4 de Febrero de 2026
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Una repentina y violenta ola sacudió a la playa California Beach, en Buenos Aires. El mar se retiró y a los pocos minutos una ola de cinco metros generó pánico entre los bañistas. Fue un meteotsunami, fenómeno que ha aumentado en frecuencia e intensidad, debido al cambio climático.
Por Ricardo Acevedo Zalaquett, periodista Centro UC Observatorio de la Costa
Una repentina y violenta oscilación del nivel del mar sacudió hace unas semanas a California Beach, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, dejando una persona fallecida y al menos 35 heridos. Según relataron testigos, el mar se retiró de forma inusual y luego regresó, en cuestión de minutos, con una ola de cerca de cinco metros, que arrastró bañistas, quitasoles y pertenencias, generando pánico en la playa.
El evento fue identificado como un meteotsunami, un fenómeno poco conocido por la población, pero que desde hace algunos años es objeto de interés científico. A diferencia de los tsunamis clásicos -que son provocados por terremotos o deslizamientos submarinos-, los meteotsunamis son oscilaciones del nivel del mar, con períodos de varios minutos, generados por factores meteorológicos, habitualmente perturbaciones atmosféricas intensas, como cambios bruscos de presión o dirección del viento.
“La diferencia fundamental con un tsunami sísmico está en su origen: aquí la perturbación viene de la atmósfera, no desde el interior de la Tierra, pero sus efectos pueden ser igualmente peligrosos si coinciden con marea alta o marejadas” .- Matías Carvajal, Instituto de Geografía UC de Valparaíso
“En este caso (en Buenos Aires) se produjo un cambio muy rápido del viento, desde el oeste hacia el este, lo que provocó una subida súbita y de gran magnitud del nivel del mar, algo a lo que la costa no está acostumbrada”, explica el doctor Federico Isla, investigador del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Aunque los meteotsunamis se reportan con mayor frecuencia en el hemisferio norte, el especialista dice que su ocurrencia no es completamente inédita en el cono sur. Un fenómeno similar se produjo en diciembre de 2022, durante la noche, pero al no haber turistas en el sector no se registraron daños ni víctimas. “Por eso es fundamental que los visitantes presten atención a los banderines que indican el estado del mar y la dirección del viento. Si el viento sopla desde el mar hacia la costa, el nivel de agua puede aumentar muy rápidamente”, advierte.
Meteotsunamis, marea astronómica y marejadas: una combinación fatal
En Chile también existen casos documentados. Uno ocurrió el 8 de agosto de 2015, cuando un fuerte temporal afectó la zona central del país. Ese evento fue el resultado de una combinación especialmente destructiva: marea alta, marejadas de gran energía y un meteotsunami (de origen atmosférico), que provocó graves daños a la infraestructura costera.
El doctor Matías Carvajal, investigador del Instituto de Geografía de la UC de Valparaíso -quien ha estudiado estos fenómenos tanto en Chile continental como en Rapa Nui-, explica que uno de los rasgos clave de los meteotsunamis es que, al tener períodos de varios minutos, concentran mucha más energía que una ola común y pueden penetrar tierra adentro. “La diferencia fundamental con un tsunami sísmico está en su origen: aquí la perturbación viene de la atmósfera, no desde el interior de la Tierra, pero sus efectos pueden ser igualmente peligrosos si coinciden con marea alta o marejadas”, explica.

Investigaciones desarrolladas en Rapa Nui refuerzan esta advertencia. Un estudio analizó 17 meses de registros entre 2019 y 2020, identificando al menos dos eventos -el 5 de marzo y el 5 de mayo de 2020-, cuando meteotsunamis persistentes coincidieron con mareas altas y un oleaje muy intenso. El trabajo demostró que estos niveles extremos del mar ocurren con mayor frecuencia de lo que se pensaba y representan un riesgo poco reconocido para la isla, especialmente para su cadena de abastecimiento marítimo.
De acuerdo a los especialistas, en la última década se observa una tendencia al aumento en la frecuencia e intensidad de estos eventos, posiblemente asociado al cambio climático, que genera tormentas locales más intensas y frecuentes. A esto se suma la compleja interacción entre marejadas, marea astronómica y meteotsunamis que se presenta en nuestras costas, lo que puede amplificar significativamente los impactos cuando estos procesos coinciden en el tiempo.
“El territorio costero de Chile está acostumbrado a marejadas y a un rango de mareas importante, por lo que un meteotsunami pequeño puede pasar desapercibido. Pero eso no significa que el riesgo no exista. Al contrario, cuando se dan todos los ingredientes al mismo tiempo, el daño puede ser considerable, como ya lo hemos visto”, asegura Matías Carvajal.

Incorporarlos a los sistemas de alerta en Chile
La doctora Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa y académica del Instituto de Geografía UC, explica que el reporte científico del meteotsunami que se registró en el litoral central de agosto de 2015 “sirvió de base para determinar el escenario extremo de marejadas, incorporado en la primera carta de amenaza por marejadas para Valparaíso”.
“En un contexto de aumento del nivel del mar y de intensificación de fenómenos meteorológicos extremos, comprender estos procesos ya no es solo un desafío científico, sino también una urgencia para la seguridad de las comunidades costeras y la preservación de los ecosistemas marino-costeros” .- Carolina Martínez, directora Centro UC Observatorio de la Costa y académica del Instituto de Geografía UC.
El trabajo –a cargo de Servimet, en colaboración con el Centro UC Observatorio de la Costa y el académico Matías Gómez de la Universidad de Talca– establece una metodología inédita para elaborar mapas de amenaza por marejadas anormales para la costa del país, insumo clave para fortalecer la gestión del riesgo costero frente al cambio climático, que se espera replicar en otras zonas.
Martínez subraya que estos eventos dan cuenta de la necesidad de mejorar la observación, el monitoreo y la comunicación del riesgo costero, incorporando los meteotsunamis dentro de los sistemas de alerta y de la planificación territorial: “En un contexto de aumento del nivel del mar y de intensificación de fenómenos meteorológicos extremos, comprender estos procesos ya no es solo un desafío científico, sino también una urgencia para la seguridad de las comunidades costeras y la preservación de los ecosistemas marino-costeros”.



