9 de Octubre de 2025
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Esta semana se revelaron los ganadores en las categorías científicas, que reconoció avances en inmunología, física cuántica y arquitectura molecular. Investigadores UC en las distintas áreas explican el impacto y aplicaciones concretas de estos descubrimientos e innovaciones.
Por Natacha Ramírez y Camilo Vidal
Esta semana partió la entrega de los Premios Nobel 2025, con la revelación de los ganadores en las categorías científicas: Medicina, Física y Química. En esta ocasión, fueron reconocidos nueve investigadores que realizaron aportes en las áreas de inmunología, mecánica cuántica y arquitectura molecular.
¿Cuál es la relevancia de estos hallazgos e innovaciones?, ¿pueden tener impacto concreto en la vida de las personas?, ¿tienen relación con lo que se investiga en Chile? Expertos UC en las distintas disciplinas ponen en contexto el alcance de los trabajos desarrollados por los galardonados este año.
Medicina: Nuevas terapias inmunológicas y mejores vacunas
El Nobel de Medicina 2025 fue otorgado a Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por descubrir los mecanismos de la tolerancia inmunológica periférica y revelar el papel de las células T reguladoras, o T-regs, como los “guardianes” del sistema inmune. Estas células, capaces de controlar la activación de otras defensas y prevenir ataques contra los propios tejidos, han transformado la comprensión de enfermedades autoinmunes, cáncer e inflamación.
En Chile, este hallazgo tiene especial resonancia en el Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII), donde investigadores UC estudian desde hace años cómo estas células pueden ser utilizadas para desarrollar terapias inmunológicas de nueva generación.
Para el doctor Alexis Kalergis, profesor UC y director del IMII, la relevancia del hallazgo es doble: “El descubrimiento de las células T reguladoras permite entender mejor el funcionamiento del sistema inmune y cómo este actúa en condiciones de salud y enfermedad. En particular, comprender el fenómeno de tolerancia periférica contribuye al desarrollo de terapias para disminuir enfermedades donde la inflamación excesiva genera daño, o para promover tolerancia a compuestos inocuos, como en las alergias”.
El investigador comenta que ha coincidido con los ganadores del Nobel en congresos internacionales, donde el intercambio de ideas en torno a la inmunología y su impacto en la sociedad ha sido inspirador: “Sus hallazgos han motivado el trabajo de inmunólogos en todo el mundo. En nuestro grupo de investigación, nos hemos enfocado en el desarrollo de estrategias terapéuticas para tratar enfermedades autoinmunes como lupus y esclerosis múltiple, mediante la expansión específica de linfocitos T reguladores, y en el diseño de vacunas más eficaces, como la de virus sincicial”.
“Sus hallazgos han motivado el trabajo de inmunólogos en todo el mundo. En nuestro grupo de investigación, nos hemos enfocado en el desarrollo de estrategias terapéuticas para tratar enfermedades autoinmunes como lupus y esclerosis múltiple, mediante la expansión específica de linfocitos T reguladores, y en el diseño de vacunas más eficaces” – Alexis Kalergis, director IMII.
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La doctora Susan Bueno, profesora UC e investigadora del IMII, destaca que “existen importantes aplicaciones clínicas y traslacionales en autoinmunidad, trasplantes, inmunoterapia contra el cáncer y enfermedades infecciosas en las cuales promover o reprimir este tipo celular podría tener efectos beneficiosos. En particular, es deseable promover la expansión y funcionalidad de estas células en terapias autoinmunes y trasplantes, y, por el contrario, limitarlas en el cáncer, donde pueden actuar como mecanismo de evasión tumoral”.
Por su parte, el doctor Pablo González, profesor UC e investigador del IMII, detalla que “en estudios con virus herpes simple, las T-regs evitan respuestas excesivamente inflamatorias que podrían dañar los tejidos infectados, como el neuronal, pero al mismo tiempo facilitan la persistencia del virus de forma latente, dificultando su eliminación desde el organismo. Es un equilibrio finamente ajustado que plantea desafíos al diseñar terapias que modulen la respuesta inmune para abordar, por ejemplo, infecciones”.
Los investigadores coinciden en que las estrategias más plausibles a corto y mediano plazo pasan por tratamientos personalizados, capaces de expandir o reprogramar T-regs con especificidad por antígeno. “Para usar estas células en enfermedades autoinmunes es necesario conocer qué elementos del propio organismo están siendo reconocidos; eso exige terapias altamente específicas y análisis individuales que hoy implican tiempo y costos importantes”, explica el doctor Hernán Peñaloza, profesor UC e investigador del IMII. Aunque proyecta que la bioinformática y la inteligencia artificial podrían ayudar a reducir costos y acelerar el diseño de inmunoterapias dirigidas.
“El conocimiento sobre T-regs abre un abanico de oportunidades, desde terapias para autoinmunidad hasta estrategias para mejorar respuestas a vacunas, pero su aprovechamiento real dependerá de nuestra capacidad para integrar ciencia, tecnología y políticas públicas”, sintetiza González.
