22 de Abril de 2026
8 MINUTOS DE LECTURA

Escribe sobre teatro, performance y muchas otras inspiraciones del arte clandestino del Chile de los años 80 y 90. Después de 21 años como docente, hoy conviven su pasión por los libros, la investigación de la faceta teatral de Víctor Jara y sus intervenciones como comentarista de cultura en la Radio Cooperativa.
Por Débora Gutiérrez y Eliette Angel
No todo es letras y viceversa. Al salir del colegio, Cristián Opazo no estudió periodismo para hacer críticas de teatro, de música o de libros, como siempre pensó. Optó por Letras. Una muy buena profesora del otrora ramo “castellano”, Elsa Pereira, fue quien le deslizó esta carrera que en ese entonces tenía un largo nombre: licenciatura en letras con mención en lingüística y literaturas hispánicas en la Universidad Católica. En su colegio, ubicado en el barrio República y fundado por académicos UC, fomentaban escribir ensayos, recuerda. Así se fue consolidando su amor por la escritura.
“Elsa era un personaje fascinante. Te desafiaba, me decía: ‘Deja de leer la Zona de Contacto’ (suplemento de El Mercurio que circuló entre 1991 y 2010), que me encantaba. Ella me daba muchas opciones de libros para descubrir. Me hablaba del campus oriente, de la carrera de letras e hizo que me enamorara de esa posibilidad de estudio. Creo que ahí comenzó todo para mí como académico UC. Siempre hay un ‘profe’ que te inspira”, cuenta con emoción.
Escogió en 1997 la carrera de Letras porque le abría múltiples posibilidades. “Las letras, asegura Opazo, me permitió dedicarme a lo que me apasiona: escribir libremente para contar las vidas de artistas que, silenciosamente, han contribuido a imaginar una sociedad más justa e inclusiva. También escribir proyectos, contar historias y, leer mucho. Eso es lo más seductor de esta carrera y es un sello que se mantiene hasta hoy, el ser bastante innovador con respecto a los objetos de estudio”.
El profesor, escritor y comentarista de cultura en Radio Cooperativa continuó su preparación académica con un doctorado en la Universidad Católica, en 2006. Luego, por dos años, hizo clases sobre literatura Latinoamericana, historia y crítica del teatro y performance. Fue en 2009 que el entonces decano José Luis Samaniego lo instó a salir de Chile y hacer un postdoctorado en el King’s College London (Reino Unido). Esa aventura fue junto a su esposa e hijo.

En Inglaterra realizó una investigación junto a la académica escocesa Catherine Boyle sobre Latinoamérica y su expresión teatral. Su campo de investigación es la cultura popular. La Facultad de Letras UC le ha permitido abrir el espectro del oficio de la crítica literaria desde el teatro y la cultura popular. Así llegó su primer libro cuya investigación proviene de su paso por Londres llamada “Pedagogías letales: ensayo sobre dramaturgias chilenas de postdictadura”.
De vuelta en Chile, en 2012, retornó al aula universitaria como profesor asociado y obtuvo su primer cargo en gestión universitaria como director de Investigación y Postgrado de la facultad, cargo que ejerció por seis años. “Fue un gran desafío la gestión universitaria, oficio que le tengo cariño hasta hoy, porque tiene la oportunidad concreta de mejorarle la vida a los jóvenes que llegan a la UC y hacer que esa formación universitaria tenga sentido”.
En 2019 comenzó un nuevo desafío junto a colegas de distintas disciplinas, como antropología, arte, letras y sociología: fue director alterno del Núcleo Milenio de Arte, Performatividad y Activismo (NMAPA), que tuvo financiamiento hasta 2022. Aunque hasta el día de hoy siguen reuniéndose para continuar pensando y creando.
De acuerdo con el académico UC, la tesis de investigación de NMAPA planteaba a Chile como un laboratorio privilegiado para estudiar el arte de la protesta. Poco después de su lanzamiento, vino el estallido social que los mantuvo ocupados por meses: “La protesta callejera, agrega Opazo, fueron, son y serán claves para las artes escénicas, el teatro y la danza. El arte que conversa directamente con la contingencia política y social, al mismo tiempo, que cataliza y vaticina los malestares sociales”, explica el profesor Opazo.

