5d15620355
  1. Iniciokeyboard_arrow_right
  2. Soledad juvenil: ¿Una nueva pandemia?

Soledad juvenil: ¿Una nueva pandemia?

7 de Agosto de 2025

6 MINUTOS DE LECTURA

soledad_2.
photo_cameraA menudo, la soledad no aparece como motivo explícito de consulta, sino que surge como un tema relacionado a otras problemáticas como la ansiedad, la insatisfacción con los vínculos o la baja autoestima. Fotografía: César Dellepiane.

Más del 50% de los estudiantes que consultan en el área de salud mental de la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) reporta sentimientos de aislamiento, revelando una realidad que va más allá de la falta de compañía. Cuidar los vínculos existentes y mantener el contacto con quienes ya forman parte de la vida cotidiana son algunas de las maneras de enfrentar esta situación.

Por Virginia Soto-Aguilar C.

La soledad juvenil es un sentimiento complejo que se vincula con la calidad de las relaciones, la profundidad de los vínculos y la percepción de pertenencia a un grupo. Según datos de la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE), un 52,5% de los estudiantes que consultan por temas de salud mental, reporta sentirse solo o aislado. 

Como explica Consuelo Achiardi, psicóloga de Salud y Bienestar Estudiantil de la DAE, estos casos presentan patrones recurrentes: “Se observan manifestaciones asociadas al sentimiento de soledad, tales como la percepción de aislamiento social, baja autoestima, inseguridad y dificultad en la construcción de vínculos significativos. También es común el sentimiento de no pertenencia entre los pares”. 

A menudo, la soledad no aparece como motivo explícito de consulta, sino que surge como un tema relacionado a otras problemáticas como la ansiedad, la insatisfacción con los vínculos o la baja autoestima. Según cuenta Achiardi, los jóvenes mantienen relaciones con compañeros o conocidos, pero “estas suelen vivirse con poca profundidad, por lo que no son percibidas como fuentes de apoyo o afecto reales”. La falta de alguien emocionalmente disponible en momentos de necesidad intensifica esa sensación de aislamiento. 

“Estas relaciones suelen vivirse con poca profundidad, por lo que no son percibidas como fuentes de apoyo o afecto reales” –  Consuelo Achiardi, psicóloga de Salud y Bienestar Estudiantil de la DAE

Un fenómeno que se expande entre los jóvenes 

Históricamente, la soledad se asociaba a personas mayores. Hoy, esa tendencia ha cambiado. Roberto González, académico de la Escuela de Psicología UC, advierte que “personas entre 18 y 34 años expresan cada vez más este sentimiento. El 7% de los jóvenes declara no tener vínculos sociales, y un 22% declara sentirse solo. Esto es importante porque uno puede tener relaciones de amistad, pero no tener buena calidad en ellas”. 

El mundo digital, aunque ha facilitado la comunicación y derribado barreras físicas, también ha transformado la forma en que se construyen las relaciones. “Las redes sociales y las pantallas tienen un rol ambivalente”, señala Achiardi. Si bien permiten mantener contacto, muchas veces no favorecen vínculos sostenidos ni profundos, e incluso interfieren en el desarrollo de habilidades para interactuar cara a cara. 

González lo explica con claridad: “Se evidencian relaciones menos profundas y de menor calidad, lo que agrava síntomas como el rechazo a la interacción social y la renuncia a eventos sociales”. Cuando la persona empieza a evitar encuentros y los demás dejan de insistir, “se produce este efecto de que el único factor protector que tenía esa persona desaparece, quedando aislada”. 

“Personas entre 18 y 34 años expresan cada vez más este sentimiento. El 7% de los jóvenes declara no tener vínculos sociales, y un 22% declara sentirse solo. Esto es importante porque uno puede tener relaciones de amistad, pero no tener buena calidad en ellas” – Roberto González, académico de la Escuela de Psicología UC

La cara invisible de las redes sociales 

La experiencia digital está marcada por la exposición a una vida idealizada: logros, viajes, entretenimiento y éxito. Como detalla Achiardi, “esto deja poco espacio para emociones cotidianas como el tedio, la frustración o el fracaso, lo que puede generar desajustes en las expectativas, fomentar comparaciones y contribuir a un sentimiento de desconexión”. 

La pandemia reforzó esta tendencia. El confinamiento prolongado consolidó el hábito de interactuar casi exclusivamente a través de pantallas, reduciendo las oportunidades de encuentro presencial y dificultando la reintegración social una vez levantadas las restricciones. 

“Las redes sociales y las pantallas tienen un rol ambivalente”, señala Achiardi. Si bien permiten mantener contacto, muchas veces no favorecen vínculos sostenidos ni profundos, e incluso interfieren en el desarrollo de habilidades para interactuar cara a cara. Fotografía César Dellepiane.

Prevención y abordaje desde la UC 

Conscientes de que el bienestar emocional está estrechamente ligado a la calidad de los vínculos, en la UC se impulsan diversas iniciativas para fortalecer las relaciones interpersonales. El Programa de Relaciones Saludables de Salud Mental ofrece talleres, charlas y consejerías que promueven vínculos basados en respeto, confianza y comunicación clara. 

“Recordamos que los vínculos requieren tiempo, dedicación y establecimiento de límites que los cuiden”, enfatiza Achiardi. En estos espacios, los estudiantes buscan mejorar sus relaciones con amigos, parejas y familiares, o ampliar sus redes desde un lugar auténtico. También se trabaja en ajustar expectativas, recordando que toda relación implica compromiso y cuidado mutuo. 

Cuidar los vínvulos existentes, abrirse a nuevos encuentros, valorar los espacios presenciales y dedicar tiempo a las relaciones, son algunas de las recomendaciones para revertir la soledad juvenil. Fotografía: César Dellepiane.

Claves para prevenir y enfrentar la soledad 

Las recomendaciones de la DAE para cualquier persona que quiera prevenir o enfrentar la soledad incluyen: 

  • Cuidar los vínculos existentes: mantener el contacto con quienes ya forman parte de la vida cotidiana. 
  • Abrirse a nuevos encuentros: participar en actividades universitarias, deportivas, académicas o culturales que favorezcan la conexión. 
  • Valorar los encuentros presenciales: para conversaciones profundas y de apoyo emocional. 
  • Reflexionar sobre el uso de redes sociales: evaluar si realmente fortalecen los vínculos o los sustituyen por relaciones superficiales. 
  • Dedicar tiempo a las relaciones: invertir la misma energía que se dedica a estudios o pasatiempos en fortalecer amistades. 
Comparte esta publicación
Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en LinkedinCompartir en X