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Memoria colectiva, oralidad y aislamiento: las claves de la novela de Andrés Montero reconocida con el Premio José Nuez 2025

28 de Enero de 2026

4 MINUTOS DE LECTURA

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photo_cameraEl autor Andrés Montero fue reconocido con el Premio José Nuez Martín 2025 por su novela "El año en que hablamos con el mar". Crédito Foto: Andrés Montero.

El galardón –que entrega la Facultad de Letras UC en conjunto con la Fundación José Nuez Martín– distingue a las mejores obras chilenas publicadas en los últimos dos años. La novela elegida en esta 31ª edición fue “El año en que hablamos con el mar”, un relato ambientado en el sur de Chile.

Por Mariela Cabello

Para escribir la novela “El año en que hablamos con el mar” (Ediciones La Pollera, 2024), su autor, Andrés Montero tuvo un proceso marcado por dudas, bloqueos y aprendizajes.

La obra -por la que acaba de ser reconocido con el Premio José Nuez Martín 2025– se sitúa en una isla en el sur de Chile y narra la historia de los mellizos Julián y Jerónimo Garcés. El relato detalla cómo uno de ellos regresa a la isla y queda atrapado a causa de una pandemia mundial.

La idea inicial surgió poco antes de viajar a Barcelona junto a su esposa, en un contexto personal atravesado por el contraste entre una vida urbana y cosmopolita y un impulso más solitario y reflexivo.

De esa tensión nacieron los personajes de los hermanos, inspirados en paisajes y relatos del sur del país. Sin embargo, durante largo tiempo no logró avanzar con la novela, hasta que se enfrentó a una pregunta clave: quién quería contar esa historia y para quién.

Un relato comunitario

El Premio José Nuez Martín, que entrega dicha fundación junto a la Facultad de Letras UC, distingue a novelas y obras teatrales chilenas que se hayan publicado o estrenado en los dos últimos años, para destacar creaciones y trayectorias que aportan de forma significativa a la literatura nacional.

En esta 31ª edición del premio, el jurado —conformado por Patricio Lizama, decano de la Facultad de Letras; Erik Dreyer, representante de la Fundación José Nuez Martín; Sebastián Schoennenbeck, académico UC; Macarena Areco, secretaria académica; y la vicedecana Rosa María Lazo, como ministra de fe— revisó un total de 80 obras, eligiendo como ganadora “El año en que hablamos con el mar”.

El premio es entregado por la Facultad de Letras UC en conjunto con la Fundación José Nuez Martín. Crédito foto: Facultad de Letras.

Sebastián Schoennenbeck destacó el carácter singular de la obra, que se inscribe en la tradición de la literatura insular y que aborda la construcción de los relatos desde una perspectiva comunitaria.

La narración, según comenta el académico, reconstruye el pasado de los dos hermanos a partir de versiones, recuerdos y conjeturas compartidas en una taberna improvisada junto a los habitantes del lugar. Se trata de “una historia acerca de cómo se construye una historia”, donde la memoria colectiva, el humor y la oralidad cumplen un rol central, comenta el docente.

Además, recalca la relevancia del vínculo fraterno como eje del relato y destaca que la novela propone la fraternidad como un espacio de memoria compartida: “Hablar con un hermano es también un modo de hacer memoria”.

La alegría de narrar

El proceso de escritura de la novela comenzó hace cinco años, recuerda el autor, tiempo en el cual pasó por una serie de bloqueos que lo llevaron a descubrir la voz narrativa colectiva que estructura el libro.

“Había encontrado mi narrador, o más bien a mis narradores”, señala Montero, aludiendo a la comunidad isleña que intenta reconstruir una historia a partir de recuerdos, rumores e invenciones compartidas. Ese hallazgo permitió destrabar la escritura y dar forma definitiva a la novela, organizada en torno a las cuatro estaciones del año.

Pero, a pesar de ese avance, el autor confesó que volvió a atravesar un período de desánimo y cuestionamiento sobre el sentido de escribir, hasta retomar el proyecto durante una estadía en el sur de Chile. Allí, explicó, recuperó la alegría de narrar y comprendió que bastaba con que la historia le importara a quienes la habitaban —los personajes— y a él mismo.

Un poco más del autor

Andrés Montero ha desarrollado su trabajo en torno a la oralidad, la memoria colectiva y las formas de narrar en comunidad, presentes también en títulos como “Taguada” y “Tony Ninguno”.

A lo largo de su carrera ha recibido distinciones como el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska, el Premio Marta Brunet y dos Premios Municipales de Literatura de Santiago, además de ser finalista del Premio Clarín de Novela en Argentina.

También es cofundador de la compañía de narración oral La Matrioska y director de la Escuela de Literatura y Oralidad Casa Contada.

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