28 de Octubre de 2025
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A los 88 años, falleció el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2015, quien será recordado como uno de los actores más queridos y memorables del teatro, cine y televisión en Chile. También como parte fundamental de la historia del Teatro UC y de la Escuela de Teatro. "La partida de Tito Noguera nos conmueve profundamente. Fue un artista inmenso y, al mismo tiempo, un maestro generoso que marcó la vida de muchas generaciones de estudiantes y actores en nuestra universidad y en todo Chile", manifestó el rector Juan Carlos de la Llera.
Por Lía Alvear y Ana Callejas
El reconocido actor de teatro y televisión Héctor Noguera falleció en las últimas horas, a sus 88 años, tras enfrentar un delicado estado de salud.
“Con nuestros corazones llenos de emoción despedimos al querido Tito Noguera, un artista inigualable que nos acompañó largamente y que seguirá viviendo en la memoria de todo un país, como uno de los actores más queridos de la escena artística y una piedra angular de la historia del teatro, la televisión y el cine chileno. Sumado a su gran aporte en la formación de nuevos teatristas y su aprecio por el trabajo actoral”, publicó esta mañana Teatro UC.
El rector de la UC, Juan Carlos de la Llera, también manifestó su pesar: “La partida de Tito Noguera nos conmueve profundamente. Fue un artista inmenso y, al mismo tiempo, un maestro generoso que marcó la vida de muchas generaciones de estudiantes y actores en nuestra universidad y en todo Chile. Tito encarnó con humildad y pasión la idea de que el arte no solo entretiene, sino que ilumina y humaniza. Desde el Teatro UC y la Escuela de Teatro, contribuyó a formar una comunidad artística que entendió la cultura como una forma de servicio y de encuentro, siempre desde la excelencia y el compromiso con el país”
“En la UC siempre será parte de nuestra casa, un referente de sensibilidad, profundidad y humanidad. Tito Noguera fue, sin duda, uno de los grandes artistas de nuestra historia, y su ausencia deja un vacío que solo podrá llenarse continuando su misión: hacer del arte un camino para comprendernos mejor y construir un país más consciente, más justo y más humano” – rector Juan Carlos de la Llera.
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Agregó que “su legado es inmenso. Nos deja el ejemplo de un creador que nunca dejó de aprender ni de enseñar, que supo ver en cada obra una oportunidad para reflexionar sobre lo que somos como sociedad y sobre aquello que nos une como personas. En la UC siempre será parte de nuestra casa, un referente de sensibilidad, profundidad y humanidad. Tito Noguera fue, sin duda, uno de los grandes artistas de nuestra historia, y su ausencia deja un vacío que solo podrá llenarse continuando su misión: hacer del arte un camino para comprendernos mejor y construir un país más consciente, más justo y más humano”.
“Lo vamos echar de menos mucho, porque ha sido realmente fundamental para la del teatro chileno. Para el Teatro UC, además, era un símbolo permanente, con una reciente obra como ‘Hamlet deambula en círculos’, montada en 2024 en nuestro teatro, y que además lo lindo es que ese Hamlet estaba referido al Hamlet que hizo él mismo en la Universidad Católica en los años 70. Pese a que él ya no no hacía clases acá hace muchos años, constantemente volvía a nosotros por distintas razones, y realizó obras de importancia reciente como ‘El padre’, junto a su hija Amparo. Noguera tuvo una relación constante, permanente con la UC, nunca dejó de vincularse y seguir creando con nosotros”, manifestó el decano de la Facultad de Artes de la UC, Alexei Vergara.
También destacó que “es uno de los actores que, junto con Ramón Núñez, han representado al Teatro de la Universidad Católica, por su versatilidad, por su constancia en teatro y el gran amor y alegría que siempre tenía por actuar. Noguera tenía realmente una capacidad impresionante para trabajar con distintos lenguajes, en distintos medios, y siempre estar actualizado en las necesidades de este arte”.

