20 de Marzo de 2026
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Más de un centenar de estudiantes de distintas carreras viajaron hasta la localidad de Lirquén, donde estuvieron durante una semana construyendo doce viviendas de emergencia y también brindando apoyo y acompañamiento a familias afectadas por los incendios forestales de enero.
Por Virginia Soto-Aguilar
“Estos jóvenes son amor, son alegría. Vienen a ayudarnos a nosotros que no tenemos nada y a darnos un abrazo (…) Te llenan de energía, que te hace ver lo bueno de la vida, a pesar de todas estas ruinas”. Así describe Pamela Beltrán, vecina de Lirquén afectada por los incendios forestales del verano, el trabajo que realizaron estudiantes de la UC en su comunidad.
La segunda semana de marzo, apenas iniciado el año académico, 135 estudiantes viajaron hasta la comuna de Penco, en la Región del Biobío, para continuar aportando a la reconstrucción de la zona. La iniciativa -organizada en conjunto por la FEUC, la Pastoral UC y TECHO- consistió en la construcción de doce viviendas de emergencia para familias damnificadas, respondiendo a una necesidad urgente en una zona altamente impactada por la catástrofe.
Estas viviendas, de 27 metros cuadrados, fueron diseñadas con una estructura que considera pilotes, paneles de piso y muros, además de elementos como ventanas, puertas y techumbre, incorporando materiales que permiten mejorar la protección frente a filtraciones y condiciones climáticas adversas.
Ayuda desde el corazón
Los voluntarios, provenientes de distintas carreras de la UC -como Ingeniería, Ingeniería Comercial, Psicología, Arquitectura, Enfermería y Trabajo Social-, fueron previamente capacitados en la UC y se alojaron en el Gimnasio Municipal de Penco durante el desarrollo de los trabajos.
Para ellos, la experiencia ha sido también un espacio de aprendizaje y crecimiento personal. Así lo expresó Antonia Navarro, estudiante de Letras: “No voy a mentir, ha sido súper difícil porque la situación acá es bastante dolorosa, pero ha sido una experiencia muy enriquecedora y un desafío tremendo también”.
Sebastián Arnao, estudiante de Educación Física, valoró el sentido de este servicio: “Me ha gustado ver cómo construir para darle las viviendas a los beneficiarios. Viene de parte de mi corazón poder entregarle una vivienda a cada familia”.
Desde la dirigencia estudiantil, la presidenta de la FEUC, Martina Matus, destacó el impacto de la iniciativa: “Son más de 135 estudiantes que vinimos a la Región del Biobío para poder acompañar también a las familias. Creemos que falta mucho por hacer, pero sin duda que también esta experiencia es algo que nos fortalece”.

“Vale la pena vivir”
En tanto, para quienes recibieron el apoyo, la presencia de los voluntarios ha significado mucho más que ayuda material. Pamela Beltrán perdió su vivienda, donde residió durante décadas: “Yo vivía acá en el block 46. Viví ahí 27 años. Aquí se crió mi hijo, aquí viví lo más maravilloso de mi vida”.
Tras la tragedia, su realidad cambió drásticamente: “Hoy mis hijos me arrendaron una casa y estoy ahí”, comentó, reflejando la situación de muchas familias que aún buscan estabilidad.
Sin embargo, la ayuda y la compañía de los voluntarios, su alegría y trabajo en equipo, la vuelve a llenar de esperanza: “Es una experiencia maravillosa… “Sí vale la pena esta vida, vale la pena agradecer día a día y vale la pena vivir”, reflexiona.

Gratitud del corazón
En paralelo, representantes de la Pastoral UC estuvieron presentes en terreno, entregando orientación y acompañamiento tanto a los estudiantes como a las familias damnificadas.
El Pbro. Jorge Merino, Capellán Mayor UC, valoró la experiencia vivida en terreno: “En estos momentos en que estamos acompañando el voluntariado de nuestra universidad, brota del corazón, la gratitud a cada uno de ustedes por haber hecho posible que nuestra institución esté presente aquí, compartiendo con tantas hermanas y hermanos que sufrieron tanto con los incendios”.




