6 de Enero de 2026
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Académicos especialistas en política internacional intentan desentrañar las claves del proceso que se vive en ese país. "Sin un acuerdo de gobernabilidad, que va a necesitar a una parte del chavismo, no hay garantías de una transición pacífica y ordenada", plantea Jorge Sahd. Mientras que Andrea Neirot cree que "podríamos asistir a la organización de un proceso electoral diseñado para legitimar un gobierno que garantice la alineación con EE.UU.".
Por Nicolás Massai D.
Los últimos acontecimientos en Venezuela, tras la intervención de Estados Unidos el pasado 3 de enero, mantiene muchas interrogantes abiertas. Si bien en un comienzo se pudo pensar que la detención de Nicolás Maduro podría dar pie a que la oposición llegara al gobierno o se llamara a nuevas elecciones, esta opción tempranamente se diluyó -al menos en lo inmediato-. A esto se suman las declaraciones de Donald Trump, quien ha manifestado su interés en que las empresas norteamericanas vuelvan a invertir en el petróleo venezolano, para reactivar esa industria.
Desde el ámbito académico, el director del Centro de Estudios Internacionales UC, Jorge Sahd, sugiere que el desafío en Venezuela es buscar acuerdos que permitan darle gobernabilidad a ese país. “Sin un acuerdo de gobernabilidad, donde parte del chavismo estará en la mesa, no será posible una transición pacífica y ordenada”, planteó el académico en una columna publicada en Diario Financiero.
En conversación con Visión Universitaria, el profesor Sahd profundiza en el tema. Respecto de la jugada estadounidense, estima que esta se gestó por dos elementos clave: las elecciones de 2024, “donde Maduro usurpa el poder, y es una constatación de que la vía de la negociación e institucional fracasó”; y luego cuando la administración de Trump “declara al Cartel de los Soles como organización terrorista internacional, y a Maduro como su líder”. “Ahí se construye una narrativa de Estados Unidos para justificar la intervención, básicamente porque Maduro constituye una amenaza a la seguridad nacional”.
En su análisis, esta vez Estados Unidos “no está dispuesto a tener un despliegue militar y una presencia terrestre importante” en Venezuela. Por lo mismo, debe “trabajar en la primera etapa con quienes tienen el control de un país descontrolado”. Según el académico, esto significa integrar en una mesa de conversación a personeros del chavismo para lograr un acuerdo de gobernabilidad. “Sin un acuerdo de gobernabilidad, que va a necesitar a una parte del chavismo, no hay garantías de una transición pacífica y ordenada, porque la tarea es titánica”, afirma.
“Sin un acuerdo de gobernabilidad, donde parte del chavismo estará en la mesa, no será posible una transición pacífica y ordenada” – Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales UC.
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Por su parte, Andrea Neirot, académica del Instituto de Ciencia Política UC, subraya que la acción de Estados Unidos es una “violación flagrante” al derecho internacional. “El bombardeo a instalaciones militares, el saldo de víctimas fatales del personal allí establecido, la incursión armada para la captura de Nicolás Maduro junto a su esposa, constituyen una transgresión de los principios fundamentales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, señala.
Dice que “el argumento que vincula a Maduro con el narcoterrorismo –cuya carga probatoria deberá ser debidamente demostrada en tribunales– actúa como una retórica para encubrir un interés estratégico mayor: el control sobre la explotación y exportación de los recursos petrolíferos de aquel país, objetivo que el propio Donald Trump ha manifestado de forma explícita”.
“El bombardeo a instalaciones militares, el saldo de víctimas fatales del personal allí establecido, la incursión armada para la captura de Nicolás Maduro junto a su esposa, constituyen una transgresión de los principios fundamentales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas” – Andrea Neirot, académica UC.
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A la vez, plantea que “el acuerdo de sostener el actual régimen, con Delcy Rodríguez y la cúpula militar y policial –lo que, a su vez, implica omitir el resultado electoral del 2024–, junto a un equipo de confianza de Trump, confirman que la prioridad no es el pueblo venezolano, sino la consolidación de los intereses económicos y geopolíticos estadounidenses”.
Respecto de lo que se viene para Venezuela, la académica cree que será un escenario de “soberanía tutelada”, es decir, un régimen bajo la rigurosa mirada de Estados Unidos. “Podríamos asistir a la organización de un proceso electoral controlado, diseñado para legitimar un gobierno que garantice la estabilidad macroeconómica y la alineación geopolítica con los Estados Unidos, perpetuando una tutela externa bajo el pretexto de la reconstrucción nacional, repitiendo así la historia de intervenciones políticas y militares que ha tenido Venezuela a lo largo de su historia”, asegura.