El director, actor y académico UC Ramón Núñez, también recordó a su gran amigo Héctor Noguera: “Cuando era joven, el Tito pasaba a llevar las escenografías, se daba vueltas, era muy distraído. Eso forma parte del anecdotario de las muchas obras que hicimos juntos. Nuestra última obra juntos fue ‘Teo y Vicente, cegados por el sol’, una obra fantástica donde llegué a experimentar el verdadero cariño que nos teníamos como hermanos, porque eso éramos más allá de colegas o profesores de la misma escuela, en que el Tito me dirigió a mí, yo lo dirigí a él y actuamos juntos muchas veces. También fui su bufón en ‘El Rey Lear’, donde él era líder y yo era el bufón, los dos personajes icónicos. Pero de todas las cosas que recuerdo con especial afecto es el rol que el Tito tuvo en ‘El burgués gentilhombre’, en la versión que se hizo el año 1975, en un rol extraordinario, con un caracterización notable del profesor de filosofía”.
“Siempre nos unió una amistad de esas que uno puede dejar de verse durante dos años y medio por los vaivenes de la vida, pero cuando nos encontrábamos seguíamos tomando el mismo hilo que habíamos dejado hace dos años atrás. Este no es el día más feliz de mi vida, pero esto era una muerte anunciada, como dice García Márquez. Y estamos preparándonos para esta etapa final. Lo más importante es tener conciencia de que nacemos en el fondo para morir como somos parte de la naturaleza entera, todos nacen y mueren. Lo importante en este caso son las semillas que dejamos: para Tito, el reconocimiento del público que se lo merece con creces, el reconocimiento de los alumnos que tuvimos, que han continuado en nuestra senda y se han transformado en excelentes actores y actrices”, sostuvo Ramón Núñez, Premio Nacional de Artes 2009.
El velorio se realizará hoy, desde las 16:00 horas, en el Templo Mayor del Campus Oriente de la Universidad Católica, y la misa será el jueves a las 11:00 horas.
Decretan duelo nacional
Apenas conocida la noticia, el Presidente de la República, Gabriel Boric, también escribió un sentido mensaje en su cuenta de X: “Ha partido Héctor Tito Noguera, un gigante del teatro, un gigante de Chile. Se va físicamente pero su legado queda indeleble en las generaciones que formó, en las audiencias que conmovió, en las tablas que pisó, en los chilenos y chilenas que durante tantos años lo dejaron entrar a su casa a través de la televisión. Gracias Tito por tu compromiso con la cultura y con la construcción de un país más justo. Un abrazo gigante a su familia, a Claudia, Piedad, Amparo, Emilia, Diego y Damián”.
El Mandatario -quien ayer visitó al actor, antes de emprender una gira al extranjero- informó que “en honor a su vida, he decidido decretar Duelo Oficial, hoy martes 28 de octubre, en todo el territorio nacional”.
Desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio también lamentaron el fallecimiento del actor: “Despedimos con mucha tristeza a Héctor Noguera, actor, director y maestro del teatro chileno. Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2015, su talento, compromiso y sensibilidad dejó un legado sensible y contundente en la cultura de nuestro país“, publicó la entidad en X.
El espíritu idealista de Tito Noguera
Cuando Héctor Noguera entró a estudiar a la Escuela de Arte Dramático del Teatro de Ensayo UC, pese a la oposición de su familia, fue recibido por el propio Luis Alberto Heiremans, dramaturgo que años más tarde lo elegiría para debutar profesionalmente en Esta señorita Trini (1958). “Nos dio una acogida que recordaré siempre. ‘Bienvenidos al teatro chileno. Ustedes son parte de la familia teatral’, nos dijo. Yo, que tenía una familia tan reducida, de repente saber que pertenecía a una familia tan grande como es la del teatro chileno, me dio mucho gusto. Me sentí con varios hermanos”, compartió el actor en una entrevista cuando fue elegido Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2015.
Tras su debut en las tablas, Tito Noguera se fue convirtiendo en un integrante fundamental del Teatro de Ensayo UC, participando en obras icónicas como Deja que los perros ladren (1959) y La pérgola de las flores (1960), clásico del teatro chileno que casi 60 años después, en 2019, abordó magistralmente desde la dirección. “El conflicto de la lucha de clases nunca pasa de moda, hoy también sigue muy vigente. Esa es una de las razones del éxito actual de la obra”, explicó a la prensa sobre la que sería su última obra en cartelera, con funciones agotadas en septiembre de 2025.
