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Estudio muestra tensión en la crianza actual: mayoría rechaza que niños utilicen pantallas, pero 67% admite que sus hijos sí las usan

21 de Abril de 2026

6 MINUTOS DE LECTURA

Brocacochi_Stem-t4l vía Unsplash
photo_cameraEl 25% de los cuidadores de niños de hasta seis años admite que estos se exponen a pantallas entre 30 minutos y una hora diaria, superando el límite de media hora que la literatura especializada sugiere para los menores de 2 años.

Una encuesta del Centro UC de la Familia y la Escuela de Trabajo Social UC –aplicada a madres, padres y cuidadores de niños hasta 6 años– da cuenta de la ambivalencia de los adultos frente al tema, en que conviven convicciones restrictivas con prácticas cotidianas que incorporan estos dispositivos.

Por Comunicaciones Derecho UC

El 67% de los padres admite que sus hijos se exponen diariamente a las pantallas de los teléfonos celulares. El 49,5% reconoce que pasan en ello más de media hora al día, superando el límite de tiempo que la literatura especializada internacional recomienda para los más pequeños. Pero, al mismo tiempo, casi el 60% manifiesta que los niños no deberían usar pantallas en absoluto, o a lo mucho 30 minutos al día.

Estos son parte de los resultados de una encuesta realizada por el Centro de la Familia y la Escuela de Trabajo Social  UC, que se aplicó a 390 padres y cuidadores de niños de hasta 6 años, en su mayoría de jardines infantiles públicos y privados de la Región Metropolitana.

Paradoja de las pantallas

El estudio -cuyos resultados fueron analizados en el seminario organizado por la Facultad de Derecho UC- evidencia una tensión significativa en la crianza actual: si bien una mayoría considera que los niños no deberían utilizar pantallas, en la práctica su uso es ampliamente extendido y forma parte de la vida diaria.

Este escenario da cuenta de una “paradoja de las pantallas”, donde conviven convicciones restrictivas con prácticas cotidianas que incorporan estos dispositivos, en un contexto de alta mediación parental.

Según muestran los resultados del sondeo, lejos de una ausencia de regulación, las familias despliegan estrategias activas de supervisión, establecimiento de normas y control de contenidos.

Así, el 76% de quienes contestaron la encuesta declara supervisar siempre el contenido al que acceden los niños, el 65% dice restringir el uso en momentos y condiciones que define, y el 92% asegura fijar reglas para el uso de los aparatos. Sin embargo, cuando las entrevistas pasan de ser cuantitativas a cualitativas describen un control parental más permisivo de lo que se planteaba inicialmente.

El 10% de los niños hasta 6 años los utiliza más de dos horas diarias

Los resultados de la encuesta fueron analizados en profundidad en el seminario “Dispositivos móviles y primera infancia: desafíos desde la evidencia y la política pública”, que organizó la Facultad de Derecho UC. El evento, que reunió a académicos y especialistas para reflexionar en torno al uso de pantallas en niños y niñas de hasta 6 años, puso en el centro del debate un fenómeno cada vez más presente en las familias: la incorporación temprana de dispositivos móviles y sus implicancias en el desarrollo infantil, la crianza y las políticas públicas.

“Aunque la nueva ley que prohíbe los dispositivos en las salas de clases va en la dirección correcta, el estudio revela que el problema comienza mucho antes, en el hogar, apenas nuestros niños se están formando”.- Carolina Salinas, directora del Centro UC de la Familia

De acuerdo a los datos, el 25% de los cuidadores de niños de hasta 6 años admite que estos se exponen a pantallas de 30 minutos a una hora diaria, superando el límite de media hora que la literatura especializada sugiere para los menores de 2 años. Incluso, la OMS es más restrictiva y recomienda cero pantalla en ese rango etario.

En tanto, el 10% dedica más de dos horas al día a los dispositivos electrónicos, cuyo uso está prohibido por ley en los establecimientos de educación media, básica y también parvularia.

“Aunque la nueva ley que prohíbe los dispositivos en las salas de clases va en la dirección correcta, el estudio revela que el problema comienza mucho antes, en el hogar, apenas nuestros niños se están formando“, afirma Carolina Salinas, directora del Centro UC de la Familia, que depende de la Facultad de Derecho. “Como sociedad, nos falta trabajar en fomentar mínimos comunes en torno al uso de la tecnología en la crianza”, agrega.

Carolina Salinas, Carolina Muñoz, Antonio López Peláez, Paula Walker, María Olaya Grau, directora de la Escuela de Trabajo Social, y Nicole Elizondo, durante el seminario organizado en la Facultad de Derecho.

Adicción similar al azúcar

A pesar de que en su idea original la ley reconocía en estas tecnologías elementos positivos de acceso a información y el propio proceso formativo, impuso restricciones por los riesgos para niños y adolescentes, como la posibilidad de acceder a material no apropiado, generar distracción o facilitar nuevos fenómenos delictivos que basan su ejecución en aspectos digitales.

Cuando hay un exceso de exposición de los niños pequeños, menos de 4 e incluso de 2 años, hay evidencia de que se produce retraso en el desarrollo, en especial en la adquisición del lenguaje, y habilidades cognitivas y ejecutivas de regularse y controlar rabietas. Más adelante, cuando no son tan pequeños, cuando el uso aumenta se produce adicción”, apunta Carolina Muñoz, directora de Equidad de Género UC, profesora de la Escuela de Trabajo Social y directora del proyecto.

La coordinadora del proyecto, Nicole Elizondo, apunta que la masificación del uso de smartphones y redes sociales durante la pandemia estimuló las primeras publicaciones científicas sobre el impacto de las pantallas en la primera infancia, describiendo transmisiones cerebrales similares a las que se asocian a la adicción al azúcar o a las drogas.

“No es un problema aislado del niño, sino de la unidad familiar completa que se ve sobrepasada por el estrés y el agotamiento cotidiano”, advierte el profesor Antonio López Peláez, doctor en Filosofía y Sociología, quien analizó la encuesta desde una perspectiva internacional y la vinculó con el concepto de vulnerabilidad digital familiar. En esa línea, subrayó la importancia de avanzar hacia “un modelo de educación digital basado en la participación”, dejando atrás enfoques exclusivamente restrictivos.

Por su parte, la periodista e investigadora Paula Walker, experta en comunicaciones estratégicas y asesora del Centro Iberoamericano de Derechos del Niño, aborda los desafíos desde el marco de los derechos digitales. En esa línea, afirma que “los derechos de los niños en entornos virtuales son los mismos que en el mundo físico”. También enfatiza en el rol que tiene el Estado al respecto, mencionando que “si bien la nueva ley chilena sobre celulares en colegios es un avance, aún tiene la deuda de regular más estrictamente a las plataformas y a los generadores de contenido”.

La investigación forma parte del proyecto Percepciones parentales sobre primera infancia ante el mundo digital: peligros y desafíos, seleccionado en el XXII Concurso de Investigación y Creación para Académicos UC 2025, que se enfoca en el uso de la tecnología desde la dignidad humana. La iniciativa es liderada por la profesora Carolina Muñoz y reúne a un equipo interdisciplinario integrado por Antonio López; Cristián Núñez (académico de la Facultad de Teología UC); Carolina Salinas (académica de la Facultad de Derecho UC y directora del Centro UC de la Familia) y Nicole Elizondo (investigadora del Centro UC de la Familia y coordinadora del proyecto).

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