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“El talento es un regalo que se cultiva para ponerlo al servicio del país”: El mensaje del rector a los novatos 2026

5 de Marzo de 2026

8 MINUTOS DE LECTURA

“El talento es un regalo que se cultiva para ponerlo al servicio del país”: El mensaje del rector a los novatos 2026
photo_camera"Hoy comienza una de las etapas más intensas, más transformadoras y más hermosas de sus vidas. No exagero: hay momentos que ordenan el antes y el después, y este es uno de ellos", expresó el rector. Crédito foto: César Dellepiane.

El rector Juan Carlos de la Llera dio la bienvenida a los nuevos estudiantes que este año se integran a la UC y los invitó a vivir esta etapa “con humildad y entusiasmo; con responsabilidad, apertura y profundidad; con alegría y con profundo compromiso”. “Quiero desearles que estos años estén marcados por el asombro de aprender; por la construcción de amistades sinceras; por el descubrimiento de su vocación y por el deseo de servir a este país que tanto amamos”, manifestó.

Por Equipo Visión Universitaria

A través de un mensaje cercano y motivador, el rector Juan Carlos de la Llera dio la bienvenida a las y los estudiantes de pregrado que este año se integran a la Universidad Católica. Durante la misa que se celebró este lunes en la Iglesia del Sagrado Corazón del campus San Joaquín, la autoridad académica invitó a los jóvenes a “asumir esta oportunidad con gratitud y disciplina; estudiar con el rigor que requiere todo crecimiento intelectual; preguntarse siempre por el sentido de lo aprendido; aprender a dialogar con quienes piensan muy distinto; de construir comunidad…”. También les manifestó que “la universidad se enriquece cuando cada uno se hace presente desde su singularidad; cuando el talento deja de ser un atributo individual para ser compartido”.

Lee el discurso íntegro del rector Juan Carlos de la Llera a continuación:

“Querida generación 2026, sean muy bienvenidos a la Pontificia Universidad Católica de Chile. Soy Juan Carlos de la Llera, profesor y rector de esta universidad.

Hace 46 años, en un día como hoy, yo era uno de ustedes: un estudiante que cruzaba por primera vez el patio de Ingeniería en la UC, aquí, en San Joaquín. Si miro hacia atrás —y lo hago seguido— me doy cuenta de que son contadas las veces en mi vida en que he sentido la emoción de esa mañana de 1980, expectante y tan cargada de futuro.

Hoy comienza una de las etapas más intensas, más transformadoras y más hermosas de sus vidas. No exagero: hay momentos que ordenan el antes y el después, y este es uno de ellos.

A la universidad se viene a estudiar, pero también a cruzar un umbral. Aquí el mundo se ensancha, se vuelve más exigente, más matizado, y uno aprende que entender es siempre un poco más difícil y más fascinante de lo que parecía.

Es un lugar donde nacen vocaciones profundas, donde se forjan amistades que acompañarán toda la vida y donde cada uno empieza a preguntarse con mayor profundidad quién quiere ser y qué huella quiere dejar.

Ingresar a la UC es, de verdad, un privilegio. No solo por su historia, por la excelencia académica que ha cultivado durante más de un siglo, o por el prestigio que otros nos reconocen desde afuera, sino por algo mucho más exigente: porque es una comunidad que se ha impuesto una tarea alta y concreta a la vez, servir a Chile desde el conocimiento, la creación, la reflexión y un compromiso real con la persona humana y su trascendencia.

A partir de hoy, ustedes pasarán a formar parte de esta historia también. Pero este honor trae consigo una responsabilidad compartida. Para ustedes, la de asumir esta oportunidad con gratitud y disciplina; estudiar con el rigor que requiere todo crecimiento intelectual; de preguntarse siempre por el sentido de lo aprendido; de aprender a dialogar con quienes piensan muy distinto; de construir comunidad; de cuidar los espacios que habitan; de cuidar a sus compañeros y compañeras, profesores y profesoras, ayudantes y a todos quienes trabajan en la UC y hacen posible que ustedes se eduquen; de comprender que el talento es un don, un regalo que se cultiva para ponerlo al servicio del país.

“A la universidad se viene a estudiar, pero también a cruzar un umbral. Aquí el mundo se ensancha, se vuelve más exigente, más matizado, y uno aprende que entender es siempre un poco más difícil y más fascinante de lo que parecía. Es un lugar donde nacen vocaciones profundas, donde se forjan amistades que acompañarán toda la vida y donde cada uno empieza a preguntarse con mayor profundidad quién quiere ser y qué huella quiere dejar” .- rector Juan Carlos de la Llera.

Para nosotros, la responsabilidad es igualmente exigente: crear las condiciones para que puedan desplegar al máximo sus capacidades, acompañarlos con atención verdadera y ofrecerles ejemplos de lo que significa ejercer una profesión con competencia y, al mismo tiempo, con rectitud y humanidad.

En los próximos años, no solo se formarán en una disciplina; aprenderán a pensar críticamente, a descubrir, a crear, a reflexionar y a argumentar con respeto; a escuchar con apertura; a trabajar en equipo; a liderar con humildad; a profundizar sus valores y virtudes.

