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Cordillera Pehuenche, en las Regiones del Biobío y la Araucanía, es declarada patrimonio agrícola mundial

23 de Diciembre de 2025

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photo_cameraLa Cordillera Pehuenche está ubicada a ambos lados de la frontera entre Chile y Argentina, conectando la Región del Maule con la provincia de Mendoza, a través del Paso Internacional Pehuenche.

La organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas reconoció a esta zona como un sistema ancestral que resguarda la vida, la cultura y el territorio, destacando la articulación entre biodiversidad, cultura mapuche-pehuenche y prácticas productivas sostenibles que han perdurado por generaciones. El expediente que permitió postular a este reconocimiento fue desarrollado por Tomás Ibarra, investigador del Centro de Desarrollo Local UC (CEDEL), junto a académicas del Laboratorio Natural Andes del Sur.

Por Virginia Soto-Aguilar C. | Fotografías: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

Entre bosques de pewenes, montañas que marcan el ritmo de las estaciones y prácticas agrícolas transmitidas por generaciones, la Cordillera Pehuenche se levanta como un territorio donde naturaleza y cultura conviven de manera indisoluble.  

Ubicada en la Cordillera de los Andes, a ambos lados de la frontera entre Chile y Argentina -en las Regiones del Biobío y la Araucanía-, es una zona caracterizada por valles, montañas y por ser el territorio ancestral del pueblo Pehuenche, mapuches que tradicionalmente habitan estas orillas cordilleranas, recolectando piñones. 

El equilibrio ancestral de este territorio fue reconocido a nivel global por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que declaró al “Sistema Ancestral de la Cordillera Pehuenche: huertas biodiversas, recolección y trashumancia” como Sitio del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM)

Prácticas productivas sostenibles

Tras un proceso que tomó aproximadamente dos años, en noviembre de 2025 se dio a conocer el reconocimiento, hito que resalta su valor cultural y biológico. El expediente que permitió describir la relevancia ecosistémica y cultural de este territorio fue elaborado por el investigador del Centro de Desarrollo Local UC (CEDEL), Tomás Ibarra, junto a las investigadoras del Laboratorio Natural Andes del Sur, Carla Marchant y Claudia Dauré. 

Este reconocimiento internacional reconoce la singularidad de un sistema de vida que articula prácticas productivas sostenibles con un profundo vínculo espiritual y cultural con el territorio, especialmente del pueblo mapuche-pehuenche, que ha habitado estas montañas por cientos de años. 

Según explica Tomás Ibarra, el proceso de postulación fue el resultado de un trabajo de largo aliento. “Investigadores que llevamos casi 20 años desarrollando investigación y acción participativa en los territorios de la Cordillera Pehuenche fuimos encomendados a crear el expediente que se presentó ante la FAO, con información muy detallada de los atributos bioculturales del territorio”, señala. 

Se reconocen sistemas agrícolas que combinan biodiversidad, paisajes, tradiciones y cultura viva.

La elaboración de este expediente no solo implicó recopilar antecedentes técnicos, sino también un intenso trabajo colaborativo con las comunidades locales. “Se desarrollaron una serie de actividades participativas en los distintos territorios para construir la información y validar en conjunto el Plan de Conservación Dinámica”, destaca el investigador del CEDEL UC. 

El trabajo se realizó en coordinación con organismos públicos y culminó con la presentación oficial del Estado de Chile ante la FAO, proceso que incluyó evaluaciones internacionales y visitas al territorio por parte de revisoras externas antes de su aprobación final. 

Biodiversidad, tradición y cultura viva

El SIPAM reconoce sistemas agrícolas que combinan biodiversidad, paisajes, conocimientos tradicionales y cultura viva. En el caso de la Cordillera Pehuenche, este valor se expresa en la relación entre los bosques de araucarias, las huertas familiares, la recolección y la ganadería trashumante

“Los SIPAM reconocen que existen vínculos indisolubles entre la diversidad biológica y la diversidad cultural, representada aquí por el pueblo mapuche-pehuenche, que ha resguardado este paisaje por múltiples generaciones a través de sus prácticas”, explica Tomás Ibarra. 

“Investigadores que llevamos casi 20 años desarrollando investigación y acción participativa en los territorios de la cordillera pehuenche fuimos encomendados a crear el expediente que se presentó ante la FAO, con información muy detallada de los atributos bioculturales del territorio” – investigador Tomás Ibarra.

Ganadería trashumante

Una de las prácticas centrales del sistema es la ganadería trashumante, una forma tradicional de producción que se adapta a los marcados cambios estacionales de la cordillera. Este manejo permite el uso equilibrado de los recursos naturales y el bienestar de los animales

“Las comunidades movilizan sus animales desde las zonas bajas de invernada hacia las zonas altas en primavera y verano, donde encuentran los mejores pastos y forrajes, para luego regresar en otoño”, explica el investigador, subrayando el conocimiento ecológico que sustenta esta práctica. 

A ello se suma la recolección de productos forestales no madereros, entre los que destaca el piñón del pewen (Araucaria araucana), un alimento de alto valor económico, espiritual y cultural. “Hemos registrado el uso de más de 190 especies de plantas y hongos utilizadas por las comunidades en estos territorios”, detalla Ibarra. 

Las huertas biodiversas constituyen el tercer pilar del sistema, integrando saberes agrícolas tradicionales con la conservación de semillas y especies adaptadas a las condiciones de montaña, fortaleciendo la soberanía alimentaria local

El uso equilibrado de los recursos naturales y el bienestar de los animales es otro de los aspectos que destaca en esta zona.

Fortalecimiento y protección 

El nombramiento ocurrió tras una postulación liderada por el Ministerio de Agricultura y presentada ante la sede de la FAO en Roma, donde se adjuntaron los informes técnicos que dan cuenta del cumplimiento de los criterios para ser reconocido como SIPAM, así como el Plan de Conservación Dinámica para el sitio, contenido en el expediente realizado por el equipo interdisciplinario.   

Este plan tiene una duración de 3 años y contempla acciones a ser realizadas tanto por el sector público como por las comunidades locales, comunidades indígenas y el sector académico

Así, el documento incorpora acciones integrales con enfoque territorial que se sustentan tanto en el compromiso de instituciones públicas como el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), como de organismos vinculados a las culturas, artes y patrimonio, turismo, desarrollo indígena y fomento productivo.   

Este hito permite que el Estado de Chile destine instrumentos de desarrollo pertinente que permitirán el fortalecimiento de las prácticas resilientes del territorio, así como una protección ante cualquier amenaza extractiva.   

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