15 de Julio de 2026
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Esta combinación de factores puede producir anegamientos en sectores bajos, cambios acelerados en la forma de las playas, en acantilados blandos y mayor presión sobre desembocaduras de ríos y humedales, donde las barras de arena pueden abrirse de forma natural debido al aumento del flujo de agua. Los expertos llaman a extremar las medidas de prevención y evitar circular por sectores expuestos durante este evento concatenado.
Por Centro UC Observatorio de la Costa
Ante el fenómeno meteorológico que afectará a gran parte del país durante los próximos días, el Centro UC Observatorio de la Costa pone especial foco en alertar sobre los riesgos adicionales que se prevén para la zona costera.
Según explican los expertos, en esta ocasión coincidirán tres fenómenos: precipitaciones extremas, provocadas por el evento de río atmosférico, de categoría 5, que arribará al territorio, y que aumentará los caudales de ríos y esteros; marejadas anormales, por el fuerte viento; y mareas de sicigia, también llamadas “mareas vivas”, que ocurren cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean y la pleamar es más alta que el promedio. Todo esto actúa sobre zonas costeras altamente urbanizada y playas erosionadas.
Esta combinación de factores puede producir anegamientos en sectores bajos, cambios acelerados en la forma de las playas, sobrepasos del oleaje sobre costaneras y paseos costeros, una mayor presión sobre humedales y desembocaduras, donde las barras de arena pueden abrirse de forma natural debido al aumento del flujo de agua. En sectores con pendientes pronunciadas, como en los cerros de Valparaíso, Viña del Mar y dunas de Concón, también hay probabilidad de remociones en masa y socavones.
“No solo debemos preocuparnos por la lluvia, sino también por el comportamiento del mar, la respuesta de las playas, los acantilados blandos, los cerros que reaccionan al aumento del caudal en las desembocaduras y la lluvia intensa o concentrada”.- Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa.
“En la costa ocurren distintos procesos al mismo tiempo durante un sistema frontal. No solo debemos preocuparnos por la lluvia, sino también por el comportamiento del mar, la respuesta de las playas, los acantilados blandos, los cerros que reaccionan al aumento del caudal en las desembocaduras y la lluvia intensa o concentrada”, explica Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa y académica del Instituto de Geografía UC.
“Los efectos que todo esto puede tener sobre las personas, la infraestructura y los ecosistemas costeros son muy variados; puede generar graves daños, como muestra la historia de nuestros desastres hidrometeorológicos”, advierte.

Especial atención sobre desembocaduras de esteros y humedales
Uno de los puntos que requiere especial atención son las desembocaduras de esteros y humedales costeros. Durante eventos de lluvia intensa, el aumento del caudal puede provocar la apertura natural de las barras de arena que separan estos cuerpos de agua del mar o motivar intervenciones para facilitar el drenaje.
La académica explica que estas aperturas deben evaluarse cuidadosamente, ya que modificar artificialmente una barra sin protocolos ambientales puede generar impactos importantes sobre ecosistemas altamente dinámicos.
“Estos eventos pueden modificar rápidamente las condiciones de la costa y generar situaciones peligrosas incluso cuando la lluvia disminuye”.- Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa.
“En algunos casos estas intervenciones buscan disminuir el riesgo de inundaciones para viviendas e infraestructura cercana, pero las aperturas artificiales de barras requieren criterios técnicos y ecológicos. Alteran bruscamente el funcionamiento de humedales y desembocaduras, modificando procesos naturales cuyos efectos sobre la biodiversidad y la dinámica costera aún no se conocen completamente”, indicó.
Como ejemplo, recordó situaciones registradas en el humedal San Jerónimo, en Algarrobo, donde en años anteriores se realizaron aperturas manuales de la barra para facilitar el escurrimiento del agua tras intensas precipitaciones y evitar inundaciones en sectores urbanos. En otros lugares del país, las aperturas se realizan manualmente con pala por parte de las comunidades afectadas, exponiendo vidas humanas y afectación ecológica que aún no ha sido evaluada.
No acercarse a playas, costaneras y desembocaduras
Desde el Observatorio de la Costa hicieron un llamado a la ciudadanía a mantenerse informada sobre las alertas emitidas por las autoridades, evitar acercarse a playas, costaneras, roqueríos, desembocaduras y sectores de rompiente durante el sistema frontal, y no ingresar a zonas que presenten sobrepasos del oleaje.
“La prevención sigue siendo la principal herramienta para reducir el riesgo. Estos eventos pueden modificar rápidamente las condiciones de la costa y generar situaciones peligrosas incluso cuando la lluvia disminuye. El monitoreo permanente y una adecuada planificación territorial son fundamentales para proteger tanto a las personas como a los ecosistemas costeros”, subraya la directora del Centro UC Observatorio de la Costa.
El Centro UC Observatorio de la Costa continuará monitoreando la evolución del sistema frontal y sus efectos sobre distintos sectores del litoral, poniendo a disposición de las autoridades y la comunidad evidencia científica que contribuya a una mejor gestión del riesgo costero.




