12 de Enero de 2026
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Con la estética de El Mago de Oz, "El Camino Amarillo" es una aventura visual y sensorial que eleva la plasticina a coloridos conceptos y técnicas inusuales; mientras que "Prototipo: Salón de máquinas liminales" exhibe un cuestionamiento a la relación del individuo con la tecnología, y "Punto de Quiebre" explora el uso de diversas materialidades de cuatro artistas egresadas en 2024. Todas disponibles hasta el 15 de marzo.
Por Ana Callejas y Soledad Sandoval
Un camino amarillo, rodeado de cuadros donde hasta el más mínimo detalle está hecho de plasticina; una serie de máquinas retratadas y otras reales, que se activan con la acción del público; y una representación de la estética actual de egresadas recientes en las artes visuales: este verano 2026 comienza con arte renovado en MAVI UC, tras la inauguración de tres exposiciones que llegan para refrescar la mirada desde enero a marzo.
“Estas tres exposiciones reflejan el sentido profundo del proyecto MAVI UC y del quehacer universitario: ser un espacio abierto, activo y diverso, que conecta trayectorias consolidadas con nuevas voces, y que entiende el arte como un lugar de diálogo entre la experiencia individual y lo colectivo”, dice el rector UC Juan Carlos de la Llera.

Hasta el 15 de marzo, las tres muestras invitan a recorrer MAVI UC como un portal hacia dimensiones distintas: como una viaje visual, “El Camino Amarillo” eleva el material de la plasticina a coloridos conceptos, desde retratos en donde cada micro cuadro está hecho por esta textura gomosa, dando paso a cuidadas formas que juegan con la simbología de El Mago de Oz.
En tanto, “Prototipo: Salón de máquinas liminales” potencia la participación activa del público, con algunas piezas que reaccionan ante la presencia del visitante. Y “Punto de Quiebre” reúne una selección de cuatro obras realizadas por artistas graduadas de la carrera de Artes Visuales del año 2024, con creaciones escogidas a partir de una convocatoria realizada a doce Escuelas de Arte de distintas regiones del país.
“Inauguramos inéditamente tres exposiciones que, desde lenguajes, generaciones y materialidades distintas, dialogan con una pregunta común: cómo habitamos el mundo, cómo lo transformamos y cómo nos transformamos en ese proceso”, dice Amelia Saavedra, directora de MAVI UC. “Estas exposiciones invitan a las y los visitantes de todas las edades y trayectorias a vivir este museo como un espacio de encuentro, reflexión y diálogo intergeneracional. Una invitación abierta a cruzar el umbral, a habitar el quiebre y descubrir lo que emerge después”, agrega.

El Camino Amarillo de Nora Unda
Esta exposición de la escultora y artista visual Nora Unda, se exhibe en el Museo de Artes Visuales MAVI UC hasta el 15 de marzo de 2026, abarcando las salas 5a a 5b del museo, con una puesta en escena compuesta por 41 obras realizadas en diversas técnicas, destacando el relieve en plasticina.
Con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras y Ley de Donaciones Culturales,“El Camino Amarillo” invita a recorrer un viaje de transformación, identidad y encuentro personal. A través de relieves en plasticina, esculturas en porcelana en frío pigmentada y esculturas textiles, la muestra despliega un universo diverso y lúdico, donde el color —con el amarillo como hilo conductor— guía al visitante por un relato que se construye obra a obra, como un enigma: un tránsito que comienza en el origen y el nacimiento, atraviesa el olvido, la búsqueda de identidad y las decisiones que marcan el rumbo, hasta llegar a la sincronía con la naturaleza, la memoria y el propio ser.

“Esta exposición es una invitación a sumergirse, reconocerse y conectar”, dice Nora Unda. “Las obras están compuestas por infinitos colores, técnicas y formatos, al igual que la naturaleza, y buscan despertar emociones, recuerdos y preguntas en quienes las recorren”.
Para Nora Unda, exponer en el Museo de Artes Visuales MAVI UC “representa un hito fundamental en su trayectoria artística: un espacio que ha albergado a grandes referentes del arte chileno y que hoy se convierte en el escenario para compartir una obra construida a lo largo del tiempo, desde la materia, la simbología y la experiencia personal”.

