18 de Agosto de 2026
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El estudio del Instituto de Ciencia Política UC, liderado por el profesor Cristóbal Rovira, muestra que la derecha concentra el 39,8% del electorado, frente a un 23,5% que se declara de izquierda, un 18,8% de centro y un 18% que no se identifica en el eje izquierda-derecha. "La incorporación del voto obligatorio ha aumentado el peso electoral de estos últimos dos grupos, convirtiéndolos en actores decisivos para comprender los resultados electorales actuales y futuros", señala la investigación.
Por Diego Quevedo
Si bien la polarización se ha convertido en uno de los conceptos más usados para describir la política contemporánea en Chile y en el mundo, una oferta electoral polarizada no implica que los votantes estén igual de radicalizados. Un nuevo estudio del Instituto de Ciencia Política UC, liderado por el profesor Cristóbal Rovira, plantea que un grupo importante de la ciudadanía continúa ubicándose en posiciones moderadas o no se identifica con las categorías tradicionales de izquierda y derecha.
El tema se volvió aún más relevante con el restablecimiento del voto obligatorio en Chile en 2023, que llevó a las urnas a 5 millones de nuevos electores. A diferencia de las elecciones anteriores, donde participaban mayoritariamente los ciudadanos ideológicamente más comprometidos, los comicios presidenciales y parlamentarias de 2025, que lograron un récord de participación, reflejan mejor las preferencias del conjunto de la población.
Para comprender quiénes son los nuevos votantes, y cómo el electorado del país quedó conformado ideológicamente, el estudio “¿Dónde está el centro político? Radiografía del Chile actual con voto obligatorio” midió cómo se conforma el electorado de derecha, izquierda, de centro y los no posicionados.
“La incorporación del voto obligatorio ha aumentado el peso electoral de estos últimos dos grupos, convirtiéndolos en actores decisivos para comprender los resultados electorales actuales y futuros”, asegura el documento, del cual también son coautores Rocío Salas-Lewin y Matías Bargsted.
El estudio -cuyos resultados fueron presentados el 12 de agosto en la Casa Central de la UC- se basó en encuestas de opinión y establece que la derecha concentra un 39,8% de la muestra ponderada, seguido de la izquierda con un 23,5%, el centro con un 18,8% y los no posicionados con un 18%.

En cuanto a la caracterización de los electores de “centro” y los “no posicionados”, Rovira señala que “los resultados muestran que el centro político constituye una realidad empírica que no puede ser ignorada. Los votantes de centro suelen ubicarse en posiciones intermedias respecto a muchos de los temas analizados, pero no representan simplemente un punto medio entre izquierda y derecha. Se trata de un grupo con niveles de interés político y participación electoral inferiores a los observados en los polos ideológicos, aunque claramente superiores a los de quienes no se posicionan en la escala izquierda-derecha”.
Y agrega: “Además, en distintos ámbitos los votantes de centro desarrollan posiciones propias y diferenciadas, tanto en términos de preferencias electorales como de opiniones sobre temas de relevancia pública”.
Además, para los autores, otro de los hallazgos relevantes del estudio tiene que ver con quienes no se identifican ideológicamente. Se trata de “Personas que provienen mayoritariamente del mundo popular, con baja escolaridad. Lejos de constituir simplemente una versión menos politizada del centro, los no posicionados aparecen como un segmento con rasgos propios”, señalan.
Se trata de un grupo con menores niveles de interés político, menor participación electoral previa al voto obligatorio, mayores niveles de desconfianza hacia la clase política, con predominio de opiniones anti-establishment e indiferencia hacia el régimen de gobierno. “En muchas de las temáticas evaluadas se asemejan más a la derecha que al centro y la izquierda; particularmente, en lo referido a temas de seguridad, orden público e inmigración”, dice el documento.

