10 de Julio de 2026
4 MINUTOS DE LECTURA

El autor colombiano Nelson Burgos Bohórquez se adjudicó el galardón literario que entrega El Mercurio, junto a UC y la CMPC, con una novela que cruza la ficción y el periodismo, inspirado en el asesinato de civiles no beligerantes por parte del Ejército colombiano, entre 2006 y 2008.
Por Lissette Fossa
Por primera vez coincide el país invitado con el origen del autor premiado. Esta casualidad fue uno de los datos destacados por el jurado, en la premiación de la nueva edición del prestigioso Premio Revista de Libros, organizado por El Mercurio junto a la Pontificia Universidad Católica de Chile y la CMPC. Este año el galardonado fue el escritor colombiano Nelson Andrés Burgos Bohórquez, con su obra Falsos Positivos.
El libro ganador fue impreso y lanzado a través de Ediciones de El Mercurio. El premio cumple 33 años, contó con un jurado compuesto por la escritora colombiana Pilar Quintana, por el escritor Rodrigo Atria, y el vicedecano de la Facultad de Letras UC, Sebastián Schoennenbeck.
Falsos Positivos aborda desde la ficción una de las heridas más complejas y dolorosas de la historia reciente colombiana: las ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados falsamente por las fuerzas armadas como bajas en combate. A través de la mirada de un periodista, la novela entrelaza la investigación de la violencia social con la vida íntima del protagonista.
“La nueva literatura resalta lo que muchas veces preferimos no mirar y nos reconcilia con enfrentar la verdad, por muy dura que ésta sea”, reflexionó el rector de la UC, Juan Carlos de la Llera.
Defender la conversación pública
Para Nelson Andrés Burgos, este reconocimiento representa un hito fundamental en su trayectoria. Durante la premiación, el autor destacó el valor de este tipo de certámenes en el panorama cultural contemporáneo.
“La ficción no reemplaza a la historia ni al periodismo, pero sí nos permite acercarnos a una verdad distinta”, dijo Burgos.
“En tiempos en que la lectura compite con tantas formas de consumo inmediato, preservar un premio como este es también una manera de defender la conversación pública y el pensamiento crítico”, afirmó Burgos en su discurso de aceptación.

El autor profundizó además en el sentido profundo de su relato y en la necesidad de visibilizar este problema en toda la región, incluyendo al público local. “Los falsos positivos son crímenes realmente horribles (…) no se ha hablado lo suficiente y no hemos entendido el horror de lo que eso significa todavía. Lo que necesitamos es hablar más de esto, hacer ficciones para poder reflexionar y así hacer que poco a poco la gente tome conciencia, no solo en Colombia sino en Latinoamérica y, por supuesto, en Chile”.
Asimismo, Burgos defendió el rol de la narrativa frente a la realidad histórica: “La ficción no reemplaza a la historia ni al periodismo, pero sí nos permite acercarnos a una verdad distinta, la de la experiencia humana. Allí donde los datos explican, las novelas interrogan”.
“La UC es una universidad que comparte su conocimiento y que fomenta el conocimiento en diferentes sectores de la sociedad, de Chile y en este caso también de otras partes de América Latina, como Colombia”, comentó Schoennenbeck.
Vinculación y diálogo

Por su parte, el académico de la Facultad de Letras UC y miembro del jurado, Sebastián Schoennenbeck, destacó la importancia de que las instituciones de educación superior abran espacios de vinculación que impacten directamente en la sociedad civil.
“La UC es una universidad que comparte su conocimiento y que fomenta el conocimiento en diferentes sectores de la sociedad, de Chile y en este caso también de otras partes de América Latina, como Colombia”, comentó Schoennenbeck.
Respecto a las virtudes de la obra ganadora, Schoennenbeck detalló que, más allá de la distancia cultural que pueda existir con el contexto de la guerrilla colombiana, el texto conecta con problemas universales.
“Toca el tema entre sociedad civil y el mundo militar, el tema de los derechos humanos. A nivel de trama es muy interesante, porque plantea cierta permeabilidad entre el mundo privado, personal del escritor, que está autorrepresentado y el mundo de la política, de la sociedad y de la historia”, explicó el académico.


