9 de Octubre de 2026
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Expertos de distintos países entregaron sus apreciaciones respecto de los desafíos que enfrenta la humanidad frente a la inteligencia artificial. Se abordaron cambios profundos en la manera de educar, cuidar el trabajo de un grupo de la población y la manera de entregar una gobernanza ética ante su desarrollo.
Por Nicolás Massai D.
Son cientos los proyectos de ley que están ingresados en varios países de Latinoamérica que buscan regular la inteligencia artificial. El mundo está expectante ante esta tecnología que podría transformar millones de empleos, además de modificar múltiples aspectos de la vida cotidiana de la población.
Este fue uno de los temas principales que se abordó en el encuentro anual de La Triada, conformada por distintas universidades del continente: Universidad Católica (Chile), Universidad de Los Andes (Colombia), y el Tecnológico de Monterrey (México).
Se hicieron paneles de discusión e instancias de participación en la que autoridades y docentes de las delegaciones reflexionaron sobre este tema. Y fueron tres los temas que se repitieron en estas conversaciones: gobernanza, trabajo y educación.
En este último, Rafaela Diegoli, vicerrectora académica del Tecnológico de Monterrey (TEC), relató lo que hacen en esa entidad para preparar a los académicos. Son muchas incógnitas las que surgen, dijo: “Tenemos encuentros donde los docentes trabajan en equipo para hacer propuestas. Traemos una gran reflexión sobre el tema de evaluación de competencias, y va más allá de la herramienta, más allá de decir ‘vamos a hacer exámenes presenciales’, o ‘vamos a hacer exámenes orales’. Es un tema de repensar qué evaluamos, para qué evaluamos y luego cómo lo vamos a hacer”.
Mientras que Pablo Barceló, director de inteligencia artificial de la UC, hizo un llamado “a las carreras y a las universidades a una reflexión permanente en este momento y profunda de qué es lo que tenemos que enseñar”.
“Tenemos que considerar que la inteligencia artificial destrozó de un plumazo nuestra capacidad de evaluar a nuestros estudiantes. Ya no tenemos la misma capacidad de antes. ¿Qué es lo que tenemos que enseñar y cómo tenemos que evaluarlo? No tenemos idea y eso es lo que tenemos que enfrentar hoy en día”, agregó.

Hacia una regulación flexible y trazabilidad de datos
Uno de los ejes centrales planteados durante el encuentro fue la urgencia de establecer marcos de gobernanza ética y normativa ante el acelerado avance tecnológico. En este ámbito, Juan David Gutiérrez, profesor asociado y experto en IA de la Universidad de los Andes de Colombia (UniAndes), destacó la proliferación de iniciativas legales en la región.
“En la Universidad hemos documentado más de 700 instrumentos sobre regulación de inteligencia artificial en América Latina. Países como Brasil, México, Colombia, Argentina, Perú y Chile producen y producen propuestas de cómo regular esta materia”, señaló, enfatizando que las reglas deben buscar acercarnos a definir “qué tipo de tecnología queremos” y cómo gestionar sus riesgos.
Desde la perspectiva institucional e interna de las universidades, Harold Castro, vicerrector de Transformación Digital de UniAndes, recalcó que “es necesario tener la tecnología, pero también las políticas que nos van a proteger y la formación de las personas que la van a aprovechar, asegurando que la autonomía esté calibrada por el riesgo que estamos viendo”.
Por su parte, Pablo Barceló, director de Inteligencia Artificial de la UC, apuntó al escenario regulatorio local y a la flexibilidad que exige el momento actual. “El gran desafío para nosotros es la implementación de la Ley de Datos Personales, que nos obliga a temas de inventarios y trazabilidad de los datos dentro de la universidad”, afirmó.
No obstante, advirtió sobre el carácter cambiante del fenómeno: “Hoy en día la situación está tan líquida que hay que tener mucho cuidado con la gobernanza. No sabemos hacia dónde está dirigiéndose esto y tenemos que permitir que la gobernanza deje espacio para la experimentación”.

El impacto en el empleo y la autonomía de los agentes
El análisis sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo combinó tanto la optimización de procesos productivos como las alertas en torno a la automatización y la delegación de decisiones a sistemas autónomos.
Respecto al uso cotidiano en el entorno laboral y docente, Castro expuso la experiencia en UniAndes, donde “casi el 90% de los investigadores la usan para realmente potenciar su trabajo y un 50% de los profesores hacen un uso intensivo casi todos los días”.
Sin embargo, los especialistas manifestaron preocupación por los riesgos asociados a otorgarle mayor independencia operativa a las herramientas tecnológicas dentro de las organizaciones. Álvaro Soto, director del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) y académico de Ingeniería UC, advirtió sobre la vulnerabilidad que supone integrar estas herramientas en infraestructuras críticas: “Todo nuestro sistema logístico y financiero está en computadores. El hecho de que estos agentes, cuando uno les da cierto grado de autonomía, se salgan de control, es un riesgo muy importante que habla de lo que está emergiendo allí”.


