3 de Marzo de 2026
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Vocación por la docencia, cercanía con los alumnos y, sobre todo, mucha organización. Ser ayudante puede ser una experiencia enriquecedora de la vida universitaria si se asume con entusiasmo, compromiso y se logra compatibilizar con la propia carga académica. “Yo antes hacía mis ramos, me concentraba en eso, y ahora tengo un mundo mucho más abierto, sé más de los ramos de lo que debo saber. Me ha servido para todo: lo social, lo académico y lo económico también”, cuenta Isidora Ahumada, ayudante de Ingeniería.
Por Natacha Ramírez C.
A Isidora Ahumada siempre le ha gustado enseñar: “Cuando chica iba a las casas de mis compañeras a enseñarles matemática. Hubo un buen tiempo en que quise ser profesora. Y ya más grande ayudaba a mis compañeras a estudiar para la PAES. También fui catequista y a mi hermano chico le enseño siempre que puedo”. Por eso, le hizo tanto sentido cuando, estando en segundo de Ingeniería Civil en la UC, vio la posibilidad de ser ayudante. “Me gustó mucho Álgebra Lineal, un ramo de primer semestre de Ingeniería. Entonces dije ‘¿por qué no?’”.
Dice que, al principio, fue difícil compatibilizar la carga académica con este rol. “Porque ser ayudante implica preparar la clase, preparar material todas las semanas, destinar tiempo fijo a la ayudantía, revisar pruebas. Hay que organizarse bien y al inicio eso fue lo que más me complicó”. Pero, con ganas y estructura, logró un equilibrio y hoy, ya en cuarto año, ha sido ayudante cuatro veces (de tres ramos distintos) e incluso ha realizado dos ayudantías en paralelo.

Formación en docencia e integridad académica: Los dos cursos obligatorios para ayudantes UC
Cada año cientos de alumnos de la Universidad Católica se desempeñan como ayudantes. Solo en la Facultad de Ingeniería se contabilizan cerca de mil por semestre. Su función es ser un nexo entre profesores y estudiantes. Apoyan a sus pares en el estudio de los contenidos del curso, aclarando dudas, ejercitando o aterrizando conceptos en un lenguaje más cercano; y colaboran con el docente en tareas como corrección de pruebas o apoyando en actividades prácticas o en terreno que son complementarias a la cátedra, como talleres y campos clínicos.
Junto con tener un buen desempeño académico, para ser ayudante en la UC es requisito hacer dos cursos: Integridad Académica (VRA4000) —obligatorio para todos los alumnos de pregrado— y Formación en Docencia para Ayudantes UC (VRA1323) —específico para ayudantes—. Ambos deben estar aprobados al momento de cumplir ese rol. “Por ello, se recomienda a los estudiantes que tienen interés en desempeñarse como ayudantes de docencia, realizar tempranamente estos cursos”, comenta Bernardita Fernández, subdirectora de Formación y Currículum, de la Dirección Académica de la VRA.
“Las y los ayudantes son parte del equipo docente de un curso (…) y se espera que manejen distintas dimensiones sobre una docencia de calidad, según los criterios UC. A través de este curso, la universidad toma el compromiso de asegurar que cada ayudante tenga las competencias mínimas para ejercer su rol” .- Fernanda Corvalán, coordinadora de Formación de Ayudantes, Dirección de Enseñanza e Innovación Docente.
Desde la Vicerrectoría Académica (VRA), explican que el curso de formación “prepara al estudiantado en distintas estrategias para abordar sus funciones de ayudante de docencia”, como el diseño y planificación de ayudantías, monitoreo de aprendizajes, estrategias de retroalimentación e integridad académica.
“Las y los ayudantes de docencia son parte del equipo docente de un curso (…) y se espera que manejen distintas dimensiones sobre una docencia de calidad, según los criterios UC. A través de este curso, la universidad toma el compromiso de asegurar que cada ayudante tenga las competencias mínimas para ejercer su rol de mejor manera”, comenta Fernanda Corvalán, coordinadora de Formación de Ayudantes, de la Dirección de Enseñanza e Innovación Docente.
Isidora dice que, en su caso, “el curso de ayudantes me ayudó a tener las herramientas para manejar distintas situaciones que se dan en las ayudantías. Por ejemplo, cuidando pruebas me tocó un par de veces casos de posibles faltas a la integridad académica. Entonces, el curso sirve mucho para saber qué es lo que uno tiene que hacer, qué no hacer y cómo manejar la situación”.

