León XIV, nada menos que todo un Papa

Por Pablo Matus
Académico Facultad de Comunicaciones
11 de Mayo de 2026
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El primer año de pontificado de León XIV ha sido muy interesante desde el punto de vista comunicacional. Pese a que, como muchos comentan, es un Papa más reservado y menos temperamental que Francisco. Pero sin duda es un caso interesante, dado el crisol de elementos por considerar.
Los Papas son figuras difíciles de analizar, pues, a diferencia de la mayoría de los líderes mundiales, en su rol se conjugan aspectos religiosos, políticos y diplomáticos. Y, al mismo tiempo, tienen la misión de evangelizar, de llevar el mensaje de Cristo al mundo.
Por tanto, ser Sumo Pontífice es, en cierto modo, ser la voz de la conciencia para todos, sean o no católicos o cristianos, sean personas comunes o poderosas. Eso a veces genera tensión con otros líderes, como ha sucedido con el presidente Donald Trump.
En ese contexto, León XIV ha ejercido su papel con autoridad y dignidad, al expresar opiniones que, basadas en criterios teológicos y pastorales, representan el sentir de los católicos. Por ejemplo, al oponerse a la guerra como mecanismo de resolución de controversias.
Sin embargo, esas opiniones pueden ser —y han sido— interpretadas por cierta parte del mundo político como una intromisión en asuntos que no le corresponden. Lo bueno para León XIV es que no es el primero al que se le acusa de aquello, ni será el último: es un riesgo que se corre cuando eres el Papa.
Considerando su imagen, la manera en que se presenta y se le ve, León XIV recuperó ciertas formas que Francisco había abandonado. Detalles en su vestimenta, residir en el Palacio Apostólico y retomar las visitas a Castel Gandolfo han sido un buen giro, para una institución que aprecia las tradiciones y los símbolos.
En ese sentido, el Papa estadounidense parece tener un muy buen ‘mapa de stakeholders’: sabe a quién dirigirse en el momento adecuado, incluso cuando debe manifestar ideas fuertes, y también sabe cómo atender las demandas de los públicos más sensibles.
También tiene buenas capacidades para la expresión verbal y performática. Sin ser un orador histriónico —su rol no lo permitiría—, dice mucho con poco, y con bastante claridad.
Al mismo tiempo, las imágenes que vemos de sus audiencias y paseos por la Plaza de San Pedro han permitido recuperar esa imagen de los Papas joviales y cercanos, que hablan con la gente en distintos idiomas y bendicen niños.
Son cosas que pueden parecer menores, pero para un líder que combina tantas dimensiones y debe atender asuntos tan diversos, es un desafío mayor. Otros líderes religiosos viven más bien en el ostracismo. Otros líderes políticos dedican más tiempo a discutir que a moderar.
Quizás León XIV no sea un Papa tan mediático, pero ha logrado construir una imagen y una reputación muy adecuadas a su papel, respondiendo a las expectativas de la comunidad y de estos tiempos.