27 de Abril de 2026
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Académicos UC llaman a fortalecer los programas de control, especialmente en el campo, donde la situación se ve agravada por la estrecha convivencia de personas y animales, en un contexto de menor acceso a la salud.
Por Magdalena Villarroel y Sebastián Bustamante | Fotografías: Escuela de Medicina Veterinaria UC,
La mayoría de las enfermedades infecciosas en seres humanos tiene origen animal. Esta situación es frecuente en el campo chileno, debido a la convivencia estrecha de personas con animales, en un contexto de menor acceso a la salud.
Cristian Álvarez, académico de la Escuela de Medicina Veterinaria UC, cuenta que, junto a un grupo de estudiantes, escucharon el testimonio de un anciano en Illapel que toda su vida había sufrido insuficiencia cardíaca, debido a que en su infancia estuvo expuesto al parásito causante de la enfermedad Chagas.
“Cuando niño, salía a pastorear a las cabras. A veces se quedaba dormido desempeñando esta labor y despertaba con vinchucas sobre su cuerpo, las que seguramente transmitieron Trypanosoma cruzi, el agente causante de esta enfermedad. Este parásito es un ejemplo de zoonosis, enfermedades que se transmiten de los animales a los seres humanos, y que son causadas también por virus, bacterias u hongos”, explica el profesor.
En este caso, la falta de acceso a la educación en el ciclo del parásito y la insuficiente presencia de personal de la salud -entre ellos médicos veterinarios- era un obstáculo para ayudar a las comunidades desde la mirada preventiva que caracteriza a la disciplina.
“La medicina veterinaria nos recuerda que la salud de los animales, las personas y los ecosistemas son inseparables: un dato que lo confirma es que el 60% de todas las enfermedades infecciosas en personas tienen un origen en animales”, señala Raúl Alegría, epidemiólogo de la Escuela de Medicina Veterinaria UC.
Este es uno de los principales desafíos que hoy enfrenta la Medicina Veterinaria y que es puesto en relieve por la Escuela de Medicina Veterinaria UC, en el contexto del Día Internacional de la Medicina Veterinaria -26 de abril.
“Estas experiencias evidencian que se trata de una enfermedad prevenible, cuya persistencia refleja brechas en educación sanitaria, acceso a intervenciones básicas y continuidad de programas de control, reforzando la necesidad de estrategias integradas y sostenidas en el territorio” – Cristian Álvarez, académico de la Escuela de Medicina Veterinaria UC

Enfermedades invisibles
En medio de operativos, estudiantes y académicos UC han observado a niños con cicatrices abdominales por consecuencia de cirugías para la extracción de quistes hidatídicos, enfermedad parasitaria causada por Echinococcus granulosus, un cestodo que habita en el intestino del perro y cuyo ciclo involucra a hospedadores intermediarios, como las ovejas y perros, que no suelen presentar síntomas.
El ciclo se completa cuando los perros comen vísceras crudas de animales infectados, en el patio de una casa durante faenas de autoconsumo. Luego, las personas se infectan de manera accidental al ingerir huevos del parásito presentes en el ambiente, ya sea por contacto directo con perros infectados o a través de alimentos o agua contaminados.
La solución técnica existe: desparasitación periódica de perros, vacunación de ovejas y fosas sanitarias para la eliminación de vísceras de estas, además de la concientización de la población. “Estas experiencias evidencian que se trata de una enfermedad prevenible, cuya persistencia refleja brechas en educación sanitaria, acceso a intervenciones básicas y continuidad de programas de control, reforzando la necesidad de estrategias integradas y sostenidas en el territorio”, afirma Álvarez.
Modelos matemáticos predicen que en cinco años se podría reducir significativamente la prevalencia en ovejas si se desparasita a los perros y se vacuna al 75% de las ovejas. “El desafío radica en la ausencia de una presencia continua en el territorio: para lograr un impacto real, los programas de control deben mantenerse de forma sistemática por al menos cinco años”, señala el especialista.
Investigación y docencia en terreno: la academia frente a las necesidades del campo
Pedro Jiménez, académico de la Escuela de Medicina Veterinaria UC, lidera el curso de Introducción a la Medicina Veterinaria bajo la metodología de Aprendizaje + Servicio. En este curso, en 2023 y 2024, estudiantes de primer año desarrollaron proyectos sobre tenencia responsable y control de zoonosis, en colaboración directa con la Unidad de Zoonosis de la Municipalidad de Pirque.
“El resultado e información educativa se entregó a la comunidad para ser usados en operativos reales. La idea era que los estudiantes entendieran desde el primer año que el conocimiento veterinario no se cierra en el laboratorio: se juega en el territorio”, explica Jiménez.
Según la experiencia constatada por los académicos, involucrar a los estudiantes en exploraciones y trabajo en terreno hace que los esfuerzos surjan desde una mirada humana y de servicio.
Involucrar a los estudiantes en exploraciones y trabajo en terreno hace que los esfuerzos surjan desde una mirada humana y de servicio.
“Los estudiantes toman conciencia de que, por ejemplo, el sustento económico de una familia puede depender de que su gallina ponga la mayor cantidad de huevos posible al día. Si esa gallina se enferma, el problema no es solo el animal: hay que gastar en medicamentos, deja de producir y probablemente hay que terminar con esa producción y buscar otra alternativa”, afirma Alegría.
Segéur indica que es en los grandes desastres socio-naturales cuando aumenta de manera muy importante la vulnerabilidad en el territorio y aumenta la transmisión de enfermedad. Por esto es muy importante que la medicina veterinaria también esté presente en esos eventos. La motivación por parte de los estudiantes está, y de sobra.
Según relata, los estudiantes que egresan hoy han participado en cinco o seis desastres reales aportando directamente en el territorio cuando más se necesita. “Hay una nueva generación que ya no separa la medicina del animal de la realidad de la persona que lo cuida”.