Prototipo: Salón de máquinas liminales de Claudio Muñoz Oyarce
Disponible hasta el domingo 15 de marzo, en las salas 3 y 4 del museo, esta muestra exhibe pinturas y objetos que reflexionan sobre la relación entre los individuos, la técnica y las tecnologías desde una perspectiva material, procesual y precaria, entendiendo la técnica como una condición básica del habitar.
Construidas a partir de restos, escombros y mecanismos simples, las obras presentan máquinas, dispositivos y habitáculos que operan en un estado liminal, un punto intermedio entre funcionamiento y ruina, proponiendo una experiencia directa frente a tecnologías despojadas de eficiencia y relato.
Con una trayectoria que cruza pintura, objetos, ensamblajes y dispositivos activables, Claudio Muñoz desarrolla desde los años noventa una obra inquieta y experimental, marcada por una pregunta persistente: ¿cómo nos relacionamos con los objetos, la técnica y las tecnologías que habitamos a diario? En esta muestra, el artista propone un recorrido libre —sin una ruta fija— que invita a todas las audiencias a detenerse, explorar, acercarse y, en algunos casos, activar directamente las obras.

Uno de los sellos de esta muestra es la participación activa del público: algunas piezas reaccionan ante la presencia del visitante, mientras que otras incorporan mecanismos manuales que invitan a la interacción directa. Así, la experiencia no se completa sin el cuerpo, la curiosidad y el tiempo de quien recorre la sala.
“La invitación es a tener una relación de primera mano con un trabajo simple y directo: un trabajo manual, carente de intelectualidades y relatos”, dice Claudio Muñoz Oyarce. “Una pintura que, aunque parezca saturada o compleja, no es más que una suma de colores, líneas, sombras y representaciones. Y, en el caso de los objetos, no son más que acumulaciones de basura, estéticamente organizadas”, agrega.

Punto de quiebre, exposición colectiva
En la sala 6 del museo, esta muestra reúne una selección de cuatro obras realizadas por artistas graduadas de la carrera de Artes Visuales del año 2024. Estas piezas fueron escogidas a partir de una convocatoria realizada a doce Escuelas de Arte de distintas regiones del país. Ofreciendo una mirada a las preocupaciones, investigaciones y lenguajes del arte joven contemporáneo, la exposición busca que el público logre sumergirse en el momento decisivo donde nacen nuevas voces del arte.
El concepto funciona como metáfora del paso que viven las artistas al dejar atrás la formación académica para enfrentar los desafíos del mundo artístico, en un estado de tensión productiva donde conviven la experimentación, la búsqueda identitaria y la necesidad de posicionar una voz propia.
Las cuatro obras seleccionadas destacan por su solidez conceptual, su coherencia entre discurso y materialidad, y su capacidad crítica y reflexiva:
• La Madriguera, de Nataly Cáceres (Pontificia Universidad Católica de Chile), es una video instalación interactiva que propone una experiencia inmersiva a través de un videojuego protagonizado por un conejo que habita un espacio laberíntico, construido con diversos objetos y estímulos visuales.
• Novecientos sesenta kilos, de Pía Catalán (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso), resignifica mallas de nylon utilizadas como sacos de papas, transformándolas en una instalación que dialoga entre lo simbólico, lo material y el registro audiovisual.

• Cocer la tierra, coser el agua, de Karen Coñuecar (Universidad Austral de Chile), entrelaza cuerpo, territorio y memoria desde la experiencia de un paisaje sureño a través de acciones manuales que conectan costura y cocción como gestos de unión, transformación y pensamiento material.
• Proyecto pendiente, de Javiera Curipan (Pontificia Universidad Católica de Chile), surge desde un relato personal y se convierte en una acción colectiva que aborda la ausencia y lo no dicho, invitando a desconocidos a escribir en servilletas aquello que quedó pendiente por expresar.

