22 de Octubre de 2026
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Dos obras breves que abordan los vínculos intergeneracionales, el acoso escolar, el miedo al fracaso y la importancia del cuidado forman parte de una iniciativa impulsada por la Dirección de Salud Mental, Comunidad y Bienestar de la Prorrectoría, en el marco del Mes del Bienestar y la Salud Mental UC. Las funciones se complementan con una mediación participativa a cargo de académicas de la Escuela de Teatro UC.
Por Antonieta Sánchez
Acercar las artes escénicas a la comunidad universitaria y generar espacios de encuentro y reflexión en torno a experiencias profundamente humanas, es el propósito del ciclo de Teatro Diminuto que se estará presentando durante octubre en distintos campus de la Universidad Católica, como parte del Mes del Bienestar y la Salud Mental UC.
La iniciativa -impulsada por la Dirección de Salud Mental, Comunidad y Bienestar de la Prorrectoría- contempla dos obras breves del colectivo Teatro Diminuto, cuyas puesta en escena, de entre 15 y 20 minutos, se caracterizan por desarrollarse en espacios íntimos y con una estrecha proximidad entre las actrices y el público.
Este formato busca acercar el teatro emergente a personas que habitualmente no asisten a este tipo de espectáculos, propiciando una experiencia que invita no solo a observar, sino también a conectar emocionalmente con las historias.

“Lo que queremos primero es acercar el teatro y las artes a la comunidad. Estas obras son abiertas y se invita a todos quienes quieran ser parte de manera triestamental: estudiantes, académicos, profesionales y administrativos. Queremos que sea también un espacio de encuentro”, explica María José Ordenes, coordinadora de Proyectos de la dirección.
Historias cotidianas para reconocer al otro
El ciclo reúne las obras Micelio y En el pasillo del fracaso, dos propuestas que, desde distintos registros, invitan a reflexionar sobre la empatía, los prejuicios, la fragilidad y la importancia de los vínculos que sostienen la vida cotidiana.
En Micelio, Sofi y su abuela, la Nonna, juegan a inventar mundos a partir de palabras sueltas, evocando las “sopitas de letras” que compartían durante la infancia. A medida que avanza la historia, la memoria de la abuela comienza a fallar y el juego adquiere una nueva profundidad. La imagen del micelio —la red subterránea de hongos que conecta las raíces y transforma la materia en nueva vida— se convierte en una metáfora de los lazos invisibles que unen y sostienen a las personas, incluso cuando cambian las formas de relacionase.
La obra aborda así el cuidado, el encuentro entre generaciones y la compañía, frente al paso del tiempo y la pérdida de facultades, recordando que los vínculos pueden permanecer incluso cuando la memoria se vuelve frágil.

Por su parte, En el pasillo del fracaso presenta el inesperado reencuentro de Clara y Ana, dos mujeres de alrededor de 45 años que fueron mejores amigas durante su etapa escolar y que vuelven a encontrarse en un supermercado después de 27 años sin verse. El choque de sus carros da paso a una conversación en la que emerge una historia dolorosa: Clara abandonó el colegio sin despedirse debido al acoso que sufría por su cuerpo, una situación que Ana nunca llegó a conocer.
Con humor, la obra explora los prejuicios, las heridas que pueden permanecer ocultas, la frustración vocacional, la comparación con los demás y la sensación de no haber cumplido a tiempo con las propias expectativas.
Ambas historias fueron escogidas por su capacidad de abordar temas vinculados al bienestar y la salud mental. “Son experiencias que nos pueden haber pasado a todos y todas, por lo que tienen un alto potencial de conexión con el público. También permiten movilizar una reflexión sobre temáticas profundamente humanas, como el fracaso, las expectativas personales, el paso del tiempo, la pérdida de figuras significativas y la importancia de la compañía y el cuidado”, señala María José.
Del escenario a la conversación
La experiencia no termina con las representaciones. Las funciones son seguidas por un conversatorio, a cargo de Ana Sol Sedano y Catalina Villanueva, académicas de la Escuela de Teatro UC. Sedano es doctora en Estudios Teatrales, especialista en teatro aplicado y coordinadora de investigación de la Escuela de Teatro UC. Ambas académicas guían una instancia participativa que busca conectar las emociones y percepciones despertadas por las obras con las formas en que las personas se relacionan en su vida cotidiana.
“La mediación permite establecer un puente entre las experiencias de los personajes y la vida cotidiana de las y los espectadores. Esta transferencia resulta especialmente significativa cuando abordamos temáticas como la soledad, la empatía, el bienestar y la salud mental, porque nos invita a reconocer cómo estas cuestiones atraviesan nuestra vida y a reflexionar de una manera mucho más profunda”, explica Ana Sol.

