estas recomendaciones hay una idea que Masalán identifica como la más difícil de erradicar entre quienes ha atendido en sus más de 30 años de trabajo en este tema: que la siesta recupera el sueño perdido en la noche, y que mientras más larga, mejor.

“La siesta es beneficiosa para varios aspectos, siempre que mantenga las condiciones ya mencionadas como el tiempo, además de un ambiente tranquilo, sin ruidos y oscuro, pero no va a recuperar todas las propiedades de reparación física y mental del sueño nocturno que se perdió“, señala. Es la razón de fondo por la que la respuesta a un trabajador cansado no es dormir más siesta, sino dormir bien de noche, que traerá los mejores beneficios para la salud.

El capítulo de siestas del libro de Masalán, titulado “Siestas: mito o realidad. ¿Qué dice la evidencia?”, plantea justamente eso: la siesta no es buena ni mala en sí misma, depende de cómo se implemente.

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