Fe y Razón
La Inteligencia Artificial no es un «tú»
Carmen Elena Villa Betancourt
Directora de la revista Diálogos
28 de Octubre de 2026
3 MINUTOS DE LECTURA
Muchos ignorábamos quién era Robert Prevost a finales del 2022 cuando fue lanzado ese novedoso sistema de Inteligencia Artificial llamado Chat GPT. Algunos mirábamos este fenómeno con cierta sorpresa, asombro, otros con temor, desconfianza e incluso enojo.
Hoy la IA simula el rol del artista, el periodista, médico, escritor, lector, humorista, analista de datos, compositor, historiador, entre tantos otros. Hasta hace las veces un consejero a quien se le formulan preguntas para la toma de decisiones importantes a una máquina, que se programa con algoritmos y que responde con rapidez y precisión, pero que siempre le faltará algo: la sabiduría basada en el amor y en querer lo mejor para el otro.
En este contexto, Robert Prevost, hoy Papa León XIV, publicó la encíclica Magnifica humanitas el 25 de mayo de 2026. Sus palabras han llegado como un faro, para una humanidad llena de cuestionamientos. El Papa no condena la IA. Nos pide, más bien, integrarla a nuestra cotidianeidad con discernimiento, nos recuerda que el genio humano es infinitamente superior al procesamiento de datos porque está impregnado de alma, sentimientos, de la pregunta por el sentido y el anhelo de lo trascendente y por lo mismo su texto nos ofrece ricas orientaciones para salvaguardar la dignidad de la persona.
La revista Diálogos, que ha regresado a dos ediciones impresas anuales, quiso tomar como tema central la voz de la Iglesia frente a la IA, la cual ha sido muy bien recibida más allá del credo de cada quién. Las investigaciones y artículos que trae este número analizan diferentes aristas que tiene el desarrollo acelerado de la IA. También hemos incluido una reflexión del cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago y gran canciller de la UC, quien, relevando los conceptos de la dignidad humana, el bien común y el diálogo, invita a dejar las divisiones para construir un futuro compartido.
El Papa no condena la IA. Nos pide, más bien, integrarla a nuestra cotidianeidad con discernimiento, nos recuerda que el genio humano es infinitamente superior al procesamiento de datos porque está impregnado de alma, sentimientos, de la pregunta por el sentido y el anhelo de lo trascendente y por lo mismo su texto nos ofrece ricas orientaciones para salvaguardar la dignidad de la persona.
“La inteligencia artificial no es un ‘tú’”, dijo el purpurado en un reciente evento académico en esta casa de estudios. Y es que cada vez más, la IA pareciera ser un “tú”. Hemos hecho tantas consultas a uno o varios sistemas de IA, que permiten que nos vayan “conociendo”, codificando nuestro perfil, gustos, hábitos de consumo, orientaciones y hasta nuestro estado de ánimo o problemas personales. Esto hace que muchos lleguen incluso a sentir cierto afecto por un determinado asistente de IA y que vayan, de manera sutil e incluso inconsciente, sustituyendo las relaciones personales o la lectura de un buen libro por una lista de prompts que buscan respuestas, inmediatas y verosímiles, pero muchas veces vacías de sabiduría.
Una alerta adicional es la feroz competencia entre diferentes magnates de la tecnología, que está haciendo que la IA se desarrolle con una velocidad muy superior a la regulación ética. Semanas antes del cierre de este número supimos que el joven investigador británico Jacob Coxon renunció a Anthropic por los dilemas morales que le generó trabajar allí. Su frase publicada en una red social en que decía que “podría matarnos a todos para finales de la década”, acumuló más de 90 millones de vistas en menos de 24 horas.
Esperamos que la lectura pausada y esperanzada de Magnifica humanitas siga guiando la reflexión académica porque, como dijo el Papa: “Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien. Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado”, (MH 233).
Publicado en Revista Diálogos de la Pastoral UC: https://revistadialogos.uc.cl/.