22 de Septiembre de 2026
7 MINUTOS DE LECTURA

Una alta convocatoria tuvo la sexta versión del curso Equidad de Género y Docencia Universitaria, que cada año ofrece la Dirección de Equidad de Género y CDDoc. A través del análisis de canciones populares y de roles de género en publicidades, analizaron estereotipos y sesgos de género que se pueden observar en las interacciones en las salas de clases y cómo éstos pueden influir en la participación y el aprendizaje de las y los estudiantes.
Por Antonieta Sánchez
Reconocer los estereotipos y prejuicios de género presentes en la vida cotidiana y comenzar a cuestionarlos, es el propósito de un programa de sensibilización que este año reunió a 34 profesores y profesoras de la Universidad Católica. La sexta versión del curso Equidad de Género y Docencia Universitaria, desarrollado por la Dirección de Equidad de Género y la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente (CDDoc), abordó los sesgos de género en la enseñanza a través del análisis de canciones populares, publicidades y situaciones que pueden influir en las interacciones, la participación y el aprendizaje en las salas de clases.
La iniciativa busca entregar herramientas para que profesores y profesoras puedan reconocer sesgos de género presentes en el ámbito educativo y reflexionar sobre aquellas prácticas pedagógicas que contribuyen a construir espacios de aprendizaje más equitativos. Se trata de un curso abierto a la comunidad académica y que, además, forma parte de los cursos electivos del Diplomado en Docencia Universitaria.
De los conceptos a la experiencia cotidiana
Durante ocho horas, distribuidas en dos semanas, las y los participantes recorren cuatro módulos de autoaprendizaje disponibles en la plataforma Canvas. El programa combina contenidos conceptuales con actividades prácticas y dos sesiones sincrónicas virtuales, orientadas especialmente a la reflexión y al intercambio entre pares.

Una de las características del curso es que utiliza elementos de la vida cotidiana para abordar conceptos que pueden resultar abstractos. El análisis de publicidades permite, por ejemplo, identificar representaciones y roles de género, mientras que canciones populares sirven como punto de partida para reconocer mandatos y estereotipos que muchas veces están presentes en expresiones culturales ampliamente conocidas.
Entre los recursos utilizados se encuentran canciones como Corazones, de Los Prisioneros, y Mujeres, de Ricardo Arjona. A partir de ellas, las y los docentes comparten sus observaciones en foros y luego llevan esas reflexiones a las sesiones sincrónicas. “Muchas veces se escucha una canción durante años y no se repara en que contiene elementos relacionados con desigualdades de género”, explica Evelyn Larenas, coordinadora de Formación en Equidad de Género de la Dirección de Equidad de Género. En ese sentido, uno de los propósitos de la metodología es precisamente provocar un cuestionamiento a partir de situaciones familiares y reconocibles.
La discusión se extiende posteriormente a las propias prácticas docentes: las interacciones entre estudiantes, entre docentes y estudiantes, las metodologías de enseñanza y los materiales de aprendizaje, incluyendo las referencias bibliográficas utilizadas.
“Cuando se forma en género es inevitable que surjan reflexiones de tu habitar como persona en el mundo”, plantea Pilar Bontá, jefa de la Dirección de Equidad de Género. El proceso, agrega, no se limita al rol profesional: también permite que las personas hagan un insight de sus propias experiencias e identifiquen los sesgos que pueden estar presentes en su vida cotidiana.
El objetivo de este programa de ocho horas, coinciden, no es eliminar los estereotipos o los prejuicios que existen, sino generar un espacio de sensibilización que permita reconocerlos y comenzar a cuestionarlos.
Una mirada que cruza disciplinas
La diversidad de las y los participantes constituye uno de los elementos que las organizadoras destacan de esta versión. El curso reúne docentes de distintas áreas disciplinares, lo que permite que las discusiones incorporen experiencias y desafíos provenientes de contextos académicos diversos.
Giovanni Vecchio, profesor asociado del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales y uno de los participantes de esta sexta versión, dice que tomó el curso motivado por adquirir herramientas para enfrentar los cambios que observa en las aulas. “Nuestro estudiantado es cada vez más diverso, tanto en trayectorias como en experiencias. Dicto cursos interdisciplinarios y de formación general, a los que llegan estudiantes de carreras muy masculinizadas o feminizadas. Me interesaba fortalecer mis herramientas para promover una docencia más equitativa y consciente de cómo el género puede influir en la participación y el aprendizaje”, señala.
También destaca el intercambio con otros docentes como uno de los principales aportes de la experiencia. “El programa me permitió profundizar en conceptos clave sobre equidad de género en la docencia y, además, conocer tanto las experiencias de colegas de distintas disciplinas como algunas experiencias interesantes que ya están aplicando en su docencia”, comenta.

Ese intercambio, desarrollado tanto en las actividades de Canvas como en las sesiones sincrónicas, le permitió reflexionar sobre su propia práctica docente y sobre las posibilidades de mejorarla de manera permanente.
Una conversación que involucra a toda la comunidad
Otro aspecto que ha llamado la atención en las últimas versiones es el aumento de la participación masculina. En esta sexta versión, 12 de los 34 participantes fueron hombres, una señal que desde la Dirección de Equidad de Género valoran especialmente. La incorporación de más académicos varones responde también a una idea central de la propuesta: la equidad de género no constituye un asunto exclusivo de las mujeres.
La experiencia de participantes de distintas disciplinas permite, además, abordar problemáticas concretas como la segregación horizontal que caracteriza a determinadas áreas de estudio, donde algunas carreras presentan una alta presencia femenina y otras, una marcada mayoría masculina.
En este contexto, el desafío para la docencia no consiste solamente en incorporar mujeres a determinados espacios, sino también en preguntarse cómo generar condiciones para que estudiantes de distintos géneros puedan participar, desarrollarse y proyectarse en igualdad de oportunidades.
“Muchas veces uno cree que lo está haciendo muy bien porque integra a mujeres, pero la problematización con respecto al género no es solo de mujeres y es un asunto mucho mayor”, es una de las reflexiones que surgió durante esta versión del curso.
Para las organizadoras, este tipo de cuestionamientos constituye precisamente uno de los principales impactos de la formación: pasar de una aproximación general a una revisión concreta de las propias prácticas.
Para Claudia Bambs, profesora y directora de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina y una de los 34 docentes participantes del curso, destaca el alcance de los contenidos del programa. “Aprendí que avanzar en equidad de género es una estrategia clave tanto para la transformación interna como hacia la sociedad que está llevando adelante nuestra universidad. Este tema no se trata solo de avanzar en que exista igualdad de oportunidades y reconocimiento a hombres y mujeres en la academia, sino que tiene un impacto social enorme, pues se vincula con principios tan relevantes como la justicia, el respeto a la dignidad humana, la protección de la democracia y el bien común”, dice.

El curso Equidad de Género y Docencia Universitaria forma parte de una línea de formación que la Dirección de Equidad de Género ha ido ampliando progresivamente hacia distintos integrantes de la comunidad universitaria.
A esta iniciativa se suma el curso Masculinidades y docencia, cuya segunda versión se realizó durante mayo y junio, además de otras instancias de formación dirigidas a profesionales y personal administrativo. La apuesta apunta a que la reflexión sobre género no quede circunscrita al ámbito académico, sino que pueda permear a todos los espacios de la vida universitaria.
En el caso específico de la formación docente, la convocatoria se realiza anualmente junto al CDDoc, mediante canales institucionales y redes de difusión académica. El curso también llega a través de representantes o encargadas de género de distintas facultades, una red que se ha ampliado durante este año y que permitirá fortalecer la convocatoria en futuras versiones.




