14 de Abril de 2026
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Con una formación y trayectoria internacional que incluye siete años en Estados Unidos, el profesor Muñoz explora las fronteras de la física cuántica y la materia condensada, mientras impulsa la formación de futuros científicos.
Por Richard García, Débora Gutiérrez y Eliette Angel
El físico Enrique Muñoz combina su pasión por el atletismo —especializado en 100 y 200 metros planos— con una intensa carrera científica. Su espíritu competitivo y disciplinado se refleja tanto en la pista como en su búsqueda por desentrañar los misterios de la física cuántica, pero también las propiedades más profundas de la materia.
En su formación científica, primero se tituló de Ingeniero Civil Bioquímico en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, recibiéndose con el premio del Colegio de Ingenieros de Chile en 1998. Fue durante su carrera que tomó un curso de física moderna con el doctor Sergio del Campo, pionero en la cosmología teórica en Chile, y algo cambió. “Sentí que la física era realmente mi vocación”, confiesa. Ahí comenzó su pasión y su formación en esta disciplina.
Estudió un magíster en Ciencias con mención en Física en la Universidad Federico Santa María (2001). Luego vinieron dos doctorados –cursados en paralelo entre 2003 y 2009– en la Universidad Rice, en Houston, Estados Unidos: en bioingeniería y en física. Desarrolló proyectos teóricos y también algunos que integran aspectos aplicados, como el diseño de diminutas cápsulas, microcápsulas, para la difusión controlada de medicamentos. Luego seguiría un postdoctorado en la misma universidad, especializándose en la física teórica del Grafeno, un material casi transparente, ligero y altamente resistente.
Cuando retornó a Chile comenzó su carrera académica independiente. Hasta 2012 fue profesor asociado en Valparaíso. Entonces se trasladó a Santiago para formar parte del Instituto de Física de la Universidad Católica. En el Campus San Joaquín ha transcurrido una parte importante de su investigación teórica y aplicada, y de sus clases para pregrado y posgrado, dirigidas tanto a estudiantes de física, como de ingeniería y astronomía.
Durante una década fue jefe del Programa de Doctorado en Física UC, que desde 1972 forma a las nuevas generaciones de investigadores en esta área. Hasta la fecha, ha dirigido la tesis doctoral de cuatro estudiantes ya graduados, y actualmente supervisa a tres en proceso. Además de su rol académico, ha participado activamente en diversos comités institucionales, incluyendo aquellos dedicados a la infraestructura, incorporación de académicos y el consejo de la facultad, contribuyendo así al desarrollo estratégico y operativo de su unidad académica.
Gran parte de su tiempo en investigación lo dedica a la teoría cuántica de campos, un marco teórico que permite entender cómo funciona la materia en su escala más pequeña. “Ayuda a describir qué sucede con las partículas y las fuerzas que forman todo lo que conocemos, desde las partículas subatómicas hasta los materiales que usamos a diario”, explica el doctor en física.

Dentro de esta área, Muñoz estudia fenómenos complejos que ocurren en la materia condensada, es decir, en sólidos y líquidos con propiedades muy particulares. La superconductividad es uno de ellos y se da en ciertos materiales que, al enfriarse mucho, dejan de ofrecer resistencia al paso de la electricidad, permitiendo que esta fluya sin perder energía. Es diferente a lo que ocurre normalmente, donde la electricidad encuentra resistencia y genera calor.
Además de la materia condensada, el académico UC investiga la física de partículas elementales, que es el estudio de las partículas más pequeñas que existen (tales como quarks y gluones) y sus interacciones. Para esto, interpreta datos que vienen de colisiones de iones pesados, que son núcleos atómicos acelerados a velocidades cercanas a la de la luz en enormes aceleradores de partículas, como el Gran Colisionador de Hadrones (que se ubica en la frontera de Francia y Suiza). En estos choques, las condiciones son extremas, y Muñoz estudia cómo factores como la temperatura o los campos electromagnéticos intensos producidos en la colisión influyen en el comportamiento de estas partículas fundamentales.
Fuera del laboratorio y el aula, Muñoz mantiene viva su pasión por correr, que partió cuando estudiaba en la Alianza Francesa de Viña del Mar. Si bien la había abandonado al entrar a la universidad, en 2017 retomó las carreras de pista como atleta máster, que son deportistas mayores de 35 años. Es así como en esta segunda etapa, ha ganado varias medallas en torneos locales y nacionales, como el tercer lugar en 100 metros planos en el Torneo Nacional de Atletismo Máster, realizado en La Serena en 2022.

Aunque Enrique Muñoz en lo académico se dedica principalmente a la física teórica —es decir, a desarrollar modelos matemáticos y explicaciones para entender cómo funciona la naturaleza— también trabaja muy de cerca con científicos que realizan experimentos en laboratorios de Alemania y Portugal. En conjunto, investigan materiales compuestos que están hechos de fibras poliméricas, que son fibras plásticas flexibles, mezcladas con nanotubos de carbono, estructuras diminutas con propiedades eléctricas y mecánicas muy especiales.
Estos materiales son fundamentales para la llamada “electrónica flexible”, una tecnología que permite crear dispositivos electrónicos que se pueden doblar, estirar o adaptar a superficies curvas, algo muy útil para la próxima generación de dispositivos tecnológicos y sensores.
Respecto de temas pendientes o sueños científicos, Enrique Muñoz señala que, aunque no lo tiene como foco personal, la unificación de las fuerzas fundamentales de la naturaleza es una cuestión fascinante. Explica que esta idea plantea que la gravedad, el electromagnetismo y las interacciones nucleares fuerte y débil serían manifestaciones de una única entidad subyacente. Añade que, aunque la gravedad es la más evidente en nuestra experiencia diaria, sería la más difícil de integrar en esta visión unificada, ya que aún no cuenta con una descripción cuántica completamente satisfactoria. Por eso, descubrir esta gran unificación sería una revolución científica.
A su quehacer como docente e investigador, le suma el tiempo valioso que le dedica a las actividades de divulgación científica para públicos no especializados. Una de las actividades donde ha participado es el ciclo de charlas “Física para las tardes de invierno”, que desde 2009 organiza la Facultad de Física y al cual asisten cientos de personas. En este espacio, Muñoz ha conversado sobre nanotecnología, materiales cuánticos y la relatividad en ‘la punta de tu lápiz’, entre otros temas.
“Yo trato de entender cómo surge la materia que vemos, cómo esas cosas microscópicas que no podemos ver hacen que todo lo que tocamos y usamos funcione… Eso es lo que me apasiona”, cuenta Muñoz.
Esta entrevista es uno de los 28 reportajes que forman parte del libro “Profesores titulares. Nombramientos 2025”, disponible en este link.

El exótico mundo cuántico
Enrique Muñoz también trabaja en el estudio de las fases topológicas de la materia, que tiene que ver con cómo se organizan los electrones en ella. En este mundo cuántico no rigen las mismas reglas: en estas fases topológicas se producen propiedades únicas, como que un material sea aislante por dentro y conductor en su superficie, por lo que podrían tener aplicaciones en nuevas tecnologías, como la computación cuántica.




