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Resurgimiento del coqueluche: Las causas detrás de la alerta epidemiológica

25 de Septiembre de 2025

6 MINUTOS DE LECTURA

Imagen de doctora con bebé en el hospital Josefina Martinez
photo_cameraEl síntoma más importante es la tos persistente y en crisis, que impide sacar la respiración. En el caso de los lactantes, la tos puede no ser tan característica y presentarse en forma de apneas. Créditos: Dirección de Medios y Publicaciones

El aumento de casos de esta infección respiratoria se debe a una combinación de factores, como la baja en las coberturas de vacunación durante la pandemia, pero también a la rápida disminución de la inmunidad que otorga la vacuna actual.

Por María Victoria Agouborde

La primera vez que se describió una epidemia por coqueluche, infección respiratoria caracterizada por una tos intensa causada por la bacteria Bordetella pertussis, fue en el verano de 1578 en París, por el médico Guillaume de Baillou -quien la denominó “Tussus Quintina”– y provocó una gran mortalidad infantil en la ciudad. Con el correr de los siglos y, a pesar de tratarse hoy de una enfermedad inmunoprevenible, ha tenido ciclos de brotes en distintas partes del mundo que vuelven a ponerla en el foco de atención. 

El pasado 10 de junio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica por el resurgimiento del coqueluche –llamado también tos ferina– en varios países de la región, sumado a una baja en las coberturas de vacunación registrada principalmente durante la pandemia por COVID-19. Por su parte, el Ministerio de Salud de Chile, publicó un oficio el 14 de agosto a causa de esta alerta, notificando que hasta la semana epidemiológica 31 se han confirmado a nivel nacional 394 casos, cifra superior a la mediana quinquenal prepandémica del periodo 2015-2019 (n=342).

Grupos más afectados

En la caracterización de estos casos, el Ministerio informó que los grupos más afectados son los menores de 1-4 años (32%), seguido del grupo 5-9 años (27%) y los menores de 1 año (9%), con una mediana de edad de 5 años de edad. 

En este aspecto, la Dra. Cecilia Perret, jefa del Departamento de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátricas de la Escuela de Medicina UC, sostiene que los niños menores de 12 meses son el grupo de personas más susceptible de cursar esta enfermedad de forma grave: “Los ataques de tos propios de la enfermedad no los dejan sacar la respiración y pueden morir ahogados, hacer un paro respiratorio o estos mismos ataques de tos pueden producir que se rompa un pulmón”

Por ello, la académica indica que es importante que se siga ordenadamente el calendario de vacunación, más aún en un contexto en el que las inmunizaciones fueron disminuidas por el COVID-19: “La pandemia fue un desastre para muchas de las enfermedades inmunoprevenibles, ya que todos estábamos encerrados, nadie podía movilizarse y bajaron las coberturas de todas las vacunas. Y, si bien durante la pandemia bajaron los contagios de las otras enfermedades porque nadie se contagiaba con nadie, después cuando empieza la circulación nuevamente y, a raíz de la baja en las coberturas de las vacunas, hay un resurgimiento de las enfermedades, entre ellas, el coqueluche”, explica. 

Los niños menores de 12 meses son el grupo de personas más susceptible de cursar esta enfermedad de forma grave: “Los ataques de tos propios de la enfermedad no los dejan sacar la respiración y pueden morir ahogados, hacer un paro respiratorio o estos mismos ataques de tos pueden producir que se rompa un pulmón”.- Dra. Cecilia Perret, jefa del Departamento de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátricas de la Escuela de Medicina UC.

Prevención en Chile

En el caso del Ministerio de Salud de Chile, el calendario de vacunación contra el coqueluche incluye inoculaciones a los 2, 4, 6 y 18 meses de vida, refuerzos en 1ero y 8vo básico y, además, la vacunación de mujeres embarazadas a partir de la semana 28 de gestación, con el objetivo de que las madres puedan transferir anticuerpos a su hijo a través de la placenta.

“Por otro lado, a pesar de no ser una estrategia ministerial, algunos pediatras recomendamos que cuando nace un niño, su entorno familiar, como el papá o los abuelos que ya no tienen vacuna hace mucho tiempo, también se pongan un refuerzo. De este modo, se tratar de mantenerle una barrera biológica a ese niño”, agrega la Dra. Perret. 
 

Disminución de inmunidad de la vacuna 

Otra de las razones detrás de este nuevo brote de coqueluche y que explica por qué esta ha estado presente por siglos, es la rápida disminución de la inmunidad otorgada por la vacuna: “Uno de los grandes problemas de esta enfermedad es que, a pesar de existir vacunas, ninguna de ellas ha sido lo suficientemente buena para permitir que tu protección dure mucho tiempo, sino que rápidamente la pierdes. Entonces, aunque uno haya recibido la vacuna, en la medida que va creciendo, de nuevo quedas en condiciones de volver a infectarte y ser un transmisor en la comunidad a aquellos que están más susceptibles”, agrega la académica de la Escuela de Medicina UC. 

“De este modo, es una mezcla de cosas, no solamente hay que echarle toda la culpa al periódico pandémico de la baja de las coberturas, sino que también es parte de este ciclo natural porque, como la vacuna no es capaz de alterar importantemente la circulación de la Bordetella pertussis, cada cierto tiempo se van acumulando inadvertidamente personas más susceptibles. Entonces, de repente, aparece como un incendio donde hay más casos”, sostiene la doctora Perret.

“El síntoma más importante es la tos persistente, que dura más de siete y catorce días, dependiendo de la edad, y la presencia de tos en crisis. Si un niño tiene una tos que le impide sacar la respiración, hay que consultar”.- Dra. Cecilia Perret, Departamento de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátricas Medicina UC.

Importancia de la detección temprana

En este contexto de alerta epidemiológica, la doctora Perret señala que es muy importante que los padres estén atentos a los síntomas característicos de enfermedad y puedan consultar a tiempo: “El síntoma más importante es la tos persistente, que dura más de siete y catorce días, dependiendo de la edad, y la presencia de tos en crisis. Si un niño tiene una tos que le impide sacar la respiración, hay que consultar”.

En el caso de los niños de tan solo meses, la especialista indica que las toses pueden no ser tan características y presentarse en forma de apneas, que corresponden a interrupciones de la respiración. 

“En estas situaciones de brote tenemos que bajar un poco el umbral. Puede que consultemos y sea un resfrío, pero vale la pena ser un poco más exagerados porque de esa forma vamos a identificar más casos y para eso están las pruebas diagnósticas,  donde podemos confirmar si se trata de coqueluche, pero si no lo sospechamos, no lo vamos a poder estudiar y tratar”, enfatiza la doctora. 

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