23 de Abril de 2026
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La iniciativa –que se inspira en tendencias internacionales que sitúan a las bibliotecas como espacios seguros e inclusivos– incorpora elementos que permiten hacer pausas significativas dentro de la jornada y disfrutar de un momento de calma al interior de los campus, buscando consolidar una cultura de bienestar.
Por Mariana Callejas P.
“Luego de unas semanas de iniciar las clases -estresantes y alborotadas-, llegar al sillón de relajación fue un alivio y una forma de lograr calmarme en el día y continuar con un mejor foco en mis estudios”. Esa es la impresión que un estudiante de Música de la universidad deja por escrito en el libro de sugerencias de Biblioteca Campus Oriente, luego de conocer la experiencia del nuevo “espacio de bienestar” de Bibliotecas UC.
La iniciativa se inauguró el pasado 13 de abril en la Biblioteca del campus San Joaquín, en una ceremonia donde asistió el rector Juan Carlos de la Llera, la prorrectora Mariana Krause, la directora de la Dirección de Comunidad, Bienestar y Salud Mental, Antonia Errázuriz, y la directora de Bibliotecas UC, Evelyn Didier, junto a invitados de distintas unidades de la universidad y del equipo del sistema de Bibliotecas.

Los “espacios de bienestar” constan de sillones de masaje y relajación, mobiliario cómodo para descansar y una selección de bibliografía disponible para su lectura en sala y préstamo a domicilio que invita al autoconocimiento, la reflexión y la contemplación. El llamado es a hacer una pausa, conectarse con el presente y disfrutar de un momento de calma dentro de la misma universidad.
“Sabemos que la vida universitaria implica desafíos para nuestra comunidad. Las exigencias académicas, los tiempos acotados, las múltiples responsabilidades y, muchas veces, la distancia de las redes familiares y afectivas, impactan directamente en su calidad de vida. El espacio que inauguramos incorpora elementos pensados para facilitar pausas significativas dentro de la jornada, porque detenerse, en el contexto universitario, también es algo que se debe aprender”, explica Evelyn Didier, directora de Bibliotecas.
La idea de estos espacios surgió de la mano de un proyecto que buscaba conocer las necesidades de la comunidad estudiantil en torno al bienestar e identificar de qué manera los espacios y recursos de las bibliotecas podrían contribuir a satisfacerlas. Esta iniciativa se inspira en tendencias internacionales que sitúan a las bibliotecas como espacios seguros e inclusivos que contribuyen activamente al bienestar y a la salud mental de su comunidad.