En este núcleo se experimentó mucho, agrega. “Al principio pensamos que un dron era suficiente para conocer lo que pasaba en las marchas. Después nos dimos cuenta de que el aporte a las artes tenía que ver con los relatos que se construían antes, durante y después de las marchas y cómo estos dotaban de significados retrospectivamente una protesta”.
Con más de 21 años como académico en la Universidad Católica, Opazo hoy tiene un nuevo objeto de estudio que confiesa lo tiene gratamente concentrado. Se trata de la arista teatral de Víctor Jara, la cual abarca entre 1959 y 1973, y que representa un fragmento de la historia del teatro en Chile.
Según comenta el profesor, se trata de una época de transformaciones sociales que se traspasó a la vereda artística, en especial al teatro. “La cultura popular, señala, se ve sacudida por el movimiento social: la reforma agraria, la nacionalización del cobre y el resurgimiento del libro como herramienta para democratizar el conocimiento. Víctor Jara se educó en esa pedagogía teatral que hubo en las universidades públicas y que absorben esa efervescencia social”.
En esta investigación, el autor describe un joven Víctor Jara (1932-1973) más rebelde, que vestía chaqueta de cuero y que estaba influenciado por el teatro de Inglaterra y Estados Unidos. “En el fondo, asegura Opazo, estoy fascinado de volver a esa génesis de una cultura en Chile mucho más cosmopolita de lo que se creía, con más acceso al teatro y a la lectura, que, de alguna manera, propició tener una democracia de mejor calidad. Espero poder publicar algo prontamente”.
Su último libro, Rímel y Gel (2024), ha sido un éxito. El título de la publicación juega con la estética andrógina del ambiente underground de los años 80 y 90. Fue en las noches santiaguinas de las fiestas Spandex, del galpón Trolley (que estaba ubicado en la calle San Martín) o del Garage Matucana 19 (1985-1991), que emergieron espacios de arte. “Estas performances terminaron siendo el germen de obras teatrales experimentales muy interesantes”.
De acuerdo con doctor Opazo, los protagonistas fueron un grupo de jóvenes alejados del sistema educativo. Algunos de éstos eran hijos de exiliados que estaban retornando al país y que comenzaron a armar fiestas en espacios abandonados. El libro es una serie de crónicas de no ficción que combina la investigación con el ensayo y datos históricos. El académico detalla que cuenta con capítulos, como el dedicado al Garage Matucana, que está narrado como la biografía de un adolescente que hacía la ‘cimarra’ para ir a estos lugares y fiestas.
Para sorpresa de su autor, Rimel y Gel ha obtenido importantes reconocimientos. El premio del Círculo de Críticos de Arte, en la categoría mejor ensayo; el Premio Literario 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, específicamente en la categoría publicada de Investigación y Humanidades, y el Premio al mejor libro de Humanidades Latin American Studies Association (LASA), sección Cono Sur.
Esos galardones a su último libro llegan de la mano de la titularidad UC, que reconoce como un “guiño de sus pares y autoridades”, que lo emociona muchísimo. “Si llegaste hasta este reconocimiento es porque una cadena de personas que trabajan todos los días contigo se tomaron su valioso tiempo en ver tu trayectoria y hacer una narrativa contando porqué te mereces ser profesor titular”, asegura el doctor Opazo.
Esta entrevista es uno de los 28 reportajes que forman parte del libro “Profesores titulares. Nombramientos 2025”, disponible en este link.

Rímel y gel
“Rimel y Gel. El teatro de las fiestas under,” es un libro provocativo y radical. Así describe el profesor Cristián Opazo a su última publicación, junto a la editorial Metales Pesado (2024). Se trata de crónicas de no ficción que exploran las fiestas underground nacionales de fines de los años 80 y principios de los 90.




