5d15620355
  1. Iniciokeyboard_arrow_right
  2. Miedo y crimen: ¿Cómo influye la cobertura mediática en la percepción ciudadana del delito?

Miedo y crimen: ¿Cómo influye la cobertura mediática en la percepción ciudadana del delito?

6 de Agosto de 2025

10 MINUTOS DE LECTURA

crimenmedios
photo_cameraAunque las tasas de victimización se han mantenido estables, la percepción de inseguridad sigue siendo alta: el 87,7% de las personas cree que la delincuencia ha aumentado en el país.

Aunque la criminalidad no ha aumentado al ritmo que sugiere la percepción ciudadana, el temor al delito se mantiene como una de las principales preocupaciones de los chilenos. En un seminario organizado por el Centro de Políticas Públicas UC y la Facultad de Comunicaciones UC, expertos analizaron el rol de los medios, el impacto emocional de ciertos delitos y cómo el miedo puede condicionar tanto el debate público como las políticas de seguridad.

Por Josefina Hirane

A fines de julio de 1981, una foto con la cara de Adam Walsh —ojos grandes, sonrisa inocente, jockey rojo y un bate de béisbol— empezó a aparecer en todos lados. Tenía seis años. En las cajas de leche del desayuno, en afiches escolares, en los noticieros de todo Estados Unidos. Su desaparición, ocurrida mientras miraba una consola Atari en una tienda de retail en Hollywood, Florida, conmovió a su comunidad local y a todo el país. Dieciséis días después, su cabeza fue encontrada en un canal. Su cuerpo nunca apareció.

Así surgió una pandemia del miedo, conocida como stranger danger —“peligro de desconocidos”— con la idea de que cualquier niño, en cualquier suburbio, podía desaparecer sin dejar rastro. Aunque la mayoría de las desapariciones infantiles respondían a conflictos familiares o fugas voluntarias, el caso Walsh se convirtió en emblema del miedo colectivo. Se crearon leyes federales, instituciones de búsqueda, campañas escolares. Se instaló una certeza difícil de desmontar: los niños ya no estaban seguros.

Fue una exageración de los medios. Había secuestros, sí, pero los hacían ver como si fueran cientos de miles. Padres y abuelos estaban muy preocupados y promovieron una gran cantidad de vigilancia para resguardar a sus hijos y nietos de desconocidos”, dijo el sociólogo estadounidense David Altheide durante la charla magistral que dictó en el seminario “Cobertura mediática y percepción ciudadana del delito”, realizado en la Casa Central de la Universidad Católica.

El evento, organizado por el Centro de Políticas Públicas UC y la Facultad de Comunicaciones UC, reunió a autoridades, periodistas y académicos para reflexionar sobre cómo los medios pueden moldear la percepción del delito y el temor social.


El miedo como entretenimiento

De izquierda a derecgha: el sociólogo estadounidense David Altheide; la decana de la Facultad de Comunicaciones UC, Paulina Gómez; Paula Molina, periodista de Radio Cooperativa y BBC Mundo; Carolina Leitao, subsecretaria de Prevención del Delito; Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC; y Sebastian Valenzuela, académico la Facultad de Comunicaciones UC. Créditos: FCOM.

Autor de libros como “Gonzo Governance: The Media Logic of Donald Trump” (2023), “Terrorism and the Politics of Fear” (2017) y “Terror Post 9/11 and the Media” (2009), Altheide ha investigado durante más de cinco décadas la cobertura del crimen y el terrorismo en Estados Unidos. La tesis central que presentó en el conversatorio en la UC es que el miedo, especialmente al crimen, no solo es una emoción básica y evolutiva, sino que ha sido sistemáticamente promovido por los medios de comunicación como una herramienta de control social y político.

En contextos como Estados Unidos, explica, “los trabajadores de los medios usan el miedo para atraer la atención del público, y el miedo al crimen es una forma muy útil de hacerlo (…) Muchas de las noticias son falsas, sensacionalistas, exageradas o distorsionadas”. El temor, asegura el sociólogo estadounidense, no solo deforma la percepción de la realidad, sino que convierte a ciertos grupos en “los otros”: “Las personas políticamente marginadas a menudo son culpadas porque el resto de la sociedad ya creía ciertas cosas sobre ellas”. 

La tesis central que presentó en el conversatorio en la UC es que el miedo, especialmente al crimen, no solo es una emoción básica y evolutiva, sino que ha sido sistemáticamente promovido por los medios de comunicación como una herramienta de control social y político.

En Chile, el temor y la percepción de inseguridad también ha sido objeto de discusión. “Chile es el país más atemorizado del mundo con respecto a la seguridad. Y claramente no es el país más inseguro”, dijo Daniel Johnson, director ejecutivo de Fundación Paz Ciudadana, en un podcast del Centro de Políticas Públicas UC. La cuña se viralizó rápidamente en redes sociales, generando reacciones encontradas. “Es culpa de la tele”, “Ven muchos matinales, por eso están atemorizados”, decían algunos comentarios.

Desde su experiencia, Altheide sí responsabiliza a los medios del temor: según él, en Estados Unidos, la industria mediática encontró en el miedo una fórmula eficaz para captar atención y fidelizar audiencias. Y el crimen, por su estructura narrativa —víctimas, agresores, drama—, es terreno fértil para ello.


Realidad local

La periodista Paula Molina reforzó la idea de que, aunque los medios no tienen un poder absoluto, sí cumplen un rol relevante en la forma en que la sociedad conversa sobre estos tema. 