La actividad comienza con una conversación entre asistentes sobre los momentos, imágenes, palabras o gestos que les provocaron alguna reacción durante las representaciones. Luego, mediante un ejercicio de teatro contemplativo, se invita a experimentar la diferencia entre sentirse observado y ser mirado desde el reconocimiento, la escucha y la ternura.
La experiencia culmina con una reflexión colectiva sobre el papel del teatro y las artes escénicas en el reconocimiento de las propias emociones, la identificación de prejuicios y la exploración de nuevas formas de vincularse.
“Desde el teatro aplicado, buscamos que esta reflexión no se quede únicamente en la conversación, sino que pueda experimentarse también desde el cuerpo y la interacción con las demás personas de la sala. A través de ejercicios participativos, exploramos conceptos como la presencia, la mirada encarnada y la empatía, vinculándolos con el autocuidado y el cuidado colectivo”, agrega la académica.
La primera función del ciclo se realizó el martes 20 de octubre en el campus Villarrica, donde se presentó Micelio. “Fue profundamente significativa. La función tuvo una excelente convocatoria y una recepción muy emotiva por parte del público. Vi muy interpelados a profesores, administrativos, estudiantes regulares y estudiantes de intercambio. Durante la mediación surgieron reflexiones muy profundas. Algunas personas compartieron cómo la obra les había permitido conectar con emociones que tenían bloqueadas y cómo, al reconocerlas y compartirlas con otros, se habían sentido acompañadas”, relata Ana Sol sobre la experiencia en el campus ubicado en la Región de la Araucanía.
Bienestar y cuidado compartido
El ciclo está inserto dentro del programa de actividades del mes del Bienestar y Salud Mental, donde se inscribe la visita de Constantine Psimopoulos, académico experto en florecimiento humano de la Universidad de Harvard, y la UC Dialoga, con la temática de empatía. Además, forma parte del proyecto “Cultura del bienestar y cuidado UC”, vinculado al Plan Estratégico UC 2026–2030, que busca promover el buen trato y la empatía en la comunidad universitaria.
La iniciativa también destaca por su carácter transversal: busca reunir a estudiantes, profesores, profesionales y administrativos en una actividad que no está centrada en las obligaciones académicas o laborales, sino en experiencias y emociones compartidas.
En esa línea, José Manuel Izquierdo, director de Artes y Patrimonio Cultural UC, destaca el valor de llevar estas dinámicas directamente a los espacios universitarios. “En la ajetreada vida que tenemos muchas veces es difícil darse el tiempo de ir al teatro, ver una obra completa de mediana o larga duración, que son experiencias muy enriquecedoras para cada persona. Y en este caso, si la gente no puede ir al teatro, les llevamos el teatro a la gente”, señala.

El director agrega que las obras de formato breve permiten generar un impacto significativo y abrir conversaciones sobre asuntos relevantes para el bienestar y la salud mental.
La propuesta es resultado del trabajo colaborativo entre distintas áreas de la Prorrectoría, donde se articulan arte, cultura, equidad de género y bienestar. De este modo, el teatro se incorpora como una herramienta para fortalecer la empatía, promover el cuidado mutuo y construir espacios de encuentro dentro de la comunidad universitaria.
Fechas y lugares
El ciclo contempla presentaciones en todos los campus, entre las 13.30 y las 15.00 horas:
• 20 de octubre: Sala Mapudungun, campus Villarrica. En esta sede se presentó Micelio.
• 26 de octubre: Auditorio 202, campus Oriente.
• 27 de octubre: Auditorio FADEU, campus Lo Contador.
• 28 de octubre: Auditorio Pataguas, campus San Joaquín.
• 29 de octubre: Auditorio Luksic, edificio Patio Alameda, campus Casa Central.
En los campus de Santiago se presentan ambas obras, seguidas de un conversatorio.

