25 de Junio de 2026
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Más de 120 alumnos de diversas carreras participaron en las instancias de diálogo sobre temáticas contemporáneas, guiados por los principios de la doctrina social de la Iglesia y mediados por estudiantes UC capacitados como facilitadores. El próximo semestre se espera escalar la experiencia y avanzar en pos de la meta de largo plazo, que busca impactar al universo de 40 mil estudiantes de la universidad.
Por Antonieta Sánchez
En tiempos marcados por la polarización y las interacciones digitales fugaces, una inédita experiencia de aulas abiertas y grupos reducidos de conversación reunió a 121 alumnos de distintas carreras de la universidad para dialogar. Durante un semestre fueron guiados por estudiantes facilitadores, especialmente capacitados para promover desde la reflexión interdisciplinaria, la identidad UC, el diálogo y la escucha.
Con una ceremonia realizada el martes 23 de junio, en el Salón de Honor de Casa Central, la Pontificia Universidad Católica de Chile cerró el primer semestre de Voces UC, un curso piloto para dialogar sobre desafíos contemporáneos, fortalecer la escucha activa y construir comunidad universitaria.
La iniciativa surge de una de las prioridades del Plan Estratégico 2026-2030 liderado por el rector Juan Carlos de la Llera: fortalecer la formación ciudadana de los estudiantes. Según explicó el secretario general de la UC, Juan Eduardo Ibáñez, el propósito es complementar la formación disciplinaria con herramientas que permitan a los futuros profesionales desenvolverse como ciudadanos comprometidos con el bien común.

“Cómo dice el rector, no basta formar buenos especialistas. Tenemos que formar buenos ciudadanos”, señaló Ibáñez, quien destacó que el curso nació también de un proceso de reflexión institucional sobre cómo innovar en la formación ciudadana que históricamente ha promovido la universidad.
El programa fue diseñado por un equipo interdisciplinario integrado por académicos de Derecho, Filosofía, Historia, Comunicaciones y Educación, en colaboración con el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo y el Centro UC para el Diálogo y la Paz. Su metodología combina masterclass en línea -a cargo de académicos ancla- con encuentros presenciales en aulas abiertas y grupos reducidos de conversación, guiados por estudiantes facilitadores especialmente capacitados para promover el diálogo y la escucha.
Los grupos tienen un profesor instructor a cargo, que acompaña a los facilitadores y los ayuda a planificar la sesión, definir las preguntas y la orientación del diálogo. Asimismo, los apoyan en la evaluación posterior de la conversación. “Hay mucho acompañamiento, pero la particularidad es que en el momento en que dialogan, en ese espacio, sólo participan estudiantes de la universidad”, detalla el secretario general.
Durante el semestre, los alumnos abordaron temas como migración, dignidad humana, solidaridad, eutanasia, vulnerabilidad y soledad digital, siempre desde una perspectiva que incorpora la Doctrina Social de la Iglesia, lecturas clásicas y referencias culturales contemporáneas.
El proyecto responde también a la inquietud del Papa León XIV de promover el diálogo y la reflexión y el desarrollo espiritual de los jóvenes. En su Carta Apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza” señala “Las Universidades Católicas tienen una tarea decisiva: ofrecer ‘diaconía de la cultura’, menos cátedras y más mesas donde sentarse juntos, sin jerarquías innecesarias, para tocar las heridas de la historia y buscar, en el Espíritu, sabidurías que nacen de la vida de los pueblos”.

Asimismo, Voces se alinea con iniciativas de muchas universidades del mundo que están buscando cómo generar más comunidad y mejores ciudadanos. Por ejemplo, la Universidad de Yale, en un reporte de abril de 2026, recomienda la creación de cursos de educación cívica para todos los estudiantes de primer año.
Para Ibáñez, uno de los principales logros del piloto fue comprobar que el diálogo puede aprenderse y cultivarse como un hábito. “El diálogo es un hábito: se cultiva, se desarrolla, se mantiene. A través del curso los estudiantes se fueron conectando entre sí, aprendieron a comunicarse, a escuchar y hoy día han desarrollado una pequeña comunidad, que es lo que queremos como universidad. Un espacio de encuentro, de diálogo, de preocupación por el otro, de escucha y de búsqueda del bien común de forma compartida”, afirmó.
“Estamos muy contentos de ver cómo un curso que partió siendo esencialmente de ciudadanía se ha transformado en un elemento muy distintivo de lo que es el plan estratégico de la universidad” – Rector Juan Carlos de la Llera
La experiencia se desarrolló en los campus Casa Central, San Joaquín y Lo Contador. Cada sección se organizó en grupos de aproximadamente quince estudiantes provenientes de distintas carreras, quienes se reunían semanalmente en aulas abiertas y sin dispositivos electrónicos, favoreciendo conversaciones profundas y respetuosas.
El rector Juan Carlos de la Llera valoró los resultados del proyecto y destacó su potencial transformador para la comunidad universitaria. “Estamos muy contentos de ver cómo un curso que partió siendo esencialmente de ciudadanía se ha transformado en un elemento muy distintivo de lo que es el plan estratégico de la universidad”, señaló. Asimismo, expresó su deseo de que la iniciativa alcance progresivamente a los más de 40 mil estudiantes de la institución.
Aprender a escuchar
La ceremonia de cierre del curso reunió a cerca de 80 estudiantes, en una instancia diseñada para promover un espacio seguro de conversación y reflexión sobre la importancia del diálogo en la construcción de un proyecto común de país. La actividad contó con la participación de tres invitados: el exdirector del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Sergio Micco; la exministra de Educación, Mariana Aylwin; y el alcalde de Independencia, Agustín Iglesias, quienes compartieron experiencias sobre el valor de escuchar y generar acuerdos en contextos de alta complejidad social y política.
Las experiencias compartidas reforzaron uno de los principales objetivos del curso: fomentar el diálogo como un hábito que permita fortalecer las relaciones entre las personas y contribuir a una mejor convivencia, en línea con el propósito universitario de formar agentes de cambio para el país.
“Fomentar el diálogo nos ayuda a construir una comunidad más respetuosa, donde comprendamos que nuestros actos tienen consecuencias sobre los demás” -Juan Eduardo Ibáñez, secretario general.
Entre los participantes, uno de los aprendizajes más repetidos fue el valor de la escucha y del encuentro con personas de distintas disciplinas. Nicolás Moscoso, estudiante de cuarto año de Construcción Civil, relató que se inscribió atraído por el carácter novedoso del curso y terminó valorando especialmente la posibilidad de escuchar perspectivas diferentes. “Me quedo con la experiencia de haber aprendido cosas nuevas, haber entendido opiniones distintas y comprender la importancia de escuchar a los demás”, comentó.

