21 de Octubre de 2026
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La iniciativa -que responde al llamado de la Santa Sede a las universidades católicas- busca articular la investigación y el quehacer académico en torno a los grandes desafíos de la sociedad contemporánea. "El conocimiento solo alcanza una dimensión verdaderamente humana cuando nos interpela sobre el lugar desde donde actuamos", afirmó Ana María Stuven, Premio Nacional de Historia 2026, durante el lanzamiento de la iniciativa.
Por Virginia Soto-Aguilar | Fotografías: Karina Fuenzalida
Una profunda conversación sobre el sentido del quehacer universitario y la investigación académica, se llevó a cabo en la Casa Central UC. Académicos, autoridades e investigadores se reunieron para el lanzamiento oficial del Pacto Educativo Global (PEG), una iniciativa que invita a repensar cómo la educación, la investigación y el servicio pueden convertirse en auténticos motores de transformación social.
Esta iniciativa se inspira en el llamado del Papa Francisco a reconstruir las alianzas educativas y promover una formación capaz de responder a los complejos desafíos del siglo XXI; y fue complementada por el Papa León XIV, quien reimpulsó este llamado.
La iniciativa forma parte del Plan Estratégico UC y busca fortalecer la identidad católica mediante la articulación de la investigación, la docencia, la formación integral y la vinculación con el medio. La propuesta invita a generar espacios de encuentro entre disciplinas, reconocer iniciativas ya existentes y proyectar nuevas colaboraciones orientadas al servicio de las personas y el bien común.
Esta iniciativa se inspira en el llamado del Papa Francisco a reconstruir las alianzas educativas y promover una formación capaz de responder a los complejos desafíos del siglo XXI

Una invitación a pensar el sentido del quehacer universitario
Durante la apertura de la jornada, el Vice Gran Canciller UC, Pbro. Osvaldo Fernández de Castro, destacó la necesidad de detenerse a reflexionar sobre el propósito último del trabajo académico y el impacto que este puede generar en la sociedad: “Vale la pena preguntarnos qué estamos ayudando a cambiar y qué merece más atención de nuestra parte. La vida académica tiene múltiples exigencias, pero también necesita espacios para reflexionar sobre el sentido de lo que hacemos y el aporte que podemos realizar desde la universidad”.
Asimismo, subrayó que el proyecto busca visibilizar el trabajo que ya se desarrolla en la UC y generar nuevas oportunidades de colaboración entre académicos e investigadores: “Queremos descubrir lo que ya existe, escucharlos y comprender mejor cómo sus investigaciones dialogan con los compromisos del pacto. También queremos propiciar encuentros que permitan sumar miradas, compartir preguntas y construir confianza entre quienes trabajan por objetivos comunes”.

Una respuesta universitaria a los desafíos de nuestro tiempo
En la actividad también participó Fernando Soler, académico de la Facultad de Teología, quien explicó que el Pacto Educativo Global surge como una respuesta a fenómenos contemporáneos como la fragmentación social, la aceleración tecnológica y la crisis de sentido que atraviesan muchas instituciones: “La educación es aquello que va a ser capaz de hacer un mundo sostenible. Lo que propone el Pacto Educativo Global es volver a construir una alianza amplia donde familias, escuelas, universidades, sociedad civil y comunidades puedan repensar juntas cómo estamos educando a las nuevas generaciones”.
Soler agregó que la iniciativa busca generar una cultura universitaria capaz de integrar excelencia académica y responsabilidad social, poniendo a la persona en el centro de cada proceso educativo: “Se trata de tener la valentía de poner a la persona en el centro y pensar más allá del corto plazo. La pregunta que nos propone el pacto es para qué y para quién estamos realizando nuestro trabajo, una interrogante que permite conectar conocimiento, responsabilidad y sentido”.
“La educación es aquello que va a ser capaz de hacer un mundo sostenible. Lo que propone el Pacto Educativo Global es volver a construir una alianza amplia donde familias, escuelas, universidades, sociedad civil y comunidades puedan repensar juntas cómo estamos educando a las nuevas generaciones” – Fernando Soler, académico de la Facultad de Teología

El aporte de las humanidades y la responsabilidad pública
Durante la actividad, estuvo presente la historiadora Ana María Stuven, Premio Nacional de Historia 2026, quien conversó con el profesor Patricio Bernedo, director del Centro para el Diálogo y la Paz.
La académica reflexionó sobre la contribución de las humanidades al fortalecimiento de la democracia, la convivencia y el compromiso ciudadano: “La historia no interroga solamente al pasado. También nos permite mirar críticamente el presente y proyectarnos hacia el futuro. Nos ayuda a comprender quiénes somos, de dónde venimos y qué responsabilidades tenemos frente a los desafíos de nuestro tiempo”.
La académica destacó además que el conocimiento adquiere su mayor valor cuando genera preguntas sobre la propia responsabilidad frente a la realidad social: “El conocimiento solo alcanza una dimensión verdaderamente humana cuando nos interpela sobre el lugar desde donde actuamos. La universidad está llamada a abrirnos a realidades que nos desafíen no solo como investigadores, sino también como personas comprometidas con la sociedad”.
Durante el encuentro se presentó además una serie de iniciativas que comenzarán a desarrollarse en los próximos meses, entre ellas la creación de espacios de diálogo interdisciplinario, un catastro de investigaciones vinculadas al pacto y una publicación que reunirá reflexiones académicas sobre el sentido del trabajo universitario y su impacto en la sociedad.
Además, los asistentes tuvieron un espacio de conversación en mesas de 6 a 8 personas, para conocer los temas en los cuales trabajan a la luz de los compromisos y líneas de investigación del PEG.