Después de la charla magistral, se desarrolló un panel de conversación para aterrizar el fenómeno en el contexto chileno. La periodista Paula Molina, de Radio Cooperativa y BBC Mundo, ofreció una mirada más matizada: “No creo que los medios se beneficien del miedo. Cuando la gente siente que un medio solo se le transmite preocupación y angustia, las personas se alejan”, sostuvo. Además, habló de la importancia de conectar con la audiencia. “Si no empatizamos con lo que las personas sienten, no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Pero empatizar no significa intensificar el miedo”.

“Si no empatizamos con lo que las personas sienten, no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Pero empatizar no significa intensificar el miedo”- periodista Paula Molina

Para Carolina Leitao, subsecretaria de Prevención del Delito, “el temor es un problema en sí mismo, y hoy es una prioridad del Ministerio de Seguridad Pública”. Aunque las tasas de victimización se han mantenido estables —8,5% en hogares y 5,8% en personas—, la percepción de inseguridad sigue siendo alta: el 87,7% de las personas cree que la delincuencia ha aumentado en el país. Por eso, llamó a ser cuidadosos no solo con la exposición de los hechos, sino también con cómo se comentan. “Cuando ocurre un homicidio, y la persona que está comentando dice ‘frente a esta ola de homicidios’, es distinto, porque ya no está hablando del hecho en sí mismo, sino que está haciendo un juicio”. Sin embargo, la subsecretaria advirtió que no se puede simplificar el análisis: “A veces parece un poco facilista echarle la culpa a los medios”, dijo. “Existen delitos, existen delitos violentos, y las personas tienen temor porque lo que ven en los medios de comunicación son delitos mucho más violentos que antes”. 

“A veces parece un poco facilista echarle la culpa a los medios (…) existen delitos, existen delitos violentos, y las personas tienen temor porque lo que ven en los medios de comunicación son delitos mucho más violentos que antes”- Carolina Leitao, subsecretaria de Prevención del Delito


Daniel Johnson abordó el concepto de temor desde su complejidad, diferenciando entre percepción general, emoción, conducta y evaluación racional. “No podemos pensar que el temor es una sola cosa”, dijo. A su juicio, el sentido de urgencia que genera el miedo puede tener efectos negativos en las políticas públicas: “Se privilegian medidas de efecto inmediato, como más rejas o presencia policial, por sobre acciones de largo plazo como la prevención o reinserción”.

El académico Sebastián Valenzuela, de la Facultad de Comunicaciones UC, puso el foco en el rol activo de las audiencias: “No se trata solo de que los medios digan algo y la gente lo crea. Hay exposición selectiva: buscamos contenidos que nos den herramientas para entender lo que ya percibimos”. A su juicio, más que pelear con las cifras de victimización, sería más útil analizar qué tipo de delitos están ocurriendo y cuál es su intensidad emocional y social.

“No se trata solo de que los medios digan algo y la gente lo crea. Hay exposición selectiva: buscamos contenidos que nos den herramientas para entender lo que ya percibimos”- Sebastián Valenzuela, académico FCOM UC


No todo se juega en los medios

La subsecretaria Leitao puso como ejemplo el debate reciente en torno a los secuestros: aunque las denuncias por este delito han aumentado en fiscalía, los casos validados —es decir, aquellos que realmente cumplen con los criterios para ser tipificados como tal— han disminuido. El problema, explicó, es que los titulares muchas veces destacan solo una parte del informe, generando una percepción que no se ajusta al panorama completo. “No es que los datos sean distintos entre instituciones”, aclaró, “el informe es uno solo. Lo que cambia es la lectura que se hace del informe”. Por eso, subrayó la necesidad de generar una relación más fluida entre autoridades, academia y medios, para que la información circule de forma clara, contextualizada y útil para el debate público.

“El temor es extremadamente dañino”, señaló, “y no basta con estudiarlo desde una sola dimensión. Los medios son importantes, pero no son los únicos. Tenemos que entender cuáles son los otros determinantes que están generando este impacto negativo”- Daniel Johnson, director Paz Ciudadana

Daniel Johnson advirtió sobre el impacto que tiene el temor en la vida cotidiana. Mencionó, por ejemplo, el caso de una ciudad donde se instaló un portón automático por miedo a los portonazos, a pesar de que en ese lugar no se registraban casos. También citó un estudio que mostró cómo mujeres dejaron de asistir a carreras vespertinas por temor a movilizarse de noche. “El temor es extremadamente dañino”, señaló, “y no basta con estudiarlo desde una sola dimensión. Los medios son importantes, pero no son los únicos. Tenemos que entender cuáles son los otros determinantes que están generando este impacto negativo”. 

Desde la academia, Sebastián Valenzuela planteó que la percepción ciudadana del delito está conectada con múltiples formas de inseguridad, no solo la criminal. “Aunque se hiciera un trabajo perfecto desde los medios o desde las autoridades, eso no garantiza que el temor disminuya”, dijo. En contextos de alta polarización o incertidumbre política y económica, explicó, el delito se transforma en un tema “compartido”, una conversación común entre personas que no dialogan sobre otros asuntos. “Eso también es una señal preocupante”, afirmó. 

Cerró el panel la periodista Paula Molina, quien reforzó la idea de que, aunque los medios no tienen un poder absoluto, sí cumplen un rol relevante en la forma en que la sociedad conversa sobre estos temas. “Tenemos que entender las conversaciones, ver cuáles son las carencias, pero también cuáles son los logros. Abrir la conversación, enriquecerla y no empobrecerla”, dijo. Desde su experiencia en la radio, destacó también el espacio que existe —incluso en la inmediatez— para aprender, corregir y mejorar. “Eso es lo bonito de los medios”, concluyó.

Comparte esta publicación
Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en LinkedinCompartir en X