13 de Octubre de 2026
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Por primera vez, Chile recibió la Conferencia Regional de Juventudes sobre Cambio Climático, un encuentro organizado por estudiantes que buscó llevar las perspectivas de las nuevas generaciones a los espacios internacionales de decisión climática.
Por Diego Durán
La acción climática también se construye desde las voces de quienes heredarán sus consecuencias. Con esa convicción, el campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile fue sede, por primera vez en el país, de la Conferencia Regional de Niñeces y Juventudes sobre Cambio Climático (RCOY Latam 2026), un encuentro que reunió a jóvenes de América Latina para compartir experiencias, articular propuestas y fortalecer su participación frente a la crisis climática.
Para la UC, albergar este encuentro representó también una oportunidad para abrir sus espacios al diálogo entre distintas generaciones y perspectivas. Así lo plantea María Montt, vicerrectora de Asuntos Internacionales UC, quien destaca tanto la relevancia de enfrentar la crisis climática desde distintos sectores de la sociedad como el valor de generar instancias de conversación para los estudiantes.
“El cambio climático es algo que nos parece fundamental abordar con los diferentes actores de la sociedad. Eso incluye a los jóvenes, a los niños”, dice María Montt.
“El cambio climático es algo que nos parece fundamental abordar con los diferentes actores de la sociedad. Eso incluye a los jóvenes, a los niños y también a las diferentes instituciones del Estado, instituciones privadas y universidades. En ese sentido, estamos muy contentos de poder ser sede, ser un espacio de diálogo y conversación, y traer a la mesa diferentes perspectivas”, señala. La vicerrectora agrega que este tipo de actividades también permite que los estudiantes puedan encontrarse y dialogar en zonas de confianza, poniendo en común distintas miradas sobre el futuro.
La conferencia, que se desarrolló entre el 8 y el 10 de octubre, fue organizada íntegramente por estudiantes y cuenta con el apoyo de la UC, que facilitó sus instalaciones para la realización de esta instancia regional. Su llegada a Chile representó una oportunidad para reunir a juventudes de distintos territorios en torno a un desafío común: contribuir a que sus perspectivas sean consideradas en las decisiones que definirán el futuro climático de la región.
Para Hans Hube, coordinador general de la RCOY Latinoamérica, el impulso de esta conferencia respondió a una necesidad especialmente urgente para las juventudes de la región, considerando la exposición de sus territorios frente a la crisis climática.
“Latinoamérica es una de las regiones del planeta que ha sido más azotada por el cambio climático. Chile, de hecho, es el país más vulnerable al cambio climático y, por lo tanto, para las juventudes de Chile nuestra LCOY no es solamente importante, sino que también una urgencia. Esto nos permite articularnos, generar propuestas y construir una unión entre la perspectiva territorial y las necesidades que tiene hoy la política pública, sobre todo con algo que avanza tan rápido como el cambio climático”, añade.

De lo local a lo regional y lo global
La RCOY —sigla en inglés de Regional Conference of Youth— articula el trabajo de las LCOY, las conferencias locales de juventudes sobre cambio climático, y permite conectar las experiencias y propuestas que surgen en cada país con una agenda regional y global.
En este marco, la RCOY Latam 2026 buscó avanzar en dos resultados concretos: la elaboración de una declaración cartográfica de las principales preocupaciones, necesidades y desafíos que enfrentan las juventudes de la región frente al cambio climático, y la construcción del Acuerdo de Santiago, orientado a fortalecer y potenciar la acción climática de las LCOY y su capacidad de articulación a nivel regional.
“Muchas cosas, sobre todo la llegada del Fenómeno del Niño es muy importante para nosotros porque va a tener mucho impacto en nuestra región”, dice Mikaelle Farías.
Las preocupaciones que movilizan a las juventudes latinoamericanas tienen, además, una fuerte dimensión territorial. Para Mikaelle Farias, activista climática brasileña y asesora de la Youth Climate Champion de la COP30, los impactos de la crisis climática ya se expresan de manera concreta en distintos territorios de la región.
“Muchas cosas, sobre todo la llegada del Fenómeno del Niño es muy importante para nosotros porque va a tener mucho impacto en nuestra región. En Brasil tenemos mucha lluvia llegando al nordeste, que es mi territorio, y al mismo tiempo una sequía extrema. Las personas no tenemos mucha agua para beber, entonces es muy preocupante para nuestra región”, señala.