Aprenderán que el conocimiento exige honestidad intelectual para reconocer lo que se sabe y lo que no; prudencia para actuar; justicia para dar a cada uno lo suyo; fortaleza para perseverar cuando el camino se vuelve arduo; templanza para no perder el equilibrio en medio del éxito o la dificultad.

Recuerden siempre dónde están. Esta es una universidad católica a la que se le debe un enorme respeto, más allá de las legítimas creencias de cada uno.

En el camino, descubrirán la belleza de comprender de verdad, de ir al fondo de un concepto, de dominar una técnica, de mirar un problema hasta que empiece a revelar su estructura. Aprenderán a hacerse mejores preguntas y a tender puentes entre distintos saberes.

Y quizá lo más importante: se encontrarán con personas únicas; compañeros y compañeras con quienes se sostendrán en la incertidumbre; profesoras y profesores que marcarán su forma de mirar el mundo; mentores que los desafiarán a ir más lejos de lo que se imaginan.

Comienzan su vida universitaria en un momento especial para nuestra institución. Este año 2026 se inicia con un nuevo Plan Estratégico 2026–2030, que los acompañará como una hoja de ruta durante toda su etapa en la UC.

En él hemos querido poner un acento decidido en la riqueza de la vida estudiantil. Queremos que su paso por la universidad sea inolvidable, pleno de contenidos, de experiencias formativas, de encuentros significativos. Queremos que cada uno de ustedes sienta que aquí no solo aprendió, sino que creció como persona día a día, en todas sus dimensiones.

Este plan también nos empuja a proyectar a la UC entre las mejores universidades del mundo. No lo hacemos para entrar en la carrera de rankings o de reconocimientos. Lo hacemos por dos razones mucho más poderosas.

La primera: Chile necesita instituciones académicas de excelencia, capaces de generar conocimiento que desplace las fronteras de lo posible, de innovar, de formar líderes que sean íntegros. Y necesita que lo hagamos con atención real a sus desafíos, a sus inequidades persistentes, a sus oportunidades todavía abiertas, a las condiciones materiales y espirituales en que vivimos.

La segunda razón son ustedes, es su talento, que nos interpela y nos obliga a estar a la altura. Un talento que se trabaja y se pule con paciencia y exigencia, como quien talla un diamante en bruto hasta que empieza a reflejar con nitidez el brillo que siempre estuvo ahí.

Somos una universidad que empuja el conocimiento siempre un poco más allá, pero que entiende que ese saber al que aspiramos no se limita a las leyes del mundo físico que tratan de explicar cómo funciona el universo y se encargan solo de aquello que tiene materia y energía.

Nos interesa también la pregunta que permanece cuando las fórmulas no alcanzan: el porqué último, el sentido de nuestra existencia, que para quienes somos cristianos se resume en conocer, amar y servir a Dios; amar al prójimo y participar de una vida trascendente.

Porque el conocer, cuando es pleno, describe el mundo y al mismo tiempo busca comprender qué significa habitarlo.

“Vivan esta etapa con humildad y entusiasmo; con responsabilidad, apertura y profundidad; con alegría y con profundo compromiso. Atrévanse a tomar la palabra, a participar, a proponer, a involucrarse” .- rector Juan Carlos de la Llera.

Como si el momento geopolítico mundial y local no fuera ya suficientemente complejo, vivimos además en una época marcada por transformaciones tecnológicas que son absolutamente inéditas, cuyo alcance apenas comenzamos a dimensionar.

En ese espacio de incertidumbre y de oportunidad, la UC quiere ser una universidad aún más moderna y lúcida, capaz de incorporar con criterio estas tecnologías y tensiones emergentes, entre ellas, la de la inteligencia digital, para ponerlas al servicio de las personas y la sociedad.

Generación 2026, llegan con un arcoíris de talentos, con historias distintas, con preguntas nuevas. Traen sueños propios y una energía que esta universidad necesita.

Vivan esta etapa con humildad y entusiasmo; con responsabilidad, apertura y profundidad; con alegría y con profundo compromiso. Atrévanse a tomar la palabra, a participar, a proponer, a involucrarse en los centros de estudiantes, en la Pastoral —como ya se les ha dicho—, en voluntariados, en investigación, en intercambios, en deportes, en cultura.

La universidad se enriquece cuando cada uno se hace presente desde su singularidad; cuando el talento deja de ser un atributo individual para ser compartido.

Quiero desearles que estos años estén marcados por el asombro de aprender, aprender y aprender; por la construcción de amistades sinceras; por el descubrimiento de su vocación y por el deseo de servir a este país que tanto amamos.

Que cuando llegue el día de egresar, miren hacia atrás y puedan dar gracias a Dios no solo por la excelencia profesional alcanzada, sino también por ser personas íntegras y buenas, conscientes de la responsabilidad que tienen con Chile y con el mundo.

Muy bienvenidos a la UC. Esta es su casa y, desde hoy, también su legado, porque su historia y la nuestra comienzan hoy a escribirse juntas.

Que Dios los bendiga y muchas felicidades”.

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