24 de Agosto de 2026
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Una investigación multidisciplinaria –impulsada por el fondo Avanza UC– analiza la vulnerabilidad del cerebro adolescente ante la exposición a la marihuana y sus efectos a largo plazo. También se incluye la variable de sexo en los modelos de estudio, ya que el consumo de cannabis no afectaría de igual manera a hombres y mujeres debido a factores fisiológicos.
Por Nicolás Massai D.
El cerebro durante la adolescencia se encuentra en una fase de cambio constante, siendo un periodo de especial vulnerabilidad para el desarrollo de futuras patologías. Bajo esta premisa, un equipo de investigadores, liderado por José Antonio Fuentealba, de la Facultad de Química y de Farmacia de la Universidad Católica, busca probar que el consumo de marihuana en esta etapa aumenta significativamente la probabilidad de manifestar conductas impulsivas y compulsivas en la vida adulta.
El estudio -financiado con fondos de Avanza UC- utiliza modelos en roedores para observar cómo dosis repetidas de cannabinoides durante la adolescencia afectan el comportamiento en la madurez. Según explica Fuentealba, la distinción entre impulsividad y compulsividad es clave: mientras que una acción impulsiva es una conducta adoptada sin toda la información del medio, las conductas compulsivas son actos repetitivos que el sujeto no puede evitar y que suelen acarrear sufrimiento.
“Un jugador compulsivo es un jugador que no tiene control sobre el juego, pero lo sufre, lo vive como un sufrimiento. En cambio, un jugador impulsivo es un sujeto que hace la conducta, pero la disfruta”, ejemplifica el investigador.
Innovación y variables de sexo
Uno de los pilares más relevantes de este proyecto es la inclusión de la variable de sexo en los modelos de estudio, un área tradicionalmente menos explorada en la investigación preclínica. Fuentealba destaca que el consumo de cannabis no afecta de igual manera a niños y niñas debido a factores fisiológicos y el rol de las hormonas ováricas. En el caso de las mujeres, se ha observado que tienden a desarrollar consumo problemático -que afecta aproximadamente al 20% de los consumidores- más rápido que un hombre.
“El cerebro en la adolescencia está en un proceso de cambios dinámicos que lo hacen más vulnerable a modificaciones asociadas a la exposición a drogas y es muy probable que todas esas modificaciones queden guardadas ahí y se manifiesten en la vida adulta”, señala el académico, enfatizando que el objetivo no es generalizar el consumo, sino identificar las susceptibilidades individuales que llevan a algunos sujetos a perder el control sobre la sustancia.
Gracias a una alianza entre la UC, la U. de los Andes y la U. Alberto Hurtado, el equipo de investigación combina neurociencia básica, clínica y filosofía. Su objetivo general es buscar soluciones concretas para mejorar el diagnóstico y tratamiento de los problemas de control conductual.



