29 de Septiembre de 2026
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Un estudio UC muestra que 17.508 personas fueron notificadas con esta enfermedad en el país entre 2007 y 2021, y que 261 murieron a causa de esta. El riesgo fue mayor entre hombres, personas de mayor edad y pacientes que presentaban complicaciones cardíacas o digestivas. El trabajo académico también propone una estrategia para fortalecer la identificación y seguimiento de las personas que viven con Chagas en el país.
Por Alicia Ruz
Aunque Chile ha logrado avances importantes en el control de la enfermedad de Chagas, miles de personas continúan viviendo con esta infección crónica que puede permanecer silenciosa durante años.
Chagas es una enfermedad inflamatoria e infecciosa causada por el parásito Trypanosoma cruzi, que es transmitido por la vinchuca (o chinche triatomino). Si no se trata, puede provocar complicaciones digestivas o cardíacas.
Esta realidad es abordada en una nueva investigación de Sentinet, Centro de Interés Nacional financiado por el Ministerio de Ciencia a través de ANID Chile, liderada por Franco Fernández, que analizó registros nacionales para caracterizar el impacto sanitario y económico de la enfermedad y evaluar alternativas para fortalecer la atención de las personas que viven con Chagas.
Los resultados del estudio del investigador postdoctoral de Sentinet y de la Escuela de Gobierno UC son recogidos en el policy brief “Chagas crónico en Chile: opciones para fortalecer la vinculación y continuidad del cuidado. Una respuesta complementaria a la vigilancia y control vectorial”.
Entre 2007 y 2021, 17.508 personas fueron notificadas con Chagas en Chile y durante ese período se registraron 261 muertes directamente atribuibles a la enfermedad. El riesgo fue mayor entre hombres, personas de mayor edad y pacientes que presentaban complicaciones cardíacas o digestivas.
“Chile ha avanzado de manera importante en el control de la transmisión del Chagas, pero ese logro no significa que el problema haya desaparecido. Hoy tenemos un desafío distinto: identificar a las personas que viven con una infección crónica y acompañarlas de manera oportuna para evitar que lleguen a desarrollar complicaciones que pueden ser graves”, señala Fernández.
Hospitalizaciones repetidas
La investigación también identificó las hospitalizaciones repetidas como una señal relevante asociada al deterioro de las personas que viven con Chagas. Este hallazgo plantea una oportunidad para aprovechar la información que ya existe en el sistema de salud e identificar a quienes podrían requerir una atención y seguimiento más estrechos.
En ese sentido, Fernández comentó que “una de las principales oportunidades que muestra este estudio es que no necesariamente necesitamos partir de cero. Los registros que ya existen en el sistema de salud contienen señales que pueden ayudarnos a identificar a las personas con mayor riesgo. Si logramos conectar mejor esa información con la atención y el seguimiento clínico, podemos anticiparnos a las complicaciones y mejorar la continuidad del cuidado de quienes viven con Chagas”.
Para dimensionar el impacto de la enfermedad, el estudio utilizó los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), un indicador empleado internacionalmente para estimar la carga de distintas enfermedades. De acuerdo con las estimaciones, el Chagas representó la pérdida de cerca de 9.870 años de vida saludable entre las personas estudiadas.
Por otro lado, el impacto también se refleja en términos económicos: la enfermedad tiene un costo social de $49.650 millones, de los cuales cerca del 78% correspondió a costos indirectos asociados principalmente a discapacidad, pérdida de productividad y muertes prematuras.
Recomendaciones y estrategias
El estudio evaluó una estrategia que combina búsqueda activa en territorios priorizados, vinculación efectiva con los servicios de salud y seguimiento clínico regular. Según el modelo desarrollado por los investigadores, su implementación podría evitar a los 10 años alrededor de 26 muertes y 447 años de vida saludable perdidos, además de disminuir la progresión hacia las formas más graves de la enfermedad.
A partir de estos resultados, el policy brief propone fortalecer la ruta de atención de las personas con Chagas, desde su identificación y diagnóstico hasta el seguimiento clínico. Entre las medidas planteadas se encuentran mejorar la coordinación entre los distintos niveles de atención, establecer criterios para identificar a las personas que requieren seguimiento, utilizar la información disponible para detectar brechas de atención y comenzar una implementación gradual en territorios priorizados, evaluando sus resultados para ajustar y ampliar la estrategia.



