30 de Septiembre de 2025
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Nicolás Castro, quien es el primer extranjero en presidir el Centro de Alumnos de Ingeniería (CAi) UC, cuenta que cuando llegó a Chile intentaba ocultar su acento para poder encajar. Hoy, como residente permanente, valora la participación de los extranjeros en la vida social y política del país.
Por Ingeniería UC
A fines de 2024, el estudiante Nicolás Castro (22 años) se convirtió el primer extranjero en presidir el Centro de Alumnos de Ingeniería (CAi) de la Universidad Católica, marcando un hito en sus más de 120 años de historia.
Nacido en Buenos Aires y el mayor de tres hermanos, llegó a establecerse en Chile junto a su familia cuando tenía 10 años. “Prácticamente, he vivido la mitad de mi vida en Chile; sin embargo, en mi casa seguimos hablando y viviendo con fuerte identidad argentina, lo que me ha permitido tener siempre un pie en ambos mundos”, comenta.
Nicolás cuenta que cuando niño, al llegar a Chile, sintió la presión de encajar: “Durante mucho tiempo traté de ocultar mi acento, hablaba de forma neutra afuera y de manera argentina dentro de casa. Recién a los 16 años decidí hablar naturalmente y me di cuenta de que no era un obstáculo, sino una oportunidad para mostrar otra mirada”.
Esa experiencia marcó su visión sobre la diversidad y la integración. “Para mí, ser extranjero nunca fue una barrera, sino un puente. Me permitió compartir otra forma de pensar, otra cultura, y enriquecer las conversaciones”, afirma.
Hoy, como residente permanente en Chile, destaca la importancia de la participación de los extranjeros en la vida social y política del país. “Quienes llevamos años construyendo nuestro futuro acá, con proyectos y afectos en este país, también tenemos derecho a incidir en las decisiones colectivas”, sostiene.
“Contribuir con un estilo más integrador”
Desde pequeño, supo que quería estudiar ingeniería, aunque en su familia no había ingenieros. “Lo que más valoro de la ingeniería es su capacidad de generar cambios, de dejar las cosas mejor de lo que estaban. Esa es la esencia de nuestra profesión”, destaca.
Su elección por Ingeniería Mecánica responde a su interés por el diseño y la manufactura, aunque reconoce que su camino profesional aún está abierto. “No sé dónde terminaré, si en Chile, Argentina o en otro lugar, pero lo importante es aportar y dejar huella”, afirma.
Respecto de su elección en el CAi -una de las organizaciones estudiantiles más antiguas del país-, comenta que “es una gran responsabilidad y un honor”. “Nunca busqué llegar al cargo, pero en el proceso descubrí que podía aportar a la unión del equipo y generar confianza en momentos de presión (…) Al principio pensaba en un rol más administrativo, incluso detrás de una hoja de Excel. Pero en el camino me di cuenta de que podía contribuir con un estilo más integrador, acompañando a mis compañeros y logrando que el equipo funcionara mejor”, señala.
Como presidente del centro de alumnos, dice que su motivación se basa en el compromiso con la comunidad universitaria por sobre la política tradicional. Durante su gestión, ha promovido un estilo de trabajo cercano y participativo, orientado a escuchar y canalizar las inquietudes de los estudiantes. Este enfoque ha permitido que las iniciativas desarrolladas en conjunto sean bien acogidas, contribuyendo a consolidar un centro de alumnos más inclusivo y representativo.
“Chile me abrió las puertas desde muy joven. Hoy tengo la oportunidad de devolver algo de lo que recibí, trabajando por mis compañeros y por una escuela que me ha dado mucho. Mi compromiso es dejar las cosas mejor de lo que estaban, que es al final lo que hace un ingeniero”, concluye.




