27 de Noviembre de 2025
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El Doctorado en Teología fue el primero que se inauguró, en 1935, y hoy existen 39 programas en todas las áreas del saber. "Este hito es una oportunidad para reconocer una historia dedicada a formar personas capaces de expandir las fronteras del conocimiento y la creación”, destaca Diego Cosmelli, director de la Escuela de Graduados.
Por Natacha Ramírez
En 1935 se comenzó a impartir, en el desaparecido palacete Ghigliotto de la Alameda, el primer programa doctoral en el país: el Doctorado en Teología, en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se creó al alero de la Facultad de Teología, con el apoyo de la Santa Sede, una donación de Isabel Brown de Brunet y la colaboración de San Alberto Hurtado, entonces doctorando en la Universidad de Lovaina, quien recomendó libros y profesores para poner en marcha la nueva unidad. Fue el mismo año que –tras el incendio que afectó a las facultades de Ingeniería y Arquitectura– se instaló la estatua del Sagrado Corazón de Jesús en el frontis de la Casa Central, que se mantiene hasta hoy.
Seis años después de este hito, en 1941, se otorgó el primer grado de doctor en la UC, al franciscano Eduardo Rosales Rojas.

Por casi cuatro décadas Teología fue el único programa doctoral que se impartió en la universidad, hasta que en los años 70 se sumaron otros nuevos, ahora en el área científica: Física y Ciencias Biológicas (1972) y Química y Matemática (1973).
A fines de esa década se produjo otro hito importante: se doctoró la primera mujer, Myriam del Carmen Santos Riquelme, quien obtuvo el grado en Ciencias Biológicas, mención Biología Celular y Molecular, en 1979.
Al año siguiente, la hermana Anneliese Meis Wörmer se convirtió en la primera doctora en Teología. Hoy lo recuerda así: “Mi experiencia siendo la primera mujer en estudiar un doctorado en la UC ha sido una experiencia compleja, desafiada por circunstancias políticas, eclesiales y personales, que me impulsaron a verificar mi docencia, iniciada en la Facultad de Teología en 1974, por resultados investigativos plasmados en la adquisición del título, indispensable para el ejercicio de tal docencia”.
También reflexiona sobre el rol de la mujer en esta historia: “Creo que pasó tanto tiempo para que una mujer asumiera el desafío de doctorarse debido a que la capacidad intelectual investigativa femenina ha sido poco apreciada. De hecho, despierta todavía hoy un cierto asombro que ‘una mujer piensa’ y cómo ella piensa”. Con todo, dice que “el doctorado me ha ayudado en mi vida a responder a exigencias importantes”.

Una formación clave para el desarrollo del país
Hoy el panorama es distinto: el 42% de quienes estudian un doctorado en la Universidad Católica son mujeres y existen 39 programas de este tipo, en todas las áreas del saber.
Durante estos 90 años, desde que se creó el primero doctorado -en Teología-, la UC ha formado a 3.245 doctores y doctoras para el país: en Ciencias Biológicas (708), Ciencias Naturales y Matemáticas (566), Ingeniería y Tecnología (543), Ciencias Sociales (502), Humanidades (394), Interdisciplinarios (290), Ciencias Agrícolas (119), en Ciencias Médicas y de la Salud (97) y Artes (26), que es uno de los programas más recientes.
“La Pontificia Universidad Católica de Chile ha sido un líder temprano, pionero, en la formación científica y de posgrado en Sudamérica” .- Terry Lynn Karl, profesora emérita Universidad de Stanford, quien dio una charla magistral en la ceremonia de conmemoración de los 90 años.
“Los 90 años del doctorado en la UC es un hito que celebramos con mucho cariño y alegría, y una oportunidad para reconocer una historia dedicada a formar personas capaces de expandir las fronteras del conocimiento y la creación“, destaca Diego Cosmelli, director de la Escuela de Graduados UC.
También subraya que “la formación doctoral es clave para el desarrollo de los países y en la UC nos enorgullece acompañar a nuestros estudiantes en su camino hacia convertirse en investigadores e investigadoras independientes, impactando en Chile y el mundo en ámbitos tan diversos como la academia, el Estado, la industria y la sociedad civil”.
En la misma línea, la vicerrectora de Investigación y Postgrado, María Angélica Fellenberg, destaca que “el capital humano avanzado es fundamental para avanzar en el desarrollo de investigaciones de alto impacto, y celebrar 90 años desde nuestro primer programa de doctorado es reconocer el valor de quienes, con rigor y creatividad, han construido y siguen construyendo la excelencia académica de la UC”.
“Nuestros doctores y doctoras son el primer eslabón del ecosistema de investigación, creación y descubrimiento de la Universidad Católica. En ellos recae la capacidad de abrir nuevas fronteras del conocimiento y de proyectar nuestras disciplinas hacia el país y el mundo“, afirma.
Este miércoles se realizó -en el auditorio Gabriela Mistral de la Facultad de Educación- una ceremonia para celebrar los 90 años desde que se creó el primer doctorado en la UC. En la ocasión, la profesora emérita de la Universidad de Stanford, Terry Lynn Karl, dio una charla magistral, donde destacó que “la Pontificia Universidad Católica de Chile ha sido un líder temprano, pionero, en la formación científica y de posgrado en Sudamérica“, recalcando que “hoy en día, la formación doctoral es clave para entender cómo crear la ciudadanía democrática, que tanto Chile como nuestro mundo necesitan con tanta urgencia”.




