5 de Junio de 2026
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"Intenten usar el conocimiento, la sabiduría y la formación que han recibido para el bien común, y no solo para el beneficio propio. Intentemos recuperar la decencia", afirmó Aravena, chileno ganador del Premio Pritzker 2016 y académico UC. Ante 206 alumnos que egresaron este año del MIT, el arquitecto reflexionó sobre el poder de la razón y el pensamiento por sobre la violencia.
Por Equipo Visión Universitaria
Con la vestimenta académica tradicional que se usa en Estados Unidos, con toga, birrete y estolas, el arquitecto chileno Alejandro Aravena dio el discurso final de graduación de los titulados de la Escuela de Arquitectura y Planificación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
La ceremonia, que se realizó el pasado jueves 28 de mayo, tuvo como invitado especial al chileno, ganador del premio Premio Pritzker 2016, y académico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos (FADEU) de la UC.
Dirigiéndose a los estudiantes y sus invitados, Aravena compartió una serie de anécdotas que ilustraban un mundo en un punto de inflexión: “Se inclinará hacia la civilización o hacia la barbarie?”, preguntó.
Dos experiencias se relacionaban con amenazas a profesionales por involucrarse en proyectos sociales en zonas controladas por el narcotráfico, uno en Chile y otro en Colombia. Ambas situaciones lo llevaron a cuestionar el nivel de violencia que las personas se infligen entre sí.
“Igualar las condiciones, lograr que más personas se comporten y convivan en un entorno más equitativo, es una muy mala noticia para los depredadores”, dijo Aravena.
Si la “ley de la selva” iba a convertirse en la nueva normalidad, dijo Aravena, “necesitaba comprender qué significaba eso”.
“La historia de la humanidad y la evolución de la condición humana están conectadas”, afirmó. “Se dirigen hacia la corteza prefrontal. Sin embargo, de alguna manera, estamos retrocediendo”.

La corteza prefrontal es el área del cerebro que gestiona las emociones, la toma de decisiones complejas y la función ejecutiva. En los seres humanos es mayor que en otros animales del planeta, lo que se traduce en una mayor capacidad para gestionar las emociones y análisis de comportamientos.
Aravena sugirió que los estudiantes utilizaran las habilidades recién adquiridas en el MIT para trabajar en proyectos que fueran importantes para los demás, y no solo para ellos mismos.
“Igualar las condiciones, lograr que más personas se comporten y convivan en un entorno más equitativo, es una muy mala noticia para los depredadores”, dijo Aravena.
“Intenten usar el conocimiento, la sabiduría y la formación que han recibido para el bien común, y no solo para el beneficio propio. Intentemos recuperar la decencia. Intentemos recuperar la bondad. Intentemos recuperar el respeto a la verdad. Y unamos fuerzas para que la moneda caiga del lado más humano posible”, añadió.
“Promoción de 2026, juntos, hagamos que la corteza prefrontal vuelva a ser grandiosa”, concluyó Aravena.
La promoción de 2026 de la Escuela de Arquitectura y Planificación (SA+P) está compuesta por egresados de todos los departamentos de la escuela: Arquitectura; Estudios Urbanos y Planificación; Artes y Ciencias de los Medios (MIT Media Lab); y el Centro de Bienes Raíces. Este año se graduaron 206 personas.


