10 de Abril de 2026
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Formado en Concepción y especializado en Alemania, el actual decano de la Facultad de Química y de Farmacia impulsa la creación de dos nuevos progra- mas de doctorado, además de liderar diversas investigaciones con colegas de distintas universidades.
Por Carlos Oliva y Eliette Angel
“Asumí como decano con el pelo negro y ahora lo tengo blanco”, dice, riendo, el también académico de la Facultad de Química y de Farmacia de la Universidad Católica, Mario Aranda, con el humor que le caracteriza. “En verdad”, confiesa, “siempre he sido canoso, pero ahora llevo el pelo más blanco. Son gajes del oficio”.
Nombrado profesor titular de la Facultad de Química y de Farmacia, el reconocimiento llega al cumplir dos años como decano de esta unidad. A la UC llegó en 2019, tras veinte años como académico de la Universidad de Concepción, donde también alcanzó la titularidad.
Estas distinciones obtenidas en un espacio de seis años dan cuenta de su capacidad de liderazgo y competencia en materia académica. Su currículum es impresionante. A lo largo de su carrera, ha patrocinado y dirigido 78 tesis de pregrado, ocho de magíster y cinco de doctorado. En este ámbito, a la fecha, dirige tres tesis de pregrado y 11 de doctorado en los programas de Doctorado en Química y Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, área ingeniería química y bioprocesos.
En materia de investigaciones, ha publicado más de 100 artículos científicos, presentado más de 350 comunicaciones en congresos y ha sido conferencista invitado y anfitrión en diversas oportunidades. Además, ha participado en 45 proyectos Fondecyt (Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico), Fondef (Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, del INACH (Instituto Antártico Chileno) un Fondequip (Concurso de Equipamiento Científico y Tecnológico Mayor). A esto suma financiamiento de Corfo, de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), y de Innova Chile y Biobío.
En la actualidad, lidera un proyecto Fondecyt que busca explicar el modo en que la microbiota –conjunto de microorganismos (como bacterias, virus, hongos y arqueas) que viven en el organismo del ser humano– se relaciona con las diferentes enfermedades crónicas no transmisibles, como cardiovasculares y la diabetes tipo 2.

traspaso de mando de la Facultad de Química y de Farmacia UC.
“En la UC nos hemos adjudicados unos 10 o 12 iniciativas en los últimos años, que hemos trabajado fuertemente en el laboratorio. Son proyectos de diversa índole. En el proyecto INACH que estudia los líquenes y las plantas antárticas hemos descubierto un importante número de moléculas bioactivas. Dos doctorandos han trabajado intensamente en su identificación utilizando equipos de última generación de nuestra facultad”, explica.
Sus vínculos con la comunidad, con los colegas con los quienes trabaja en estos proyectos, son tan férreos, que a lo largo de esta entrevista Ma- rio Aranda utilizará permanentemente la primera persona del plural: “nosotros”. Quizá por eso, por este espíritu de camaradería, su nombre apareció una y otra vez ante el comité de búsqueda para el nuevo decano que sucedería al profesor Alejandro Toro-Labbé como máxima autoridad de la Facultad de Química y de Farmacia en 2023.
“Llegamos a un punto en que me dijeron: ‘Mire, las personas lo han nombrado, ¿usted está disponible para asumir el cargo de decano?’. Yo dije: ‘No me lo esperaba, venía focalizado en potenciar mi investigación, pero si el desafío está y la gente cree que puedo liderarlos, lo tomamos’. Así llegué a la decanatura”, sostiene el químico farmacéutico de la Universidad de Concepción, magíster en Ciencias Farmacéuticas por el mismo plantel y doctor en Química de los Alimentos por la Universidad de Hohenheim, en Stuttgart, Alemania, en 2008.
Aranda relevaría a su colega y amigo, el exdecano Toro-Labbé, con el fin de continuar con los proyectos que impulsó. Pero también con la idea de fortalecer la posición de liderazgo de la facultad, a través del mejoramiento de sus programas académicos, de su infraestructura y la modernización de los procesos internos. “Formamos un equipo de trabajo y logramos implementar la especialidad en farmacia clínica, fruto de un largo trabajo de la Escuela de Química y de Farmacia”, comenta.
Otro desafío mayor y necesario fue la creación de un programa de Doctorado en Ciencias Farmacéuticas, el cual ya tiene el visto bueno de la Escuela de Graduados, unidad dentro de la UC en- cargada del desarrollo estratégico e integral de la formación doctoral. Ahora, la idea es preparar la documentación necesaria para su evaluación por parte de la Dirección Superior de la universidad.

En el camino, Aranda y su equipo notaron la necesidad creciente de un área llamada “ciencia de materiales”. De este modo, surgió el anhelo de impulsar un programa de doctorado homónimo, interdisciplinario, con otras áreas del plantel tales como la Escuela de Ingeniería y el Instituto de Física. “Si Dios quiere, dentro de este mandato vamos a lograr tener eso ya presentado en la Escuela de Graduados y, si sale todo bien, aprobado”.
Aranda tiene confianza, que reconoce ha sido posible por la propia institución que lo cobija. Es algo que va más allá del liderazgo regional de la UC, tiene que ver con otros aspectos. Primero, el vocabulario utilizado por colegas y autoridades: “Es positivo, proactivo, y eso, efectivamente, genera confianza entre los interlocutores y permite acercar posiciones y expectativas cuando se trata de proponer proyectos. Las barreras a las ideas no existen en la UC”, ejemplifica.
Segundo, la solidaridad, “pero no el sentido de entregar recursos o bienes, sino otorgar tiempo, conversar y conocer al otro”. Tercero, añade Aran- da, todo funciona según lo planificado. “Cuando una autoridad universitaria te dice: ‘Mire, el otro año estudiaremos la problemática que nos pre- ocupa’. Eso ocurre. Entonces el nivel de incertidumbre es muy bajo”.
“El vocabulario utilizado por colegas y autoridades en la universidad es positivo, proactivo, y eso, efectivamente, genera confianza… Las barreras a las ideas no existen en la UC”.
Por fortuna, sus compromisos como decano no se extienden más allá de las 5 o 6 de la tarde. Después retoma sus labores en los laboratorios, que es la parte de su trabajo que más le apasiona. Excepto los martes y jueves que usa para acompañar a su hija de 16 años, a sus clases de ballet y taekwondo. “La verdad es que me encanta mi trabajo en la universidad, gracias a lo cual también tengo tiempo para acompañar a mi hija a sus actividades”, sostiene sonriente.
Esta entrevista es uno de los 28 reportajes que forman parte del libro “Profesores titulares. Nombramientos 2025”, disponible en este link.

LOS DIVERSOS ROLES EN LA UC
Llegó en 2019, pero en el breve tiempo en la UC, la carrera del profesor Mario Aranda ha incluido diversos roles en la Facultad de Química y de Farmacia: director de
Investigación (2020–2021) y de Investigación y Postgrado (2021 y 2023). En 2023 asumió la decanatura. Y, al año siguiente, sumó la dirección de Ciencia 2030, programa que promueve la transferencia tecnológica, la innovación y el emprendimiento de base científico-tecnológica en las facultades de ciencias de la UC: Agronomía y Sistemas Naturales, Ciencias Biológicas, de Química y de Farmacia, Física y Matemáticas. Ciencia 2030 es financiado por la Agenda Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID.