Tras la reforma universitaria, Héctor Noguera se sumó a distintas iniciativas de la Escuela de Artes de la Comunicación (EAC), organismo interdisciplinario creado en 1969. Como parte del Taller de Creación Teatral (1970-1972) de la EAC —un espacio profesional de índole experimental que trabajaba una metodología de creación colectiva—, Héctor Noguera compartió las convicciones de una generación idealista y revolucionaria. “Queríamos hacer un mundo, una sociedad menos autoritaria y vertical. El hecho de que los actores pudiéramos dar nuestras opiniones en circunstancias donde la palabra del director era la única, que pudiéramos intervenir en la estructura, en el contenido, en el mensaje que queríamos transmitir y en la estética de la obra, era signo de una nueva sociedad”, declaró en una entrevista con la investigadora María de la Luz Hurtado.

Además, durante este periodo, fue parte de la serie televisiva La sal del desierto (1972), producción a cargo de la EAC que, años más tarde, recordaría como una de sus favoritas: “En ese entonces, cuando pensábamos la televisión, pensábamos en una televisión absolutamente cultural, hecha por artistas”, recuerda Noguera sobre la producción escrita por Alejandro Sieveking.
Durante la dictadura, con las universidades intervenidas militarmente, Héctor Noguera continuó trabajando en el ahora llamado Teatro de la Universidad Católica montando clásicos y obras experimentales que hablaban de la contingencia. Además, Tito era parte de un comité directivo encabezado por Eugenio Dittborn que buscaba incorporar en la cartelera del teatro, dramaturgia chilena innovadora y crítica, no obstante, experiencias como la censura a Lo crudo, lo cocido, lo podrido de Marco Antonio de la Parra en 1978, mermaron esa intención.
En una entrevista de 2025, para The Clinic, comentó: “Nosotros comenzamos a hacer obras en las que el público pudiera asociar indirectamente lo que estaba viendo con la dictadura y cómo la estaban viviendo en ese momento y estas asociaciones fueron un elemento fundamental para sobrevivir a lo que estaba pasando y además para poder asimilarlo de alguna manera”.
Héctor Noguera y su vida en las tablas
Sobre los escenarios de Teatro UC, Héctor Noguera cautivó a generaciones enteras en obras como Hamlet (1979), Casa de Muñecas (1980), Urfaust (1982) y Theo y Vicente segados por el sol (1990), y también dejó su sello como director de montajes tan notables como La Balsa de la Medusa (1984), Doña Ramona (1985), Háblame de Laura (1986), Las tres hermanas (1987) y Tartufo (1994).
Durante este mismo periodo, su ímpetu por el teatro lo llevó a convertirse en maestro del grupo aficionado y experimental El Aleph (en la década de los 70); a ser parte de la compañía Teatro de Comediantes (1976-1984) —donde dirigió una recordada versión de La remolienda en que Ana González interpretaba a Doña Nicolasa, en 1981—; y a participar de la Compañía Escuela Teatro Q (1983-1992), una instancia de formación y creación teatral gratuita, liderada por María Cánepa y Juan Cuevas, que se convirtió en una alternativa a la enseñanza académica formal.
Ya en la década de los 90, fundó la compañía Teatro Camino que, a principios de siglo, inauguró una sala propia en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, donde además de una robusta programación —que incluye nuevos lenguajes y la dramaturgia de destacados artistas internacionales—, ha ofrecido talleres para niños y adultos, preuniversitarios teatrales para jóvenes y egresados de enseñanza media, y también, durante un periodo de tiempo, una carrera formal para enseñar a nuevos actores y actrices.
