22 de Septiembre de 2025
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Como una botella lanzada al océano cósmico y recogida en nuestras costas, el objeto interestelar 3I/ATLAS ha traído consigo mensajes químicos de otro sistema estelar. Gracias a observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) de ESO en Chile, un equipo de astrónomos del CATA y del Instituto de Astrofísica, detectó emisiones inesperadas de níquel y cianógeno a grandes distancias del Sol. Sin emisión de hierro, una característica inédita en cometas, entrega nuevas pistas sobre la formación de estos cuerpos alrededor de otras estrellas.
Por María José Jullian y Marco Antonio Fre
Una investigación reciente, realizada por miembros del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y del Instituto de Astrofísica, ha revelado nuevos datos del objeto interestelar 3I/ATLAS, detallando características sorprendentes en su composición.
Un objeto interestelar es un cuerpo distinto de una estrella o subestrella ubicado en el espacio exterior, y no ligado gravitacionalmente a una estrella; pueden incluirse en esta categoría asteroides y cometas.
Los resultados fueron publicados en el artículo “VLT observations of interstellar comet 3I/ATLAS II. From quiescence to glow: Dramatic rise of Ni I emission and incipient CN outgassing at large heliocentric distances”, liderado por los estudiantes del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) Rohan Rahatgaonkar, Juan Pablo Carvajal y Baltasar Luco, bajo la dirección del investigador principal del CATA y profesor del Instituto de Astrofísica UC, Thomas Puzia.

Tras la pista del objeto interestelar
Gracias a los espectrógrafos X-SHOOTER y UVES del Very Large Telescope (VLT) de ESO en Chile, los astrónomos analizaron su luz mientras 3I/ATLAS viajaba entre 4.4 y 2.85 unidades astronómicas del Sol. Los resultados muestran un espectro dominado por polvo rojizo, acompañado de las primeras detecciones de emisiones de níquel atómico (Ni I) y cianógeno (CN).
Este es el tercer objeto interestelar que visita nuestro sistema solar, después de 1I/‘Oumuamua y 2I/Borisov. Sin embargo, a diferencia de ellos, 3I/ATLAS parece mezclar características familiares con comportamientos inesperados. Su tamaño exacto sigue siendo un misterio, ya que muestra las características de un cometa, una coma brillante y el inicio de una cola. “Este objeto nos está contando su historia mucho antes de acercarse al Sol, revelando el orden exacto en el que las señales químicas emergen durante su visita a nuestro vecindario”, comenta el académico Thomas Puzia.
Para el estudiante de doctorado Rohan Rahatgaonkar, este hallazgo es especialmente relevante. “Es la primera vez que vemos un cometa interestelar tan activo desde tan lejos. Es como leer el prólogo de un libro antes de que llegue al clímax de la historia en el perihelio (punto más cercano al Sol)”.

El misterio del níquel sin hierro
Normalmente, cuando los cometas se acercan al Sol, el calor provoca que el agua y otros hielos, como el dióxido y monóxido de carbono, se evaporen, liberando gases que forman la típica coma -la nube de gas y polvo que se forma alrededor de su núcleo helado cuando se acerca a una estrella, como el Sol-. Pero 3I/ATLAS decidió romper las reglas: no mostró estos gases compuestos, pero sí liberó átomos de níquel, un metal nunca antes detectado de esta forma a gran distancia del Sol y sin señales de hierro, que, en objetos anteriores, como 2I/Borisov, solía observarse simultáneamente.
“Es como si este cometa encendiera primero las notas metálicas de una orquesta, pero sin que suenen los instrumentos habituales del agua o del CO”, expresa el profesor Puzia. “El hecho de ver níquel tan temprano y en solitario, podría indicar que se formó y perduró en ambientes extremos, quizás en el disco grueso de la Vía Láctea”, agrega.
El estudiante doctoral Juan Pablo Carvajal, complementa: “En los cometas del Sistema Solar y en el anterior objeto interestelar 2I/Borisov, el níquel siempre había sido observado junto al hierro. Aquí lo vemos activarse solo, como la primera señal de un fósil criogénico, de hace miles de millones de años. Eso nos habla de un proceso distinto; de un laboratorio natural diferente a cualquier otro que conocemos”.

Próximos pasos: la gran cita con el Sol
El 29 de octubre, 3I/ATLAS alcanzará su perihelio, o el punto de su órbita más cercano al Sol. El equipo de CATA y de la UC ya cuenta con un programa de 37.5 horas de observación con el VLT para continuar estudiando su espectro, además de un proyecto adicional con instrumentos de altísima resolución que permitirá medir su composición isotópica -o la relación de un isótopo o átomos del mismo elemento con otro, dentro de una muestra-.
“Las próximas semanas serán como abrir más páginas de este manuscrito interestelar. Cada dato nuevo nos permitirá reconstruir cómo y dónde nació este objeto, y comprender mejor cómo se forman cometas y planetas alrededor de otras estrellas”, concluye Thomas Puzia.
Baltasar Luco, estudiante de magíster UC y miembro adscrito del CATA, concluye agregando que “hasta ahora solo hemos leído un capítulo del espectro electromagnético. Lo que viene de nuestro Instituto promete revelar aún más misterios de este viajero cósmico”.




