7 de Abril de 2026
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Son más de 30 años en docencia, investigación y gestión universitaria liderando importantes reestructuraciones en el Departamento de Psiquiatría UC. Una inolvidable estancia en España y un cariño por la formación de futuros profesionales de la salud, han marcado su trayectoria laboral.
Por FALTA
Tercero de cuatro hermanos, el doctor Rafael Torres quería estudiar arquitectura cuando estaba en el colegio Grange (en Santiago), el mismo de sus cuatro hijos. Pero el laboratorio del papá médico de un compañero le cautivó de manera insospechada. Ya en cuarto medio y con un alto puntaje en la entonces Prueba de Aptitud Académica, ingresó a medicina en la Universidad de Chile. Tenía 17 años. Corría el año 1975, en un Chile intensamente politizado.
Así el doctor Torres, casi sin buscarlo, llegó al gremialismo, a la dirección estudiantil y un interés social que mantiene hasta hoy. Tan involucrado estuvo que en quinto año o continuaba en la carrera o apostaba por la política. Su apuesta no fue solo medicina, sino que también la psiquiatría. Llegó a la especialización de la mano del doctor Armando Roa (1915-1997), “un gran intelectual chileno”, afirma.
“Me llamó la atención la patología psiquiátrica, entender cómo podía llegar a pasar lo que vive un paciente psiquiátrico, cómo alguien podía trastornarse y sufrir a ese nivel. Entonces tuve oportunidad de hacer un internado en la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile, un lugar que sin duda te prepara para muchas cosas en esta profesión médica”, cuenta el académico UC.
Luego vino una beca de psiquiatría desde 1984 a 1986 en el Hospital Psiquiátrico El Peral (Puente Alto), una época que recuerda como de duro aprendizaje. En 1988 surgió la oportunidad de doctorarse en la Universidad de Navarra (España), donde había doctores chilenos ya investigando un área que comenzaba tímidamente a indagar el doctor Rafael Torres: las adicciones y, en particular, el consumo de alcohol y la marihuana.
En España ocurrieron anécdotas que el doctor Torres jamás olvidará, de la mano de su enorme deseo de aprender a investigar. A Pamplona viajó con su esposa Isabel Kurth, con la que tiene cuatro hijos y dividió su tiempo entre atender pacientes de la Clínica Universitaria y hacer investigación en el laboratorio de Física.

Pero fue en la biblioteca de la universidad española –ahí tenía acceso a las últimas revistas científicas recién publicadas, cosa que en Chile aún no ocurría– donde encontró el tema de su tesis doctoral. El doctor Torres leyó un artículo en la revista Science del científico Paul Suzdak, quien había probado una molécula RO-154513 (desarrollada por el laboratorio de Roche) para antagonizar los efectos del alcohol.
“Este experimento era un modelo conductual (que cuantifica y analiza la conducta) en ratas. Yo quería probar este modelo con señales eléctricas cerebrales para conocer los efectos del alcohol y de esa molécula en el cerebro”, explica. Pero para eso necesitaba que le enviaran la molécula desde el desarrollador en Suiza. Y eso requería de fondos que llegaron al obtener el premio español Ortiz de Landázuri y algunas donaciones para la investigación.
De regreso a Chile, empezó a atender en el Hospital Psiquiátrico El Peral y en el Hospital Barros Luco, e impartir clases en la recién estrenada carrera de medicina de la U. de Los Andes. En paralelo, recibió el llamado de la Universidad Católica. “Comencé tímidamente recibiendo a los primeros estudiantes UC en la consulta de El Peral como profesor instructor en 1992. Ya han pasado más de 30 años”, recuerda.
Orgulloso de su trayectoria UC, el psiquiatra comenzó una carrera en el recién creado Departamento de Psiquiatría, llegando a ser jefe (1997-2001). Ha liderado en dos ocasiones la División de Neurociencias: de 2005 a 2018 y de 2022 a la fecha. Además, junto a un grupo de psiquiatras de la universidad, forjaron la primera Unidad de Hospitalización Psiquiátrica de la Clínica San Carlos de Apoquindo, donde también encabezó el Servicio de Psiquiatría hasta 2008.
“Esta unidad nos permitió el resurgimiento de esta disciplina y pasamos de ser unos cuantos psiquiatras a más de 20, tener la especialización psiquiátrica, también becados y hacer investigación de frontera en psiquiatría”, comenta.
En 2018 –hasta 2022– tomó el tema de la gestión muy en serio y aceptó ser el director de la Escuela Medicina de la UC. Tenía a su cargo de 800 profesores y más de 1.500 estudiantes de pre y postgrado. “Fue un trabajo muy duro porque nos tocó el estallido social. Pero también fue precioso trabajar. La universidad es un espacio sagrado donde se genera conocimiento y se preparan los profesionales que impactarán el país. Es un privilegio”.
Hoy el doctor Torres divide su tiempo en la gestión universitaria y la docencia: da un curso integral de neurociencias y clases en el internado de psiquiatría. También continúa con la consulta en las clínicas UC, como especialista en trastornos del ánimo y en técnicas de estimulación cerebral.

La investigación sigue sumamente presente. Participa con un equipo en un proyecto que promueve el bienestar la salud mental infantil: busca evaluar el impacto de un programa de desarrollo de habilidades socioemocionales –como el reconocimiento y gestión de las emociones y la empatía –entre escolares de 3° a 5° básico. El estudio combina mediciones conductuales y de la función cerebral, a través de electroencefalografía (EEG), con seguimiento docente.
Junto con la investigación, el proyecto también desarrollará una guía de recomendaciones basada en evidencia y un kit audiovisual de buenas prácticas, de manera que distintos establecimientos nacionales puedan replicar la experiencia. La iniciativa, liderada por la doctora Florencia Álamos, cuenta con financiamiento del Fondo de investigación y Desarrollo en Salud (FONIS) 2025.
“Trabajamos en resiliencia y habilidades emocionales en población escolar, aplicando un modelo de la Universidad de Harvard adaptado al contexto chileno”, explica Torres. Está demostrado que el desarrollo de las habilidades socioemocionales desde la infancia es una de las estrategias más costo-eficientes para prevenir problemas de salud mental. Así, ojalá, esos niños y niñas nunca se transformen en pacientes del doctor Torres. Pero sí en sus alumnos.
Esta entrevista es uno de los 28 reportajes que forman parte del libro “Profesores titulares. Nombramientos 2025”, disponible en este link.

Salud mental: en el centro de la comunidad universitaria
Poco tiempo tras asumir en marzo de 2025, Juan Carlos de la Llera, rector de la UC, convocó a un grupo interdisciplinario y especializado en comunidad, bienestar y salud mental. Estos temas aparecieron como condiciones indispensables para que estudiantes, académicos y funcionarios puedan desplegar su trabajo con plenitud de la universidad. El doctor Rafael Torres fue uno de los especialistas convocados. Comunidad, bienestar y salud mental es un habilitador del Plan Estratégico 2026-2030.




