2 de Julio de 2026
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En el consistorio realizado en el Vaticano, el Santo Padre invitó a fortalecer una Iglesia sinodal y misionera. Tras el encuentro, el cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la UC, destacó que la comunión, la fraternidad y la evangelización fueron los ejes de una experiencia que ofrece importantes desafíos para la Iglesia y la universidad.
Por Equipo Visión Universitaria
El llamado del Papa León XIV a ser “constructores de la comunión de Cristo” marcó el consistorio celebrado los días 26 y 27 de junio en la Ciudad del Vaticano, instancia que reunió a los miembros del Colegio Cardenalicio. A la cita asistieron 178 cardenales de todo el mundo para reflexionar sobre la misión de la Iglesia en el contexto de los profundos cambios culturales que enfrenta la sociedad.
Aunque el consistorio es una instancia propia del gobierno de la Iglesia Católica, las preguntas que guiaron esta reunión trascienden el ámbito eclesial. La polarización, la violencia, la desconfianza hacia las instituciones, la soledad o la pérdida de sentido fueron algunos de los desafíos que los cardenales identificaron como característicos del mundo actual. En ese contexto, el papa León XIV llamó a los participantes a ser “constructores de la comunión de Cristo”. Para el cardenal Fernando Chomali, uno de los asistentes al encuentro, uno de los momentos más impactantes fue la petición directa que el Pontífice dirigió al Colegio Cardenalicio: “Necesito su apoyo: fuerte, explícito y público. Necesito sentirme sostenido por ustedes como por hermanos”.
Durante las sesiones, el Pontífice reafirmó que la comunión se concreta en “una Iglesia sinodal en la que todos cooperan en la misma misión, cada uno según su propio carisma y su propio ministerio”, invitando además a contemplar la realidad con los ojos de la fe antes de preguntarse cómo actuar.
En esa línea, el Papa señaló que el primer paso consiste en comprender el tiempo presente desde una mirada creyente. “Antes de preguntarnos qué hacer, debemos detenernos ante la realidad, mirándola con los ojos de la fe y dejándonos interpelar al escuchar a nuestros hermanos”, expresó, subrayando que el anuncio del Evangelio exige escuchar, discernir y caminar juntos.
Estos mensajes se vinculan directamente con aquellos del Plan Estratégico UC 2026-2030 que apelan a trabajar conectados con la sociedad y comprometidos con la transformación de Chile.
Tras participar en el consistorio, el cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, compartió una reflexión sobre la experiencia vivida junto al Santo Padre. Uno de los momentos que más lo marcó fue la petición directa del Pontífice al Colegio Cardenalicio: “Necesito su apoyo: fuerte, explícito y público. Necesito sentirme sostenido por ustedes como por hermanos”. Para el cardenal, estas palabras reflejan un liderazgo que privilegia la fraternidad y la corresponsabilidad por sobre cualquier lógica de poder.
Una Iglesia que vive su misión en comunidad
En su testimonio, el cardenal Chomali destacó que el consistorio reafirmó el carácter esencialmente misionero de la Iglesia. “El Papa quiere colaboradores, hermanos en la fe que compartan la tarea más fundamental de la Iglesia: evangelizar”, afirmó, agregando que durante las jornadas se recordó con fuerza que “la Iglesia no hace misiones; la Iglesia es, por naturaleza, misionera”, una convicción que orientó las conversaciones y los espacios de discernimiento.
Asimismo, el Gran Canciller de la UC valoró que el encuentro estuviera marcado por la oración, la reflexión y la diversidad de experiencias provenientes de los cinco continentes. “Es esperanzador saber que la fe en Jesucristo es fuente de unidad en torno al Papa y a la larga tradición de la Iglesia. Es notable apreciar el ambiente de fraternidad que se respira y el objetivo que nos mueve: anunciar el Evangelio”, sostuvo.

Por su parte, la académica de la Facultad de Teología, Haddy Bello, destacó ciertos elementos del consistorio que llamaron su atención. Al igual que el cardenal, ella resaltó el profundo deseo de comunión que el Papa manifestó al Colegio Cardenalicio en su discurso introductorio (26 de junio): “No se trata de una formalidad, sino de un anhelo que nace de su vasta experiencia pastoral: proseguir un trabajo mancomunado en el servicio a la Iglesia –y de la Iglesia–, porque “la comunión nunca es un resultado adquirido de una vez para siempre”. Estremece escucharlo decir: “Cuento con ustedes… Necesito su apoyo: fuerte, explícito y público. Necesito sentirme sostenido por ustedes como por hermanos”. Su reconocimiento de la fragilidad personal y de la necesidad del otro resulta conmovedor”.
La académica también acentuó la valoración de la heterogeneidad en aras del bien común: “En la homilía del 26 de junio recordó que los carismas, los ministerios y las actividades eclesiales son como los sarmientos de la única vid, es decir, del único Señor. Esa idea ya la había expresado en Magnifica humanitas, al denunciar que Babel “es una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización” (MH 7). En ese horizonte, “un consejo sincero es siempre un acto de comunión” (Discurso introductorio)”.
Desafíos para la Iglesia y la universidad
El cardenal Chomali también explicó que el consistorio abordó los desafíos que plantea el actual cambio cultural, entre ellos el impacto de la inteligencia artificial y la necesidad de volver a los fundamentos de la antropología cristiana. En ese contexto, recordó que el Papa insiste en situar la dignidad de la persona humana en el centro de toda reflexión y de toda acción pastoral, reafirmando que “todo lo que le acontece al ser humano le importa a la Iglesia” porque Cristo habita en medio de la humanidad.
El Arzobispo de Santiago afirmó que las enseñanzas del consistorio constituyen una invitación concreta para fortalecer la comunión en las comunidades eclesiales. “Las lecciones para nuestra propia realidad son claras: la tarea evangelizadora se realiza como comunidad. Todos estamos llamados a poner lo mejor de nosotros mismos para que el anuncio sea creíble”, concluyó, haciendo suyo el llamado del Papa a construir una Iglesia unida, sinodal y profundamente comprometida con la misión evangelizadora.
La profesora Bello dedicó palabras especiales al categórico rechazo a la guerra y a toda forma de violencia señalado por el Papa: “Hay dos llamados dignos de guardar en la memoria: que la guerra no es digna del ser humano, “porque el Creador nos ha dotado de inteligencia y voluntad para resolver los conflictos como seres humanos y no como animales”. Y que “antes de manifestarse en la historia, la guerra nace dentro de nosotros, cuando la desconfianza reemplaza a la confianza, el miedo a la esperanza y el otro es percibido como una amenaza”. Son enseñanzas que, si las hacemos propias y las compartimos con las generaciones más jóvenes, pueden transformar radicalmente nuestra realidad. Cada uno de esos elementos es aplicable a nuestra vida en la UC: construir juntos, proteger la riqueza de nuestra diversidad y procurar relaciones humanas que conlleven a la paz, todo con el bien como horizonte común”.