Durante los últimos años, Héctor Noguera regresó a los escenarios de Teatro UC para ser parte de montajes paradigmáticos para la escena nacional, tales como Versos de Ciego (2013), El Padre (2017), La última sesión de Freud (2019) y Hamlet deambula en círculos (2023), obra en la que compartía escenario con su nieta Catalina Stuardo. Además, como director, en 2016 presentó Jardín, obra escrita por Emilia Noguera a partir de una novela de Pablo Simonetti, y una versión popular de Sueño de una noche de verano de William Shakespeare, uno de los autores que, junto a Pedro Calderón de la Barca, estuvo siempre presente en su vida.

La vida es sueño
Fue con Teatro Camino que estrenó por primera vez Héctor Noguera cuenta La vida es sueño (1991), un monólogo en que interpreta los múltiples personajes del texto de Pedro Calderón de la Barca. “Surgió casi por accidente, pues ese año me llamaron para que hiciera una charla sobre la obra. La hice, y al poco tiempo recibí una invitación desde Curicó para hacer un monólogo. Como no tenía nada preparado, no se me ocurrió nada mejor que inventar algo improvisado con el mismo texto, que a esas alturas ya me sabía de memoria”, contó en el documental Y teniendo yo más alma: Héctor Noguera y La vida es sueño, de María de la Luz Hurtado y Luis Cifuentes. Dicho unipersonal —que se presentó por más de 25 años por distintos países— daba cuenta de la extrema cercanía que Tito había tenido con este clásico del Siglo de Oro español desde que era estudiante en el Colegio San Ignacio Alonso Ovalle.
Bajo la dirección de Eugenio Dittborn, el actor encarnó por primera vez a Segismundo en 1974, en el Teatro UC. Mientras que, en 1988, en una producción codirigida por él y el actor Erto Pantoja encarnó por primera vez al rey Basilio, papel que volvería a interpretar en 2010, en una ópera teatral dirigida por su hijo Diego Noguera, y en una versión pospandémica de 2021, bajo la dirección de Macarena Baeza, donde Basilio estaba proyectado en un telón.
“Siempre he dicho que una parte muy importante de la atracción que genera en mí ‘La vida es sueño’ y también ‘El gran teatro del mundo’ de Calderón es que se trata de textos que no entiendo a cabalidad y espero, cada vez que los monto, poder entenderlos. Si yo escojo una obra es para explorar, ya sea su aspecto teatral propiamente tal o para explorar en la conducta humana. La exploración es muy importante y cada vez que presento esta obra, trato de que su riqueza infinita vaya dando su fruto”, explicó en El Mercurio.
Su paso por el cine y la televisión
A lo largo de su carrera, Tito Noguera se ha consolidado como uno de los actores más destacados y reconocidos en Chile gracias a sus memorables interpretaciones en el cine y en la televisión. Roles como el corrupto y seductor alcalde Federico Valdivieso en Sucupira (1996), el carismático rey gitano Melquíades Antich en Romané (2000), o el conservador patriarca Ángel Mercader en Machos (2003) no solo demostraron su versatilidad, sino que también lo conectaron profundamente con el público, haciéndolo parte de la cultura popular desde 1963, cuando debutó en el teleteatro de Canal 13, El invernadero.
Héctor Noguera se abrió paso en la gran pantalla en 1961, en el filme Deja que los perros ladren dirigido por Naum Kramarenco. Ocho años más tarde, actuó en la recordada película El Chacal de Nahueltoro de Miguel Littín y, tres décadas después de su primera aparición en el cine, participó de La Frontera, película dirigida por Ricardo Larraín que recibió un Premio Goya a Mejor película extranjera de habla hispana.
Incansable, Héctor Noguera ha sido parte de innumerables películas y producciones televisivas hasta la actualidad, sin abandonar su devoción por el teatro ni menos su gratitud hacia los públicos. Así lo afirmó en su discurso tras recibir el Premio a la Trayectoria en los Premios Caleuche 2023: “Trabajamos para llegar a ellos, para comunicarnos con la gente. Es un acto de amor mutuo con la gente. Entonces qué más lindo que este trabajo, qué puede haber más importante, más formativo, que contribuya más al desarrollo de una nación y de un país como el nuestro que las artes escénicas”.