Concursos abiertos y retribución económica
Desde 2021, existe además un reglamento que reconoce y regula el quehacer de los ayudantes en la UC, el cual contiene disposiciones generales sobre esta actividad. Define, por ejemplo, cuáles son las labores propias de los ayudantes de docencia, especificando que no podrán “reemplazar al académico” en tareas que le son propias, como realizar clases o elaborar evaluaciones. También establece que los ayudantes deben ser elegidos en concursos “abiertos, con requisitos y plazos ampliamente difundidos”; que “no se les podrá exigir un compromiso de horario que resulte incompatible con sus estudios”; y que recibirán una “retribución económica” por su labor, entre otros aspectos.
Revisa el reglamento sobre los ayudantes de la UC aquí
Bajo este marco general, cada unidad académica define los aspectos más específicos sobre la actividad, como requisitos de notas y créditos aprobados, el número de ayudantes por curso, o el monto de la retribución económica.
Por ejemplo, en la Facultad de Ingeniería, la postulación es través de intranet. Allí los profesores definen el perfil de ayudante que necesitan para su curso. “Es como una oferta de trabajo que se publica; los alumnos revisan las distintas ofertas y postulan a la que más les atraiga”, explica Marjorie Oliveros, coordinadora de Ayudantes de Docencia, de la Dirección de Educación en Ingeniería. Luego el sistema “preselecciona a quienes cumplen con los requisitos” y “el profesor revisa los antecedentes de cada postulante y selecciona a su equipo de ayudantes”, quien son notificados en su correo.
“(El ayudante) debe ser un alumno destacado en el ramo en el cual se desempeñará; tener un comportamiento ético intachable, ya que se verán expuestos a muchas situaciones complejas que tienen que ver con integridad académica; y también se espera que tengan vocación por la docencia” .- Marjorie Oliveros, coordinadora de Ayudantes de Docencia de la Dirección de Educación en Ingeniería, Escuela de Ingeniería UC.
En esta facultad se permite postular a un máximo de cinco ayudantías por semestre, pudiendo ser seleccionado en un máximo de tres, “para prevenir un eventual estrés estudiantil por sobrecarga de labores”. La retribución económica la calculan en UT —que para este año está fijada en $5.790— y un ayudante no puede recibir menos de 10 UT ni sobrepasar las 40 UT por curso-sección.
Sobre el perfil de los ayudantes, la coordinadora comenta que “debe ser un alumno destacado en el ramo donde se desempeñará; tener comportamiento ético intachable, ya que se verán expuestos a muchas situaciones complejas que tienen que ver con integridad académica; y también se espera que tengan vocación por la docencia y una actitud de constante perfeccionamiento”.

“Recomiendo mucho ser ayudante, y mientras antes mejor”
Isidora cree que a ella le ha ayudado “ser optimista y presentar los contenidos de forma entretenida”, lo que motiva a los alumnos a asistir a sus ayudantías. También tener la capacidad de desenvolverse frente a grupos grandes de personas; y “ser siempre amable” con quienes la buscan –incluso fuera de horario– para aclarar sus dudas. “Los alumnos valoran mucho esa cercanía”.
Por parte de los profesores, comenta estos agradecen que el ayudante sea proactivo, “que uno siempre esté proponiendo cosas; y también el compromiso con la asignatura, tener el material a tiempo, en el fondo ser responsable”.
“Ser ayudante es una labor que necesita mucho tiempo y compromiso; uno puede ser el mejor en el ramo, pero si no es responsable ni organizado, ser ayudante te puede pasar la cuenta con tu carga académica” .- Isidora Ahumada, ayudante y alumna de cuarto año de Ingeniería Civil UC.
“Ser ayudante es una labor que necesita mucho tiempo y compromiso; uno puede ser el mejor en el ramo, pero si no es responsable ni organizado, ser ayudante te puede pasar la cuenta con tu carga académica”, subraya.
“Me ha tocado hacer ayudantía un día cuando en la tarde tengo prueba, entonces mi cabeza no está 100% en la ayudantía. Y, si uno no puede superar esas cosas, puede bajar el rendimiento por ser ayudante, o bajar el desempeño de ayudante por salvar los ramos”. Ante esto, sugiere “ir tanteando” si la carga académica es compatible con esta labor. “Por ejemplo, yo el primer semestre que fui ayudante decidí tomar diez créditos menos, para ir tanteando si me la podía o no”.

Con todo, recomienda mucho ser ayudante y aconseja que “mientras antes mejor”, sobre todo si están las aptitudes y conocimientos. “Es una experiencia muy bonita, la cercanía que uno tiene con los estudiantes… Al final uno prepara la ayudantía con tiempo, con cariño, para que ellos puedan entender de una forma mucho más cercana que con el profesor, entonces se crea un ambiente muy ameno. Y cuando me llegan mensajes de vuelta como ‘gracias Isi, sin ti no hubiera pasado el ramo, gracias por explicarme esto’, es súper gratificante”.
Cuenta que también ha hecho muchos amigos siendo ayudante y ha podido reforzar sus propios conocimientos en varios ramos. “Definitivamente, ha enriquecido mi experiencia universitaria. Yo antes hacía mis ramos, me concentraba en eso, y ahora tengo un mundo mucho más abierto, conozco mucha más gente, sé más de los contenidos de los ramos de lo que debo saber. Me ha servido para todo, lo social, lo académico y lo económico también”.