Esta dimensión territorial también refuerza la necesidad de que las juventudes sean consideradas como actores activos frente a estos desafíos. Para David Barrio, oficial de Asuntos Jurídicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los jóvenes no solo están experimentando las consecuencias de estos cambios, sino que también tienen un rol que cumplir en la construcción de respuestas.
“Estamos en una situación de tremendos cambios y desafíos, y los jóvenes no solo son víctimas de estos cambios, sino que también son actores, son líderes y son, no solo el futuro, sino el presente. Tenemos que contar con ellos para poder articular políticas públicas eficaces y llegar a todos nuestros territorios. Especialmente en esta reunión, donde congregamos a 18 países y a cerca de 200 jóvenes de la región, es muy importante para la CEPAL, como órgano regional, estar presente”, explica.
La instancia formó parte del proceso de participación juvenil vinculado a YOUNGO, la constituencia (grupo de participación y representación) oficial de niñas, niños y jóvenes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. A través de estos espacios, las juventudes pudieron compartir sus prioridades y propuestas para contribuir a la construcción de la Global Youth Statement, declaración que reunió las demandas y perspectivas juveniles para los procesos de negociación climática internacional, incluida la Conferencia de las Partes (COP).
La RCOY Latam 2026 convocó a personas y organizaciones de distintos países de la región, consolidando una red de participación que va más allá de los días de conferencia.
Para Mikaelle Farias, la posibilidad de que estas propuestas trasciendan los espacios juveniles y lleguen a las discusiones internacionales es precisamente uno de los principales valores de este tipo de encuentros. “Los espacios internacionales no han sido pensados para los jóvenes, niños, niñas y niñeces. Entonces, espacios como la Conferencia Regional de Juventudes son muy importantes, porque permiten que nuestras demandas lleguen a las discusiones sobre acción climática de la COP31 en Turquía. Es importante contar con estos lugares de participación juvenil en las instancias internacionales”, indica.
De esta manera, la RCOY buscó conectar las realidades locales con los desafíos compartidos de América Latina y los espacios globales donde se discuten las respuestas frente al cambio climático. El proceso reconoció el valor de la participación juvenil y la necesidad de incorporar sus perspectivas en las decisiones públicas y los compromisos climáticos.

Una convocatoria que cruza fronteras
La RCOY Latam 2026 convocó a personas y organizaciones de distintos países de la región, consolidando una red de participación que va más allá de los días de conferencia. Las cifras del proceso dan cuenta de su alcance:
- 628 personas han participado en las distintas instancias del proceso, provenientes de 19 países.
- 260 personas se inscribieron en la conferencia, desde 18 países.
- 198 personas formaron parte del voluntariado, con representación de 12 países.
- 80 organizaciones adherentes tienen presencia en 18 países.
- 242 personas participaron en la Ruta del Colibrí, desde 17 países.
- 47 inscripciones se registraron en los webinars sobre pueblos indígenas.
Estas cifras reflejan el trabajo de articulación que antecede y acompaña la conferencia, así como el interés de jóvenes y organizaciones por contribuir a la acción climática desde sus propios territorios.
Para María Montt, esta dimensión internacional también representa una oportunidad para el proyecto universitario de la UC, al conectar a sus estudiantes y comunidad con jóvenes de distintos países y culturas.
“Nosotros somos una universidad que queremos estar conectada con el mundo. Nuestro quehacer académico, de investigación, de creación y de formación es en conexión con el mundo. Entonces, tener estudiantes y jóvenes de diferentes lugares del mundo, de 18 países, es el tipo de universidad que nosotros queremos tener: una universidad formada por una comunidad diversa, de diferentes culturas, de diferentes perspectivas y de diferentes visiones del mundo”, afirma.
Con la UC como sede, la RCOY Latam 2026 abrió un espacio para que las juventudes latinoamericanas compartan sus diagnósticos, fortalezcan sus redes y proyecten sus propuestas hacia escenarios de alcance internacional. Una tarea que recuerda que la respuesta a la crisis climática comienza en las comunidades que se organizan, dialogan y buscan incidir en las decisiones que marcarán el futuro.


