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Catalina Brito, nueva pro secretaria general: “La institucionalidad está al servicio de la misión universitaria”

8 de Octubre de 2026

5 MINUTOS DE LECTURA

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photo_cameraEl principal desafío de esta primera etapa será comprender las necesidades de las distintas unidades y personas que se relacionan con la Secretaría General, dice la abogada. Crédito foto: César Dellepiane

Tras cinco años viviendo en Estados Unidos, donde desarrolló una trayectoria vinculada al derecho internacional público y la solución de controversias, Catalina Brito Hasbún regresó a Chile para asumir como Prosecretaria General de la Universidad Católica. Abogada UC y máster en Derecho de la Universidad de Virginia, llega a la Secretaría General con una convicción clara: una institucionalidad sólida, con normas y procesos claros y eficientes, es fundamental para facilitar el quehacer universitario, resguardar la identidad de la UC y contribuir al cumplimiento de su misión.

Por Antonieta Sánchez

“Volver a la Universidad para mí es como volver a mi casa”, dice Catalina Brito Hasbún, la nueva pro secretaria general. “Llegué hace dos semanas a la Universidad y hace tres semanas a Chile”, cuenta. Su regreso tiene mucho de reencuentro. Estudió Derecho en la UC, fue ayudante de distintos cursos durante su carrera y posteriormente, cuando se incorporó a una oficina de abogados, continuó haciendo clases. “Esta es como mi casa. Siempre le he tenido muchísimo cariño a la Universidad”, afirma.

Después de trabajar durante una década en litigios y arbitrajes en el país, se trasladó a Estados Unidos junto a su marido y sus dos hijas, donde cursó un Master of Laws (LL.M) en la Universidad de Virginia. Más tarde trabajó en Greenberg Traurig, representando a Estados e inversionistas en arbitrajes internacionales. Luego se incorporó al Departamento Legal de la Organización Panamericana de la Salud y, hasta su regreso a Chile, se desempeñó como Legal Counsel para América Latina y el Caribe en la organización ADF International.

Fue en esta experiencia laboral en Washington, D.C., donde descubrió una dimensión profesional que hoy considera especialmente relevante para su nuevo cargo: el mundo público y el trabajo institucional. “Trabajar con Estados y organismos internacionales despertó en mí un interés muy profundo por comprender el funcionamiento de las instituciones, la estructura de la toma de decisiones y cómo eso debe siempre estar al servicio de las personas y la misión institucional”. Ambos roles le permitieron conocer desde dentro el funcionamiento de una organización grande y compleja, con estructuras, reglamentos y políticas, y entender el rol de un equipo legal como apoyo para la toma de decisiones.

Escuchar antes de proponer

Para Catalina, el principal desafío de esta primera etapa será conocer profundamente la Universidad y, sobre todo, comprender las necesidades de las distintas unidades y personas que se relacionan con la Secretaría General.

Catalina Brito Hasbún, nueva pro secretaria general. Crédito foto: César Dellepiane

“Entiendo la Prosecretaría General, ante todo, como una función de servicio a la Universidad y a su buen gobierno. Contribuimos a que la institucionalidad de la UC funcione adecuadamente, que sus procesos sean claros y consistentes, que su marco normativo refleje los principios de la institución y que la toma de decisiones esté alineada con la identidad y misión de la Universidad. Mi rol será apoyar al secretario general en esa tarea y colaborar transversalmente con las distintas autoridades y unidades de la universidad”, explica.

Y agrega: “Nuestra función es apoyar al rector y a las autoridades universitarias en el buen gobierno de la institución, pero también estar disponibles para colaborar con las distintas facultades, unidades y miembros de la comunidad universitaria. “Para poder realmente entregar ese apoyo, creo que es importante entender muy bien la necesidad detrás, de dónde viene lo que me están pidiendo”, precisa. Esa escucha, plantea, permite ampliar las alternativas de solución.

Su paso por la OPS fue clave para entender que este tipo de roles no debe ser visto simplemente como “los que dicen lo que se puede y lo que no se puede hacer”. “Nuestro rol es ayudar a encontrar la mejor manera de alcanzar los objetivos de la Universidad, dentro del marco jurídico e institucional que nos corresponde resguardar”, afirma. El objetivo es encontrar caminos que sean “seguros, eficientes, coherentes con la identidad de la Universidad, pero que también cubran las necesidades del alumno, profesor o administrativo interesado. Ese es mi principal desafío”, sostiene.

Por eso, su primer foco estará puesto en escuchar, conocer los procesos y construir relaciones de trabajo con las distintas unidades antes de impulsar cambios.

Brito llega a una Universidad que, a su juicio, enfrenta el constante desafío de combinar la riqueza de su historia y tradición con la necesidad de mantenerse a la vanguardia de la innovación. El reto es modernizar sin perder identidad: “Eso se aplica no solamente en la sala de clases sino que también en la gobernanza interna”.

Su experiencia internacional también aporta a esa mirada. En la OPS participó en la revisión de políticas institucionales y lideró la creación e implementación de una herramienta basada en inteligencia artificial para optimizar procesos del Departamento Legal.

Rigurosidad y servicio

Si tuviera que definir el sello que quiere imprimir a su gestión, Brito lo resume en tres conceptos: “rigurosidad, capacidad de escucha y sentido de servicio”. “La rigurosidad es indispensable por la responsabilidad institucional que tenemos. Pero creo que debe ir acompañada de una disposición genuina a escuchar y entender las necesidades de los distintos grupos de interés”, dice.

“Mi trayectoria profesional ha estado muy vinculada a la resolución de controversias, al derecho internacional y al trabajo institucional. Son experiencias distintas, pero tienen algo en común: me han enseñado cómo enfrentar problemas complejos, en los que existen distintas perspectivas e intereses, y en los que es necesario combinar rigor jurídico con una comprensión muy concreta de la realidad institucional. Espero aportar precisamente esa mirada: capacidad de análisis, rigurosidad, una preocupación especial por la buena gobernanza y, al mismo tiempo, una aproximación muy práctica a la solución de problemas”, señala.

Como católica, considera además que la identidad de la UC constituye una fortaleza desde la cual la universidad puede proyectar su aporte al país. “Una universidad puede contribuir verdaderamente a transformar la sociedad cuando tiene una identidad clara, la vive con autenticidad y pone su excelencia al servicio de las personas y del bien común”, declara.

A pocas semanas de asumir, reconoce que todavía tiene mucho por conocer. Pero tiene claro el sentido con que quiere ejercer su nuevo cargo: “Llego con mucha disposición a escuchar, aprender y aportar. Creo profundamente en el rol que está llamada a desempeñar la UC en la transformación de Chile y espero poder contribuir a ese gran desafío desde la Prosecretaría General”.

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