“Celebro el interés de nuestros tres investigadores por aportar una señal más en un escenario que desafía los límites que conocemos de la democracia”, manifestó la decana de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, Valeria Palanza, durante la presentación del informe.
Por su parte, Cäcilie Schildberg, representante de la Fundación Friedrich Ebert en Chile, que apoyó la investigación, destacó el aporte de los hallazgos. “¿Estamos realmente ante una sociedad polarizada o es el sistema político y sus límites? Una cosa es que los partidos compitan polarizados y otra es que la sociedad chilena se haya desplazado a los extremos. Contar con evidencia es clave para entender esto”, dijo.
Rechazo a Pinochet y neutrales frente al estallido
Respecto de los principales resultados, el estudio estructuró la serie de preguntas señalando un eje que va desde el valor 1, que indica “nada interesado”, y 5 “muy interesado”.
Así, por ejemplo, el estudio midió la posición de la ciudadanía frente a la pregunta de si la migración aumenta la delincuencia y aumenta el desempleo. Ahí, la mayoría de los votantes tienden a estar a favor de estos ítems —valores sobre tres— y, por lo tanto, existe un relativo consenso a nivel ciudadano con una mirada más bien negativa hacia la migración.
Frente al matrimonio homosexual y al aborto en cualquier circunstancia como derecho de la mujer a decidir, el documento señala que “resulta interesante constatar que los no posicionados están ligeramente más hacia el lado conservador tanto del promedio de la población como de quienes se posicionan al centro.
Por otra parte, quienes están a la izquierda se distancian bastante de la posición de los demás grupos, sugiriendo que su postura es por tanto más contra la corriente del grueso de la ciudadanía. Este hallazgo se condice con el argumento de que la sociedad chilena en las últimas décadas ha experimentado un proceso gradual y sostenido de liberalización en temas morales, los cuales en cierto sentido han sido resistidos por quienes se definen de derecha”.
En materia de pena de muerte, la investigación señala un alto nivel “de acuerdo, del 3,8 en la muestra total, mientras que los no posicionados y la derecha tienen posiciones significativamente más radicales de 4 y 4,1, respectivamente. Por el contrario, los ciudadanos están bastante en desacuerdo con flexibilizar la tenencia de armas, siendo la derecha el grupo con significativamente mayor acuerdo con 2,7 en promedio, y la izquierda con el menor acuerdo de 1,9”.

En la arena ideológica, el documento también aborda el rol que eventualmente juega la “nostalgia autoritaria” para los votantes. Para examinar este tema, se midió los niveles de acuerdo con dos afirmaciones relacionadas con el legado de la dictadura militar en Chile, que gobernó el país entre 1973 y 1989.
Respecto de la evaluación de la figura de Augusto Pinochet, los investigadores señalan que “los encuestados de derecha alcanzan un promedio de 3,4 puntos de acuerdo, ubicándose por encima del punto medio de la escala, aunque más cerca de una posición neutral que de un acuerdo explícito. Los votantes de centro registran un promedio de 2,3, cercano a la categoría “en desacuerdo”, mientras que los no posicionados alcanzan un 2,6. Los encuestados de izquierda, por su parte, presentan el menor nivel de acuerdo, con un promedio de 1,9”.

Por último, el documento también consideró las opiniones de los entrevistados respecto a cómo interpretar el estallido social. En ese sentido, frente a las afirmaciones: “Las protestas de 2019 tuvieron demandas legítimas” y “Las protestas de 2019 fueron un intento de golpe de Estado”, “las diferencias entre estos grupos superan un punto completo en la escala de cinco puntos, mientras que los votantes de centro y los no posicionados tienden a ubicarse en posiciones intermedias y muy cercanas entre sí”, señalan los autores.
Finalmente, el informe señala que “al evaluar la afirmación de que las protestas de 2019 constituyeron un intento de golpe de Estado, los encuestados de derecha registran un promedio de 3,7 puntos, una posición cercana a la categoría “de acuerdo”. En contraste, los encuestados de izquierda alcanzan un promedio de 1,9, coincidiendo prácticamente con la respuesta “en desacuerdo”. Por su parte, los votantes de centro y los no posicionados presentan promedios de 2,9 puntos, ubicándose muy cerca del punto medio de la escala y reflejando una posición esencialmente neutra frente a esta interpretación de los acontecimientos”.