Esto muestra que el Nobel de Medicina no es solo un triunfo académico: actúa como catalizador para replantear prioridades de investigación, inversión y regulación en Chile, y para orientar a la comunidad científica hacia aplicaciones que, con el tiempo y condiciones adecuadas, podrían traducirse en tratamientos y políticas de salud pública de alto impacto.
Física: Pieza clave para construir computadores cuánticos
Luego fue el turno del Premio Nobel de Física, que fue concedido a John Clarke, Michel Devoret y John Martinis, por el descubrimiento del “efecto túnel cuántico” y la cuantización de la energía en circuitos eléctricos. Los científicos lograron aplicar en el plano macroscópico (circuitos eléctricos) el efecto que se produce cuando una partícula atraviesa una superficie que parece imposible, lo que hasta solo estaba reservado para el plano cuántico.
El doctor en Física y académico del Instituto de Física UC, Dardo Goyeneche, destaca que “este descubrimiento ha sido clave para poder construir computadores cuánticos, con tecnología de superconductores, que representa la opción más prometedora actualmente”.
“La humanidad ha llegado a un estado tan avanzado de tecnología que podemos darnos el lujo de procesar información en sistemas físicos de escala atómica, donde rigen las leyes de la mecánica cuántica y no las leyes de Newton”, reflexiona. Aunque aclara que “estos resultados son consecuencia de un siglo de investigación y construcción de la teoría de la mecánica cuántica; no es un hecho aislado”.
“Este descubrimiento ha sido clave para poder construir computadores cuánticos, con tecnología de superconductores, que representa la opción más prometedora actualmente (…) La humanidad ha llegado a un estado tan avanzado de tecnología que podemos darnos el lujo de procesar información en sistemas físicos de escala atómica” – Dardo Goyeneche, académico del instituto de Física.
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Que la Real Academia Sueca de Ciencias se haya inclinado por laurear a la física cuántica, puede ser un guiño a la investigación en esa área, en momentos en que parece haber más conciencia de los enormes beneficios que podría traer esta tecnología al futuro de la humanidad. De hecho, Naciones Unidas proclamó este 2025 como el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, para aumentar la conciencia pública sobre su importancia y promover la colaboración internacional.
“Actualmente, los computadores cuánticos ya pueden encontrar la estructura estable de una molécula simple, resolver problemas de optimización de rutas o abordar soluciones al cambio climático (…) El avance exponencial en el área promete que en el futuro no muy lejano los computadores cuánticos cambiarán la forma en la que vemos el mundo”, anticipa Goyeneche.
Proyecta que “un computador cuántico a futuro podrá resolver este tipo de problemas en un tiempo mucho menor al que invierten los computadores tradicionales, lo que permitirá desarrollar nuevos materiales, fármacos más eficientes, estudio de desdoblamiento de cadenas de proteínas, entendimiento profundo del ADN, etc. Las posibilidades son ilimitadas”.
En Chile, el grupo Quantum Development of Information Theory (QuDIT), de la Facultad de Física UC, investiga sobre computación cuántica de manera teórica y realiza experimentos en computadores cuánticos con tecnología de superconductores. “Nuestro trabajo está directamente relacionado con el área del Nobel. Una de las subáreas más importantes de investigación en nuestro grupo es la optimización molecular con computadores cuánticos, que representa una gran promesa a futuro”, señala el investigador.
Química: Impacto global en la transición energética
El Premio Nobel de Química, en tanto, fue otorgado a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar Yaghi, quienes desarrollaron un nuevo tipo de arquitectura molecular: las estructuras metalorgánicas o “Metal-Organic Frameworks” (MOFs). Estas contienen grandes cavidades por las cuales las moléculas pueden fluir hacia adentro y hacia afuera. Los investigadores las han utilizado para extraer agua del aire del desierto, contaminantes del agua, capturar dióxido de carbono y almacenar hidrógeno.
El doctor Eduardo Schott, académico de la Facultad de Química y Farmacia UC, resalta que “los MOFs representan un hito revolucionario en la ciencia de materiales, gracias a su estructura cristalina porosa y altamente modificable, compuesta por iones metálicos y ligandos orgánicos”.
Explica que este es un “material multidisciplinario”, pues integra avances en química, ingeniería, física y biología, “permitiendo una versatilidad sin precedentes en aplicaciones diversas”, y que “su gran logro radica en su capacidad para participar como almacenadores, separadores, catalizadores entre muchas otras aplicaciones, superando limitaciones de materiales tradicionales”.
En cuanto a su aplicación en el desarrollo de tecnologías actuales, destaca que “los MOF impulsan innovaciones clave”, como la “captura de CO₂ para mitigar el cambio climático, almacenamiento de hidrógeno para energías limpias, liberación controlada de fármacos en medicina y sensores avanzados para monitoreo ambiental, entre los más relevantes actualmente. Así, fomentan un futuro sostenible, interdisciplinario y eficiente, con un impacto global en la transición energética y la salud”.
“Representa un hito revolucionario en la ciencia de materiales (…) impulsa innovaciones clave, como la captura de CO₂ para mitigar el cambio climático, almacenamiento de hidrógeno para energías limpias, liberación controlada de fármacos en medicina… Fomentan un futuro sostenible, con impacto global en la transición energética y la salud” – Eduardo Schott, académico Facultad de Química y Farmacia
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