10 de Agosto de 2026
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Adaptado con cuatro box, el Barco Hospital Nueva Esperanza recorre el río Maramoré realizando operativos odontológicos en poblados rurales, cuyos habitantes acceden a esta atención una vez al año.
Por Lisa Parada
Siete comunidades de la Amazonía boliviana esperan una vez al año la llegada del Barco Hospital Nueva Esperanza. Un medio adaptado, que recorre el río Mamoré para acercar la salud bucal a las comunidades que viven lejos de un centro de atención de salud.
Este año fueron atendidas 187 personas de los poblados de la circunscripción del Vicariato Apostólico de Pando, y por primera vez participaron miembros de la Escuela de Odontología UC: la académica Cynthia Cantarutti y el estudiante Bastián Barahona.
“Pese a las dificultades como el clima y la incomodidad de los espacios, ya que la mayoría de las atenciones se realizaban en sillas normales y no en sillón dental, se brindaron atenciones seguras y resolutivas para las personas que esperan el barco para poder resolver sus problemas dentales”, destaca la académica.
La misión tuvo dos objetivos concretos: brindar atenciones, actividades de promoción y prevención de salud bucodental a comunidades, y paralelamente, levantar datos en adultos sobre determinantes sociales y resultados de salud bucodental en las comunidades visitadas.
El barco hospital Nueva Esperanza disponía de cuatro box; uno con sillón dental, dos médicos y uno habilitado para atenciones odontológicas, disposición que permitió recibir a pacientes, niños y adultos. Además, se realizaron actividades de prevención y educación de salud bucodental en la sala de espera.
Durante las dos semanas del operativo, los representantes de la escuela trabajaron junto a un equipo de especialistas de la Universidad Católica Boliviana (UCB), liderado por el Dr. Erwin Banegas, director de carrera de Odontología (UCB). Además, con el apoyo de médicos y del equipo del barco.
Para trabajar de forma más organizada se dividieron en roles, y desde Odontología UC se enfocaron en fortalecer la salud bucal en la primera infancia, realizando inactivación de caries, aplicación de flúor, actividades educativas y entregaron kits de higiene oral a niños y niñas de distintas comunidades. Paralelamente, realizaron acciones clínicas como restauraciones, tratamientos preventivos, exodoncias y cirugías menores.
“Al tener serias dificultades de acceso a la atención, tienen un daño acumulado muy importante, han tenido poco acceso a tratamiento y cuando han accedido se han realizado exodoncias, más que tratamientos curativos”, adelanta la Dra. Cantarutti sobre los datos pesquisados en el operativo.
Ambos representantes destacan lo enriquecedor que fue participar de este operativo: “Me hizo ver la odontología desde otro ángulo, no solo como tratamiento, sino como prevención, educación y trabajo comunitario. Trabajar en terreno, con recursos limitados y realidades tan distintas a las que uno ve en clínica, te obliga a ser resolutivo y a valorar cada gesto de cercanía con el paciente”, destaca Bastián Barahona.