La biblioteca universitaria como un espacio de desconexión
En la fase de investigación de este proyecto se realizó una encuesta en las bibliotecas de todos los campus que fue respondida por más de 1.600 estudiantes. El análisis de sus resultados dio luces respecto a la percepción de algunos conceptos y sirvió de insumo para ideas que hoy se están materializando.
Por ejemplo, el 78% de los estudiantes que respondieron la encuesta afirmaron que el bienestar influye en su rendimiento académico y ante la pregunta ¿Qué tipo de apoyo de la Biblioteca sería más útil en tu experiencia universitaria actual?, un 72% marcó la opción “Espacio para desconectarme”.
Atendiendo el interés de la comunidad estudiantil por aumentar sus niveles de bienestar, el impacto de sus emociones en sus estudios y la necesidad manifiesta de acceder a la “desconexión”, se diseñaron los primeros espacios de bienestar que, en esta primera etapa, están habilitados en las bibliotecas San Joaquín, Humanidades, Biomédica y Campus Oriente. Al tratarse de una iniciativa estratégica para la universidad, liderada por la Prorrectoría, se proyecta su expansión al resto de las bibliotecas y el uso del espacio para actividades relacionadas al bienestar de la comunidad.
El uso del espacio además está abierto a toda la comunidad universitaria, incluyendo a quienes trabajan en la UC en labores profesionales, de investigación y académicas.
Libros de autocuidado y “bienestar digital”
En un escenario hiperconectado, en el cual despegarse por un rato de las pantallas se vuelve todo un desafío, la literatura en formato impreso, el libro, aparece como un bálsamo y estimulante saludable a la vez.
Con esto en mente, se realizó una curaduría temática de toda la colección impresa disponible en Bibliotecas UC para identificar libros asociados a temáticas de salud mental, desarrollo personal y prácticas de autocuidado. Una selección bibliográfica que se complementa además con títulos de arte, naturaleza, fotografía y paisajes.
“Si los estudiantes y el personal que trabaja en una institución de educación superior se siente parte de un lugar que cuida y promueve el buen trato, se va a involucrar mucho más con el aprendizaje” – Antonia Errázuriz, directora Comunidad, Bienestar y Salud Mental.
Estos libros son los que acompañan los espacios de bienestar, ofreciendo a sus visitantes la posibilidad de explorar un texto o imágenes distintas a las del ámbito académico, como explica Amelia Muñoz, líder del proyecto de Bienestar en Bibliotecas UC: “La literatura seleccionada contribuye al bienestar de los alumnos al ofrecer contenidos orientados a la gestión emocional, el autocuidado y el desarrollo personal. Estos materiales favorecen espacios de pausa, reflexión y desconexión de las exigencias académicas, promoviendo prácticas y lecturas que apoyan el equilibrio mental y emocional”.
Relacionado a esto, se suma el rol activo que cumplen las bibliotecas en la integración del bienestar digital en la formación universitaria. “Nuestros estudiantes habitan simultáneamente dos mundos: el físico y el digital. Y en ese segundo mundo, las exigencias no descansan. Las notificaciones no tienen horario. La comparación social es constante. La información llega sin filtro y sin pausa. Todo eso tiene un costo real en la capacidad de concentrarse, de descansar, de aprender con profundidad”.
“Por eso, queremos incorporar el bienestar digital como una competencia académica dentro de nuestra línea de trabajo. No como una restricción tecnológica, sino como una invitación a relacionarse con la tecnología de manera más consciente, más crítica y saludable”, declara Evelyn Didier.
Cultura del bienestar y cuidado en la UC
Los espacios de bienestar de Bibliotecas UC se enmarcan en el Plan Estratégico UC 2026-2030, específicamente en lo que respecta al área habilitadora “Comunidad, bienestar y salud mental”.
Dentro de esta área -que hoy alberga la Dirección de Comunidad, Bienestar y Salud mental que depende de la Prorrectoría- se encuentra el proyecto de “Cultura del bienestar y cuidado UC”, cuyo propósito es promover una cultura basada en el buen trato, la empatía y el cuidado mutuo. Los recién inaugurados espacios de bienestar son justamente un ejemplo concreto de la construcción de una mirada que pone el bienestar en el centro; desde el diseño del espacio, la gestión de los recursos y, principalmente, el sentido de comunidad y el cambio cultural.

“Lo que propone este nuevo plan estratégico es enfocarse en la comunidad universitaria como un todo. Que la mirada que hay sobre comunidad, salud y bienestar sea triestamental; es decir, que se piense todo el quehacer y que las acciones que se implementen estén diseñadas y dirigidas no solamente hacia estudiantes, sino que también para académicos, profesionales y administrativos”, explica Antonia Errázuriz, directora de la Dirección de Comunidad, Bienestar y Salud Mental.
Según Errázuriz, la mirada transversal y triestamental de bienestar en la UC se alza como un elemento innovador que permite promover este principio entendiéndolo como la construcción de una “comunidad cohesionada, que confía en sus integrantes, que se trata con respeto, es corresponsable y cultiva el autocuidado, reconociendo que el cuidado debe ser mutuo”.
Este enfoque, que sin duda también considera el apoyo a grupos de mayor exposición o riesgo y el fortalecimiento de los sistemas de atención para toda la comunidad sobre la base de evidencia, apuesta por establecer un foco en la prevención y en mirar la salud mental no como un fin, sino, como un habilitador de los objetivos de la universidad.
“Si la salud mental y el bienestar ocupan un lugar central de un plan estratégico, significa que estos elementos son habilitadores del aprendizaje, del desempeño académico y profesional de quienes estudian y trabajan ahí, así como de la propia eficacia institucional. Cuando los estudiantes y quienes trabajan en una institución de educación perciben que la institución cuida y promueve el buen trato, se facilita un aprendizaje más significativo y se fomenta un pensamiento más crítico”, declara Errázuriz.




