8 de Septiembre de 2026
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La exposición “40 años CELICH UC. Archivo quieto inmóvil” presenta parte de los archivos resguardados por el Centro de Estudios de Literatura Chilena, que permiten conocer el proceso creativo y la dimensión humana de los escritores y sus obras.
Por Josefina Lira y Mariela Cabello
Detalles de la creación literaria y de la vida personal de escritores y figuras de la cultura chilena se pueden apreciar en la exposición “40 años CELICH UC. Archivo quieto inmóvil”, que conmemora las cuatro décadas del Centro de Estudios de Literatura Chilena (CELICH).
En la Sala de Exposiciones del Hall Universitario del campus San Joaquín se cuenta una historia visual que permite acercarse a los escritores y sus obras a través de documentos personales, como carnés, pasaportes, borradores, cuadernos, manuscritos y dibujos, además de diferentes objetos que dan cuenta de la materialidad y cotidianidad de los archivos.
La muestra presenta una selección de documentos de Manuel Rojas, Francisco Coloane, Desiderio Arenas, Ramón Díaz Eterovic, Juan Emar y Gonzalo Millán, cuyos fondos se incorporaron a la colección en los últimos años. A ellos se suman registros de María de la Cruz, primera mujer elegida senadora en Chile, que forman parte del archivo Eltit-Rosenfeld.
“Esta exposición tiene como objetivo dar a conocer a la comunidad una muestra de materiales de los archivos que el Centro ha recibido durante la última década”, explica Lina Barrero, gestora de CELICH. “La selección de objetos y documentos permite acercarse a las huellas materiales del proceso de creación literaria. También se encuentran registros que nos hablan de la biografía y contexto de los autores, como carnés, pasaportes, cartas y fotografías”.
La muestra se articula en torno a tres ejes: la biografía de los autores, el proceso creativo y los documentos de carácter visual, que abren nuevas dimensiones para aproximarse a sus obras.




La cocina de la literatura
En sus 40 años, el CELICH ha resguardado y difundido documentos de escritores chilenos como Gabriela Mistral, Jenaro Prieto y Pedro Prado, entre otros. Su objetivo es establecer un espacio permanente de estudio, preservación y difusión de la literatura chilena.
“Estos archivos nos permiten ver cosas que no podemos encontrar en las obras publicadas. Podemos ver los cambios y las correcciones, y entender que el proceso de escritura no es algo que ocurre porque a alguien se le ilumina una idea, viene una musa y escribe algo de manera perfecta”, Macarena Areco, directora CELICH UC.
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“Estos archivos nos permiten ver cosas que no podemos encontrar en las obras publicadas. Podemos ver los cambios y las correcciones, y entender que el proceso de escritura no es algo que ocurre porque a alguien se le ilumina una idea, viene una musa y escribe algo de manera perfecta”, explica Macarena Areco, directora CELICH UC.
Junto con el proceso creativo, los archivos permiten comprender la dimensión humana de los escritores. “Uno puede encontrar al lado de un poema una receta de cocina, como ocurre en los archivos de Manuel Rojas, quien enviudó muy joven con tres hijos, y tuvo que hacerse cargo de alimentarlos. Me parece fundamental entender que el arte y la literatura son obras que hacen seres humanos, con esfuerzo y con trabajo”, agrega Areco.
Ramón Díaz Eterovic es uno de los escritores que ha entregado al CELICH diferentes documentos, que describe como parte de la “cocina literaria”: “Pienso que cosas que uno guarda, libretas, papeles y todo tipo de cosas relacionadas con el trabajo de uno no solo son los recuerdos personales, sino que también son una oportunidad de meterse en lo que podríamos llamar la cocina literaria de cada autor y en algunos casos también dan cuenta de las circunstancias, del momento en que trabajó cada uno”.

Juan Francisco Coloane, hijo de Francisco Coloane, también destaca el valor de los documentos para conocer al artista detrás de la obra, pero sobre todo para comprender cómo se realiza la creación literaria.
“Creo que mi padre era una persona muy seria. Y adoptó su oficio con absoluta seriedad y compromiso de forma abierta y constructiva. Me gustaría que la gente que lo estudia descubriera tanto el proceso creativo como todo lo relacionado con la dedicación a la escritura, como oficio y como forma de vida”, explica.
El desafío de acercar la literatura
Respecto de estos 40 años de historia, Macarena Areco destaca el “privilegio” de poder contar como universidad con un espacio para resguardar estos archivos, además de poder entregar acceso a ellos por internet de manera abierta.
“Si hay un investigador chino que en este momento quiere estudiar ‘Hijo de ladrón’, podrá ver los manuscritos, podrá ver los agregados, las correcciones que hizo Manuel Rojas, lo que borró, etc. Es muy importante”, recalca Areco.
Actualmente, todos estos materiales se encuentran resguardados en la Biblioteca de Humanidades. Además, gran parte del material está digitalizado y en línea para consulta a través del Catálogo Patrimonial de la UC.
“Uno de los desafíos que tenemos hoy es el tema de la difusión. Ahora estamos haciendo esta exposición donde es más fácil que algunas personas, que a lo mejor no van a leer el libro, se acerquen a través de estas imágenes, fotografías, elementos biográficos, creativos. Es un desafío poner estos archivos en un plano más amplio que el de los investigadores o lectores de literatura, y vamos a tratar de hacerlo”, comenta la directora de CELICH UC.
La exposición contempla visitas guiadas, previa inscripción en el correo contactocelich@gmail.com y según disponibilidad de cupos, los días 9, 24 y 30 de septiembre y 7 de octubre, a las 13:30 horas. Como actividad de cierre, el 6 de octubre, entre las 14:00 y las 16:00 horas, se realizará un taller de archivos en la Biblioteca de Humanidades, con inscripción previa en el mismo correo.