Una visión similar compartió Valentina, estudiante de quinto año de Derecho, quien destacó que, a diferencia de los espacios tradicionales de debate, Voces promovía conversaciones abiertas y respetuosas. “Cada persona aportaba algo distinto desde su experiencia y su carrera. Eso era muy enriquecedor porque te permite ampliar la perspectiva y no quedarte encerrado en tus propias ideas”, explicó.
Para Vicente Ravest, estudiante de segundo año de Derecho, el curso dejó amistades y herramientas que considera fundamentales para el futuro. “Lo principal fue la escucha activa y conocer argumentos que probablemente nunca habría escuchado fuera de este espacio. Eso me va a quedar para siempre”, sostuvo.
En tanto, Paloma, estudiante de College en Ciencias Sociales, destacó que el formato permitió construir vínculos más cercanos que los habituales en una sala de clases tradicional. “Se genera una relación distinta porque compartes experiencias, intereses y conversaciones que van más allá de lo académico”, señaló.
Formación para la vida profesional
La experiencia también tuvo impacto en estudiantes de áreas alejadas de las ciencias sociales y las humanidades.
Antonia Cárcamo, estudiante de tercer año de Enfermería, afirmó que los contenidos relacionados con la dignidad humana resultaron especialmente valiosos para su futura profesión. “Nosotras trabajamos cuidando personas. Reflexionar sobre la dignidad y cómo respetarla en cada contexto me aportó mucho para pensar una atención más humana e integral”, explicó.
Además, valoró la metodología de trabajo fuera de las salas tradicionales y el rol de los facilitadores, también estudiantes de la universidad. “Uno aprende mucho haciendo. El diálogo permite aplicar inmediatamente lo que se reflexiona en las clases”, señaló.
Los facilitadores: el motor de la experiencia
Uno de los elementos distintivos de Voces UC fue el protagonismo de los facilitadores, estudiantes seleccionados mediante un proceso competitivo y capacitados por el Centro Nansen y el Centro UC para el Diálogo y la Paz.

Alexandra Espinoza, estudiante de Pedagogía General Básica y facilitadora del curso, aseguró que la experiencia confirmó la necesidad de generar espacios donde las personas puedan compartir perspectivas distintas en un ambiente seguro. “Lo más sorprendente fue descubrir cuánto necesitan los estudiantes sentirse escuchados. Al compartir experiencias y opiniones, se genera un sentido de pertenencia muy fuerte”, comentó.
La futura profesora destacó que el aprendizaje más importante fue comprender el valor de la escucha. “A veces es necesario guardar un poco de uno mismo para darle espacio al otro. Es una herramienta que ya estoy aplicando en mi vida personal, académica y familiar”, afirmó.
“Lo más sorprendente fue descubrir cuánto necesitan los estudiantes sentirse escuchados. Al compartir experiencias y opiniones, se genera un sentido de pertenencia muy fuerte” – Alexandra Espinoza, estudiante de Pedagogía General Básica y facilitadora.
Actualmente el programa cuenta con nueve facilitadores, pero la universidad proyecta ampliar significativamente el número para responder al crecimiento esperado de la iniciativa.
Una apuesta institucional
La expansión de Voces UC forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la convivencia, la formación ciudadana y la construcción de comunidad dentro de la universidad.
Según explicó Ibáñez, el proyecto también responde a desafíos que enfrentan actualmente las instituciones de educación superior, como la polarización, la dificultad para dialogar y la necesidad de reconstruir espacios de encuentro. “Creemos que fomentar el diálogo nos ayuda a construir una comunidad más respetuosa, donde comprendamos que nuestros actos tienen consecuencias sobre los demás”, señaló.
La iniciativa involucró a 17 unidades académicas y administrativas de la universidad y ya fue presentada ante el Consejo Superior. Tras los resultados obtenidos durante el piloto, la UC evalúa distintas alternativas para consolidar y escalar el programa. “Lo que buscamos es transformarnos para poder transformar Chile”, concluyó Ibáñez.




