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Fe y Razón

Tecnologías biomédicas y dignidad humana

Jorge Ignacio Fuentes M. y Aleksandra Głos

Profesores asistentes del Centro de Bioética UC.

26 de Diciembre de 2025

4 MINUTOS DE LECTURA

El avance de los conocimientos biomédicos permite nuevas formas de intervención sobre el cuerpo humano. Gran parte del saber en ciencias biológicas se caracteriza, entre otras cosas, por hacer intervenciones en los organismos para obtener ciertos efectos deseados como modificar, modular, alterar, aumentar o inhibir variables específicas de las estructuras que los constituyen. Sin embargo, esto por sí mismo no entrega una guía acerca de qué intervenciones promueven la dignidad de la persona y cuáles la degradan. En consecuencia, se hace imperativa una reflexión bioética que ilumine los aspectos valóricos de los cursos de acción posibles. Dicha reflexión no acaba de manera definitiva, dado que el conocimiento y los avances son propios de cada tiempo. Hoy, por ejemplo, estos avances se relacionan con el uso de la inteligencia artificial en salud y las neurotecnologías.

El cuerpo es lo que somos en términos de la dimensión biológica del ser humano, pero también en términos de la expresión de nuestra identidad.

Analicemos el valor del cuerpo humano desde el punto de vista de la fe. Este tiene un lugar central en el pensamiento cristiano a lo largo de la historia. El Nuevo Testamento es enfático respecto de su valor. Señalaremos aquí tan solo dos ejemplos: Primero, se menciona al cuerpo humano como templo del Espíritu Santo con el que se debe honrar a Dios (1 Corintios 6,19-20). Segundo, la estructura funcional del organismo humano es usada como metáfora de la Iglesia. Se dice que, al igual que los distintos miembros del cuerpo desempeñan distintas labores y están unidos a todos los demás, así los miembros de la Iglesia forman también una comunidad de este tipo (1 Corintios 12,12-19). El Papa Francisco, por su parte, señaló: “El cuerpo es un regalo maravilloso de Dios, destinado, en unión con el alma, a expresar plenamente la imagen y semejanza de Él. Por lo tanto, estamos llamados a tener un gran respeto y cuidado de nuestro cuerpo y el de los demás” (Regina Coeli, 15 de abril de 2018).

Cuidar los principios éticos fundamentales en un mundo en constante cambio requiere reflexión e inteligencia práctica.

Desde el punto de vista de la razón, las funciones del cuerpo humano nos permiten, por un lado, subsistir, desarrollarnos y coordinarnos con otros y, por otro, vincularnos con el espacio de la comunidad en que nos desenvolvemos como personas con identidades narrativas. Así, el cuerpo es lo que somos en términos de la dimensión biológica del ser humano, pero también en términos de la expresión de nuestra identidad.

Ahora bien, investigar desde nuestra Universidad Católica qué tipo de intervenciones médicas promueven la dignidad y cuáles la degradan, mediante la tecnología, requiere una reflexión donde confluyen diversas disciplinas científicas, la filosofía, la teología y las ciencias jurídicas. Cuidar los principios éticos fundamentales en un mundo en constante cambio requiere reflexión e inteligencia práctica. Esta reflexión es necesaria para el gran respeto y cuidado del cuerpo que promovió en sus palabras el Papa Francisco.

Una visión muy restrictiva podría llevarnos a prohibir investigaciones y aplicaciones de un tipo demasiado general. Esto tiene efectos en las posibilidades terapéuticas de las personas con padecimientos graves. Una visión demasiado liberal, en cambio, podría llevarnos a aceptar muy fácilmente cualquier tipo de investigación y aplicación. Sólo la deliberación práctica nos permite alcanzar un punto medio virtuoso. A modo de ilustración: mientras que encomendar los procesos de triaje (clasificación de los pacientes según la gravedad de su dolencia o lesión, para establecer el orden en que deben ser atendidos) a la inteligencia artificial sería un error, quizás esta puede ayudar a sistematizar la información requerida para este proceso decisional por parte de las autoridades o los profesionales de la salud.

¿Cómo crees que se pueden cuidar los principios éticos fundamentales al servicio de la dignidad humana en el contexto de las nuevas tecnologías biomédicas? ¿Cuáles crees que son los principales desafíos éticos que enfrenta actualmente la investigación biomédica? ¿Qué importancia y aporte tiene considerar los aspectos teológicos y de la fe al reflexionar sobre estas temáticas?

“Cristo ha impreso en el cuerpo humano -en el cuerpo de cada hombre y de cada mujer- una nueva dignidad, dado que en Él mismo el cuerpo humano ha sido admitido, juntamente con el alma, a la unión con la Persona del Hijo-Verbo». San Juan Pablo II, Audiencia general, 11 de febrero de 1981.

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