19 de Agosto de 2026
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En un seminario organizado por Clapes UC, el biministro de Economía y Minería detalló que "para desatar la inversión y alcanzar la meta de los seis millones de toneladas (anuales de cobre) con mayor productividad, estamos desplegando una nueva arquitectura legal e institucional, anclada en la simplificación regulatoria, la disminución de la carga tributaria, la certeza jurídica y la modernización".
Por Marta Sánchez
“Chile no es un país minero. Chile es una auténtica potencia minera”. Fue una de las afirmaciones del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, durante el seminario “La carrera por los seis millones de toneladas: más producción, mayor productividad y más valor para Chile”, organizado por Clapes UC.
Durante el encuentro, autoridades, académicos y referentes del sector analizaron los desafíos que enfrenta la minería para recuperar mayores niveles de producción, aumentar la productividad y aprovechar las oportunidades que abre el crecimiento esperado de la demanda mundial de cobre.
Antes de comenzar la jornada, el secretario de Estado se reunió con el rector de la Universidad Católica, Juan Carlos de la Llera; el director de Clapes UC, Felipe Larraín, y representantes de ambas entidades.
Posteriormente, en el Salón de Honor de la Casa Central UC, Larraín advirtió que “nuestra industria minera enfrenta hoy importantes desafíos”. Ello, explicó, porque “las leyes del mineral han disminuido, los yacimientos son cada vez más complejos, los costos de producción han aumentado y el desarrollo de nuevos proyectos exige responder a crecientes estándares ambientales y sociales, además de procesos de inversión cada vez más exigentes”.
“El desafío de Chile no consiste únicamente en recuperar una producción cercana a los seis millones de toneladas de cobre al año. Esa es una meta importante, pero no suficiente. El verdadero desafío es transformar esa producción en un mayor aporte al desarrollo del país”, sostuvo el director de Clapes UC y exministro de Hacienda.
Recuperar el ritmo
En su intervención, el biministro Daniel Mas señaló que “el país mantiene una producción estancada, que ha oscilado en los últimos años entre los 5 y 5,5 millones de toneladas anuales, perdiendo terreno relativo frente a otros distritos internacionales que han modernizado sus marcos institucionales para capturar capitales globales”.
Agregó que a este escenario se suman una menor ley del mineral, una caída de la inversión en exploración y una ruta de tramitación que requiere, en promedio, 147 permisos y que puede llegar a superar los 10 años.
“El Gobierno asumió el compromiso no de administrar el estancamiento o de hacerlo más llevadero, sino de operar las transformaciones estructurales que devuelvan a Chile a la cumbre de su potencial productivo minero”, afirmó el secretario de Estado.
Al respecto, sostuvo que “para desatar la inversión y alcanzar la meta de los seis millones de toneladas con mayor productividad, estamos desplegando una nueva arquitectura legal e institucional, anclada en la simplificación regulatoria, la disminución de la carga tributaria, la certeza jurídica y la modernización”.
Una demanda de cobre en fuerte crecimiento
Posteriormente, se realizó un panel de conversación moderado por Hernán de Solminihac, miembro del Comité Ejecutivo de Clapes UC y exministro de Minería y Obras Públicas, en el que participaron Daniela Desormeaux, directora ejecutiva de SignumBOX; Alejandro Tapia, presidente de Escondida | BHP, y Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero.
Desormeaux estimó que el desafío de producir seis millones de toneladas de cobre es alcanzable, pero advirtió que “hay que aterrizarlo, hay que ver el tiempo y cómo nos aseguramos de que siga entregando valor, como lo ha hecho todo este tiempo”.
Por su parte, Alejandro Tapia señaló que BHP proyecta que la demanda de cobre crecerá un 70% hacia 2050, lo que implicaría alcanzar una demanda de 50 millones de toneladas anuales. “Esta es una demanda muy grande; por lo tanto, Chile no puede dejar de ser un protagonista en este futuro”, afirmó.
A juicio de Joaquín Villarino, el diagnóstico expuesto por el biministro Mas es ampliamente compartido por los principales actores de la industria. “El que hoy día exista un diagnóstico transversal sobre dónde estamos, hacia dónde y cómo tenemos que ir no es baladí, no es normal, no es lo que ha ocurrido en las últimas décadas en el país”, aseveró.
De Solminihac, en tanto, agregó que “el desafío de la minería chilena no se mide únicamente en toneladas producidas. El verdadero éxito será transformar esa mayor producción en un mayor aporte al desarrollo del país. Eso exige mejorar la productividad, acelerar la inversión, desarrollar proveedores de clase mundial e impulsar la exportación de bienes, servicios y tecnologías que trasciendan la propia minería”.
Pero también, concluyó, “se deben seguir elevando los estándares de seguridad de los trabajadores, fortalecer el cuidado del medio ambiente, construir relaciones de confianza y beneficio mutuo con las comunidades y consolidar una minería cada vez más sostenible. Solo así podremos generar más valor para Chile y mantener nuestro liderazgo en las próximas décadas”.


