30 de Julio de 2026
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Más de mil personas participaron en el evento, organizado por la VRID, que contó con charlas y talleres prácticos orientados a incorporar el uso de estas herramientas, de manera pertinente y útil, en las tareas cotidianas. La vicerrectora, Paula Aguirre, instó a "integrar la IA como una herramienta transversal al servicio del trabajo de todas las personas, con un objetivo claro: liberar tiempo y capacidades para lo esencial".
Por Nicolás Massai D.
Más de mil administrativos y profesionales de la Universidad Católica participaron este miércoles en “La hora de la IA”, evento organizado por la Vicerrectoría de Inteligencia Digital (VRID), que contó con charlas y talleres prácticos orientados a incorporar herramientas de inteligencia artificial para potenciar el trabajo, de manera pertinente y responsable. La participación fue en modalidad online y presencial en los cinco campus de la UC.
El encuentro comenzó con las palabras de la vicerrectora de Inteligencia Digital, Paula Aguirre, quien explicó que la adopción de la IA forma parte elemental del Plan Estratégico 2026-2030 de la UC, y que está concebida no como un fin en sí misma, sino como un medio para liberar carga operativa.
“La UC ha establecido la inteligencia digital como uno de los ejes de su Plan Estratégico 2026-2030, y esto significa, entre otras cosas, comprender, gobernar, e integrar la IA como una herramienta transversal al servicio del trabajo de todas las personas que forman parte de la UC, con un objetivo claro: liberar tiempo y capacidades para lo esencial”, afirmó Paula Aguirre.
La autoridad detalló que este espacio busca potenciar “la discusión en equipo, el pensamiento estratégico, la interacción con nuestros estudiantes y académicos, y la construcción conjunta de mejores soluciones institucionales”.
La vicerrectora Paula Aguirre enfatizó la postura oficial de la universidad: “Buscamos que la tecnología nos ofrezca un apoyo inteligente a nuestra actividad, pero siempre resguardando o siguiendo la norma de que lo esencial es el rol insustituible de la persona”.

Advertencias sobre la IA
La jornada estuvo marcada por un llamado transversal a la cautela, que reunió miradas desde la ética, la ingeniería y la seguridad de los datos.
Desde las ciencias exactas, Rodrigo Toro, académico del Departamento de Ciencia de la Computación UC de la Facultad de Ingeniería, insistió en la importancia de mantener un escepticismo activo frente a los modelos generativos: “La IA es un gran aliado, pero tenemos que revisar con cuidado las respuestas que nos da“. Para Toro, el entusiasmo por la herramienta no debe reemplazar la verificación humana de sus resultados.
Gabriela Arriagada, investigadora del Instituto de Éticas Aplicadas UC, planteó que el verdadero desafío de la era digital no está en la destreza técnica, sino en el criterio moral. Para delimitar los alcances reales de los algoritmos, propuso una distinción entre inteligencia e intelecto: “La inteligencia tiene que ver con la capacidad de procesar conocimiento, de generar conocimiento. La IA puede hacer eso”, explicó. “El intelecto, en cambio, tiene que ver con cómo lo contextualizamos, lo significamos, lo traducimos en algo que nos haga sentido“.
La investigadora advirtió también sobre los sesgos que atraviesan la interacción con estos sistemas. Frente a este panorama, Arriagada resumió el espíritu del llamado a la comunidad universitaria: formarse como “profesionales tecnomorales”, capaces de sostener el juicio ético por sobre el manejo técnico. “Los buenos profesionales morales en que todos nos tenemos que convertir (…) no van a ser los que manejen mejor las herramientas, sino los que tengan la disposición de mantener esa deliberación ética, de tener el juicio de saber cuándo sí y cuándo no”.

Abel Wajnerman, también investigador del Instituto de Éticas Aplicadas, puso el foco en la formación autónoma como la mejor defensa frente a una dependencia excesiva: “Es sumamente importante que ustedes se entrenen, aprendan autónomamente sobre el tema respecto del cual la IA los está ayudando. Si ustedes son más competentes respecto de ese tipo de tareas, van a tener una mejor capacidad de evaluar los resultados de la IA“. Según explicó, ese mayor dominio no solo reduce la dependencia, sino que permite un uso más eficiente de la herramienta, al ofrecerle “mejores inputs” y “un contexto mucho más específico”.
A estas advertencias de carácter ético y técnico se sumó una de tipo operativo. Juan Sebastián Gómez, subdirector de IA en la VRID, recordó que el buen uso de la IA también depende de resguardar los datos institucionales: “El primer llamado es que usen las herramientas con la cuenta institucional, eso automáticamente genera una capa extra de protección con respecto a los datos“.

Usar los correos institucionales
Para guiar este despliegue, la institución priorizó las definiciones normativas antes del desarrollo técnico. Martín Cáceres destacó que la gobernanza precedió a la implementación: “Una de las primeras cosas que se hicieron, antes de conformar el Nodo, fue un marco ético. Es importante porque está orientando al desarrollo del sistema y de cómo utilizar la IA en el trabajo profesional y administrativo”.
Esa misma lógica de resguardo se tradujo en una recomendación concreta para el uso diario de las herramientas: hacerlo siempre a través de las cuentas institucionales, de manera que los datos de la comunidad UC queden protegidos bajo los estándares de ciberseguridad de la universidad.
El seminario cerró con un consenso compartido entre las autoridades de la UC: frente a la carrera global por la automatización, lo que marcará la diferencia no será la capacidad de los sistemas, sino el criterio con que la comunidad universitaria decida usarlos.




